Ella se levanta todas las mañanas antes de que salga el sol. La oscuridad de afuera se presenta azulándose, como cuando se es niño y se aprietan las fibras buscando intensidad pero lo que queda es esa negrura con filamentos gruesos, relieves que apenas mantienen el dejo del color original. Se levantó y sintió la fragancia a sábanas sucias, la cara grasosa y el aliento fuerte. Estiró lentamente las piernas y se corrió el pelo corto de la frente. La persiana levantada dejaba entrar la luz naranja de las lámparas de la ciudad y la ventana, también abierta, el viento fresquito de la noche tan entrada que ya roza la mañana. Se levantó y sacudió los brazos, hizo sonar codos y rodillas, bostezó lentamente y apoyó los pies calientes en el piso frío. Se sacudió los restos del sueño del día anterior y la semana se prefiguró eterna. La vida se hizo abismo en las manos vacías, colgando, abriendo una canilla, mojándose ellas, mojando la cara, cerrando la canilla. Los pies apoyaban con la responsabilidad de la firmeza. Atravesó y atraviesa con la fiaca mañanera el pasillito que lleva al living chiquito. 

Con decisión se tambalean los brazos y avanzan los pies. Luego se tensan en un lugar y las manos hacen el fuego. Con apenas chispas de un encendedor gastado el gas prende, el metal se calienta, el agua se entibia. La yerba cae, el agua de la canilla cae sobre ella, preparando a la yerba para el agua que se entibia y ya muestra sus primeras burbujas. Los dedos se afirman. El anular mueve la ruedita para apagar la hornalla y rápidamente el brazo se retira. Los pies aflojan y se tambalean hacia los costados, los brazos se zarandean de nuevo firmes. Una mano, colgante recién, se tensa y pone a trabajar al dedo gordo y al anular, que apenas levantan la tapita de metal de la pava la bajan de nuevo porque el aire caliente quema. La mano entera alza ahora la pava y el agua cae, ahora cae, ahora lenta, y la yerba se hincha, se engorda. Los dedos se afirman. Dedo gordo y anular mueven la ruedita para apagar la hornalla y rápidamente el brazo se retira. Sube el vapor y se acumula en el techo hasta que ella abre la ventana. 

Chupa el mate. La ciudad es un horizonte infinito que se acaba en cada esquina. Las piernas están tensas, afuera está gris. La mañana temprana del invierno en la ciudad es gris, el sol se esconde atrás de los edificios y de las nubes. Por acá abajo calienta el mate, que pica en la lengua y entibia el pecho. No falta una hora para que empiecen los autos y los colectivos, para que empiece la semana. Chupa el mate. ¿Qué es un mate? Una calabaza dura y podrida que tapa lo podrido con agua caliente y capas de yerba. Pero no, ¿qué es un mate? Googlea: infusión a base de yerba mate yerba mate es una planta cultivada originalmente en etcéteras que se toma caliente usualmente en países de etcéteras y Siria y por qué en Siria porque hubo inmigración y los tipos se acostumbraron y se lo llevaron porque les gustó mucho y hoy es uno de los lugares que más yerba mate importa y los dedos se relajan. Chupa el mate. Mira por la ventana. Suena el Paraná.

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