La discusión se mete en todos los rincones. En la vida privada y en la pública, en el muro de Facebook y en el prime-time de la televisión. Pasa en los bares, en las camas, en las fiestas, en el asado, en el laburo. Pasa en la vida. El feminismo llegó para quedarse y, lejos de querer parafrasear a Cacho Castaña, cabe una recomendación: relajarse y gozar. Relajarse, gozar, dudar, discutir, marchar, cuestionar. El periodista Leo Ricciardino lo explica simple y conciso: “El movimiento feminista es una verdadera revolución”. Y el periodismo no escapa de lo que sucede en cada ámbito.

Foto: Andrés Macera.

En las redacciones, no somos sólo las compañeras las que dudan, escriben y cubren. También están los varones, la mayoría con cargos de jefatura y de edición, atravesados por la “revolución feminista”. Y cabe preguntarles, entonces, qué les pasa a ellos por la cabeza cuando llegamos nosotras y las infinitas inquietudes. ¿Cómo cambiaron las ediciones? ¿Cómo se sientan a corregirnos ahora? ¿Cómo leen la ciudad y quieren que salga en su sección o medio?

“Cambia la óptica y eso está genial”

Diego Veiga es el jefe de la sección Ciudad del diario La Capital desde hace 11 años. Y hace 18 que trabaja en el Decano. Cuando entró, una mujer estaba a cargo de la sección. “Te diría que el 80 por ciento de lo que sé, me lo enseñó ella”, remarca. Para él, en la sección las cosas siempre fueron similares: “Chicas y varones trabajamos exactamente igual, y todos los temas se tratan sin problemas. Por lo menos en mi sección, no hay diferencia”.

Diego Veiga.

Lo que sí cambió para él es el contexto local, nacional, mundial: lectores y lectoras, periodistas, funcionarios y funcionarias demandan y ofrecen nuevas perspectivas. “Lo que se ve es que, por fortuna, el tema está cada vez más expuesto, y cada vez se trata más en los medios. Eso es muy importante, porque visibiliza esta problemática, que hasta hace años pasaba como un hecho más. Hoy se ve desde otra óptica”, dice Veiga, y agrega: “La gente ha tomado más conciencia de la problemática y nos lo demanda. Eso es en parte gracias a la lucha de mucha gente que la viene peleando para visibilizar estos temas. Está buenísimo que pase y está buenísimo seguir tratándolo”.

Para el jefe de una de las secciones más leídas de la ciudad, hay un motor clave para que estos cambios en la redacción sean posibles: el debate y la consulta permanentes entre compañeros y compañeras.

“Se discuten muchas dudas. Lo charlamos mucho. Son temas que generan debates, debates buenísimos”, explica. Y señala que no son dudas, problemáticas y discusiones nuevas. “Hace una década, más o menos, con un secretario discutimos sobre escribir «un travesti»’ o «una travesti». Discutíamos el género. Yo decía «la travesti», él decía «él travesti». Esto marca que hay cuestiones que ya se zanjaron. Hoy ya sabemos que se dice «la» y no lo vamos a discutir”.  

“Todo esto es una construcción que lleva su tiempo. Lo que sí no veo es una tensión entre hombres y mujeres. En mi sección tampoco: todos y todas trabajan exactamente igual. El género no hace ningún tipo de diferencia en cuanto al trabajo”, concluye el editor.

“Es una revolución”

Leo Ricciardino se convenció, en los últimos años, de pensar al feminismo política e ideológicamente. Antes tuvo que internalizarlo. Y todavía se equivoca, comete errores. “Me equivoco en cosas básicas, como nombrar las cosas. Son cuestiones cotidianas que tienen que ver con el lenguaje, que es la huella del pensamiento. Entonces, hasta que no rompes ciertas cosas en tu cabeza, seguís cometiendo algunos errores. Pero por suerte, cada vez menos. Eso es porque cada vez se habla más del tema”, dice el editor de Rosario|12.

Leo Ricciardino. | Foto: Andrés Macera.

