Una flor anclada
en el infinito
de la hazaña
se hizo arcilla
latigazo
leyenda
sobre aquel desierto
de piel enrojecida

se tiñó el firmamento
con la sangre de los vencidos
cayeron los adornos y las vestimentas
en el horizonte de futuras ausencias

¿ya maduró el fruto de la parra?
¿has vuelto a tu tierra natal?

no se oye el eco de los aullidos
los colores abandonaron al resplandor
y la imaginación es un recuerdo
de tinta verde
en la sala
donde se visten los verdugos.

De colección

cuando dijiste
que teníamos que podar a los gusanos
la mañana hacía la plancha
y tus pestañas exploraban la enredadera

imaginé que los broches de colgar la ropa
eran mojones de seda florecida
la pátina de un andar lento

se detuvo la brisa
trepados a la medianera
los perros ladraban afónicos
cayó sobre nosotros una llovizna de perla

Viento de nono

Hay un polvillo de violetas
cayendo
sobre fechas olvidadas
un nombre
una pila de cuadernos
con destino de fogata

tu cabello blanco
osadía del olvido
el azul de los ojos
que lloraban la patria
cuando te detenías frente al cuadro
de la mujer con rodete 

si la van a nombrar
decías
se lavan bien la boca con jabón
y la temeridad de la sentencia
quedaba flotando en el aire

al prender el fuego
quemabas tus propios fantasmas
religiones
prisiones
y sueños oscuros
que te habían llevado a la rastra

siempre supiste
que las cosas inesperadas
son las que nos terminan asombrando
y rescatabas la beatitud
de caminar sobre los escombros

no sean cagones
decías
a este mundo que late
a este rato amargo
hay que ponerle el pecho
y esas palabras prepotentes
te cambiaban la mirada
para siempre

Tregua

seis mil años antes de que llueva
nos ramificamos en la playa cautelosa
como atriles de una orquesta
iluminados por el sol del penúltimo sacrificio

se insinuaba una rodaja de vida
un viaje
el ancla del asombro
zurciendo una esperanza
y la falsa agonía de la urgencia 

en ese silencio monacal
nos olvidamos de las armas
también de las lejanas mujeres
de la hipocresía y las tentaciones

detrás de las cortinas de arena
encallaron barcos
pájaros de polvo
aquella vez
no hubo danza del sonido
y hacia otras latitudes
huyó el destino

Del oficio

“el cadáver de un hombre de entre 50 y 60 años
fue hallado en una zanja de la periferia de la ciudad de Rosario.
Se investiga si se trata de una persona
cuya desaparición había sido denunciada por su familia,
informaron fuentes policiales y judiciales”.
Leo ese cable de la agencia informativa y pienso en la siembra y en las desidias.
“El hallazgo se registró poco después de las 18 en una zanja ubicada en las calles México y Tupac Amaru, del barrio Belgrano, consignaron los voceros”.
a diario en el diario recopilamos, apilamos, seleccionamos noticias, hechos, desechos y cadáveres.
¿habrá sido poeta,
equilibrista,
fumador?
¿habrá leído a Kerouac?
¿habrá amado?
el cable nunca dijo si alguna vez fue niño

¡Sumate y ampliá el arco informativo! Por 1000 pesos por mes recibí todos los días info destacada de Redacción Rosario por correo electrónico, y los sábados, en tu casa, el semanario El Eslabón. Para suscribirte, contactanos por Whatsapp.

  • Tos

    “¿Puede la muerte estar dormida, si la vida es sólo un sueño, y las escenas de dicha pasan
  • El fin de una era del trabajo

    La automatización avanza más rápido que la política. A medida que la inteligencia artifici
  • El año que viene

    Yo no sé, no. Laura estaba re contenta. Faltaba poco para que terminara el año. Había cump
Más notas relacionadas
Más por Gabriel Zuzek
  • Tos

    “¿Puede la muerte estar dormida, si la vida es sólo un sueño, y las escenas de dicha pasan
  • El fin de una era del trabajo

    La automatización avanza más rápido que la política. A medida que la inteligencia artifici
  • El año que viene

    Yo no sé, no. Laura estaba re contenta. Faltaba poco para que terminara el año. Había cump
Más en Columnistas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Sugerencia

Tos

“¿Puede la muerte estar dormida, si la vida es sólo un sueño, y las escenas de dicha pasan