Y va por más: “Es una verdadera revolución. El movimiento feminista es, para mí, lo más interesante políticamente hablando que pasa en los últimos tiempos a escala mundial”. Para Ricciardino, cabe diferenciar los medios de prensa gráfica de los otros: “Yo veo que en las redacciones hace más tiempo que la mujer viene ocupando un rol un poco más central. En radio, por ejemplo, es muy difícil encontrar hoy una conductora, tanto en Rosario como en Buenos Aires. Ni hablar de periodistas políticas que lleven el peso de la opinión. Casi no hay”.

“Todo esto cambia diametralmente la agenda. Primero, porque la mujer tiene naturalmente otra mirada; y segundo, porque los temas de género pueden atravesar todo: deportes, espectáculos, cultura, política. Vos podés tener una mirada de género desde todos los temas y efectivamente es eso lo que está pasando”, analiza Leo.  

En ese cambio, en ese “lo que está pasando”, entran los varones. Para él, la cosa es simple: se trata de aprender. “Lo que tiene el feminismo es que hay que capacitarse. Los derechos de las mujeres, como los derechos humanos, necesitan que tengas algo leído, una comprensión. Si no, la pifiás. Y hay mucha gente errándole en los debates. Me parece que esa es la deuda que no sólo tenemos los hombres, sino también tienen otras mujeres. Hay que leer, informarse y capacitarse más allá de lo que uno sienta, porque esa información puede hacerte cambiar la mirada”.

Y vuelve sobre el carácter revolucionario: “En este momento, el movimiento feminista es lo mas poderoso para cuestionar el status quo, el establishment y demás; para interrogar a la política y al capitalismo”.

Reclamo histórico y  derecho básico

Daniel Scheider es jefe de redactores del diario El Ciudadano, producido por la cooperativa La Cigarra. “La redacción está atravesada por cuestiones de género en todas sus áreas desde siempre”, asegura el trabajador de prensa, y aclara: “Nosotros, manual de estilo no tenemos, nunca tuvimos en lo que respecta a las temáticas de género, que las hemos estado cubriendo desde un principio”. En ese sentido, reconoce la falta de conocimiento general sobre la problemática pero admite un aprendizaje sobre la marcha: “Yo no hice ningún curso de especialización sobre género, el tema es lo que ha pasado en los últimos años y cómo el movimiento nos ha ido llevando a desnaturalizar algunas cuestiones, y a entender que es un aprendizaje constante, una deconstrucción”, sintetizó.

Daniel Scheider.

Después de 18 años en manos de diferentes grupos empresarios, trabajadoras y trabajadores se hicieron cargo del diario y constituyeron una cooperativa. Hace poco más de un año tuvieron que hacer frente a una reconversión de la redacción apostando a asesorías y capacitaciones de quienes trabajan en dos importantes medios digitales especializados en crónicas y textos de no-ficción, como Cosecha Roja y Anfibia.

“Durante varios meses hicimos capacitaciones y entre ellas pedimos que nos brindarán sobre cuestiones de género. Concurrieron las mujeres y también los hombres de todas las secciones, algo que esperamos poder retomar este año”, relata Scheider.

“Por otro lado, considero que es un aprendizaje intuitivo, que es básicamente ponerse en el lugar del otro, hay olfato periodístico, percepción de lo que sucede en la sociedad. Creemos que esto que pasa es irreversible, es el futuro. La equidad es un reclamo histórico y un derecho básico”, explica Daniel, quien desde hace 20 años se dedica a los policiales. En esa sección, aclara, “también se debate, por ejemplo, si hay que calificar o no de abusador a alguien que está acusado pero aún no fue imputado mediante el debido proceso judicial. Es un aprendizaje constante, no tenemos un protocolo. Algunos recaudos que tomamos derivan de políticas internas adoptadas en la época en que trabajamos para un empresario (dueño del diario) que no nos ofrecía garantías. Entonces empezamos a  utilizar sólo las iniciales (para referirse a sospechosos), una norma que venimos respetando hace muchos años, a pesar de las críticas, críticas que también recibimos por referenciar o dar cuenta de cómo es la víctima, y no del acusado o victimario”.

Y puntualiza: “Es un pedacito de realidad que uno pudo reconstruir en el tiempo que tiene, no se puede conformar a todos todo el tiempo. Las críticas nos hacen replantear ciertas cosas y terminan siendo aprendizajes y decisiones colectivas”.

“Sabemos que aun nos falta mucho, que vamos a cometer equivocaciones y también que parte del movimiento (feminista), el día que nos equivoquemos nos va a matar porque se va a sentir decepcionado. De hecho, nos equivocamos en el ejercicio periodístico y todo el tiempo aprendemos de los errores y ahí está el desafío”.

“Hay cuatro o cinco mujeres que son las especialistas en género. Las necesitamos y de ellas aprendemos, porque son las que mejor se están capacitando, y aspiramos a que el género atraviese todas las secciones y cada una de las noticias del diario. No alcanza con tener a una periodista que escriba una columna de gènero y ya está. Además, considero que cualquiera puede escribir sobre esto, no necesariamente una mujer”, señala el editor, y concluye: “En esta lucha queremos avanzar junto con las compañeras, acompañarlas”.

“Es momento de interpelación a la sociedad patriarcal y machista”

Juan Emilio Basso, integrante de la Cooperativa La Masa y uno de los encargados de la edición de este semanario, contó los pormenores de la tarea al momento de trabajar temáticas de género, los criterios que se ponen en juego dentro de la redacción y los aprendizajes diarios que se dan cita entre los y las trabajadoras de el eslabón.

Juane Basso. | Foto: Andrés Macera.

“La amplia mayoría de las entrevistas, o notas de fondo, que tienen que ver con la pelea del movimiento de mujeres, generalmente son producidas por compañeras. Hay una cuestión que venimos discutiendo y es ir trabajando el porqué”, aclara Juane, y añade: “Durante el armado del sumario se da la instancia más colectiva, el debate. Surgen charlas en las que se plantean diferentes dudas, como por ejemplo cómo escribir con perspectiva de género, o cuestiones que muchas veces tienen que ver con modificaciones en el lenguaje en el mundo del periodismo”, describe.

En el eslabón, muchas veces el editor encargado de esos textos, es un varón. Ante determinadas cuestiones en las que se siente interpelado porque justamente tiene que resolver cómo abordarlo, se generan discusiones: “El último debate que tuvimos fue en el cierre pasado, cuando discutimos si hay diferencia de fondo entre «femicidio» o «feminicidio», y justo no había ninguna compañera para aportar. Ahí apareció lo ignorantes que somos en muchas cosas”.

“Este momento es de interpelación a nuestra sociedad patriarcal y machista, como no podemos negar que debe ser definida, y requiere que nosotros vayamos aprendiendo de nuestra propias limitaciones y contradicciones”, admite Basso.

“Yo no la quiero caretear, en el sentido de que uno podría tirar un discurso políticamente correcto de lo que nosotros creemos que pueden querer escuchar desde el movimiento de mujeres, pero la realidad es que nos sentimos permanentemente en aprendizaje”, enfatizó.

“En definitiva, todos tenemos compañeras, hijas, madres, abuelas con las que vemos situaciones donde se manifiesta esta desigualdad tan presente, y eso en algún momento a uno lo interpela y lo hace cuestionarse”, expresó el referente de Hijos Rosario.

“El trabajo periodístico requiere leer, formarse, capacitarse y también ir repensando los procesos sociales en los que desarrollamos nuestra actividad. Me parece que nos falta capacitarnos, sobre todo porque estamos discutiendo cuestiones que nos atraviesan como género. Debemos reconocernos como parte de un conflicto en el cual los varones tenemos un lugar de dominación, y debemos asumir la complejidad del proceso. Está bueno sentir que somos parte de esto que está ocurriendo en nuestra sociedad y que en esta lucha queremos avanzar junto con las compañeras”.

Fuente: El Eslabón

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