Abuelas de Plaza de Mayo y la Red por el Derecho a la Identidad lanzaron una singular convocatoria: llaman a todas las bibliotecas a proclamarse Casa de la Memoria y a formar parte de la Red de Bibliotecas Guardianas de Memoria, la Verdad y la Justicia

La invitación la tomó de inmediato la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip) que reúne a más de 1.500 de estos espacios en todo el país. Lo hacen convencidas de que “las bibliotecas siempre han cumplido un rol de preservación de la memoria colectiva”. “Hoy más que nunca, proponemos a la memoria como un ejercicio fundamentalmente presente, cuyo propósito es la reparación de las deudas y promesas del pasado y la orientación de un futuro común”, expresan.

El mensaje comenzó a llegar hace poco días y en ese breve tiempo las bibliotecas populares empezaron a identificarse como Casa de la Memoria, con un cartel colorido colocado en lugares bien visibles. Lo que sigue –así lo expresa el llamado– es poner en marcha actividades de promoción de la lectura, de libros; intervenciones artísticas, clases, talleres o seminarios. O bien darle continuidad a las iniciativas que ya estaban en marcha, ahora enmarcadas en esta idea.

“La Red por el Derecho a la Identidad trabaja junto a las Abuelas de Plaza de Mayo en la búsqueda de más de 300 nietas y nietos, desaparecidos con vida que aún no conocen su identidad y origen. Creemos que las bibliotecas no son sólo espacios –físicos o digitales– de archivo y colección, sino que, como propone Toni Puig: «Las bibliotecas acogen, facilitan interrelaciones, descubren horizontes, inyectan energía y proponen sentido para la vida personal y común». Ésto implica, necesariamente, una toma de posición y una actitud activa y creativa”, proponen para pensar en las razones de por qué proclamarse como Casa de la Memoria.

En Rosario, las Bibliotecas Populares Alberdi y Cachilo están entre las que  rápidamente se unieron a este llamado de Abuelas y la Red por la Identidad. 

Nora Guzardi es la presidenta de la comisión directiva de la Biblioteca Popular Juan Bautista Alberdi, de Zelaya 2089. Hace pocos días que les llegó la invitación a través de la Conabip a sumarse a esta nueva red de trabajo. Lo conversaron al interior de la institución y de inmediato la decisión por ser parte de esta movida nacional se compartió en las redes sociales.

“Comunicamos que como otras Bibliotecas Populares, la Biblioteca Popular Juan Bautista Alberdi se proclama como Casa de la Memoria, siendo parte de esta Red de Guardianes de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Ya somos parte de esta red de casas que no olvidan! Compartiremos diferentes actividades relacionadas a la Memoria. Hoy más que nunca, proponemos a la Memoria como un ejercicio fundamentalmente presente, cuyo propósito es la reparación de las deudas y promesas del pasado y la orientación de un futuro común”, escribieron.

Nora cuenta que habían estado conversando sobre la necesidad de que la tarea por la memoria y los derechos “sea más visible en las bibliotecas”. En esa importancia de profundizar la difusión entra también la bienvenida que le dan a la llegada de libros como Las Abuelas nos cuentan. Una nueva colección por el derecho a la identidad, editados por Abuelas y el Ministerio de Educación de la Nación. 

Las actividades que proyectan respecto de la propuesta de la red –dice Nora– se relacionan con las habituales y cotidianas propias del espacio “que es la promoción de la lectura”. Ahora con “más hincapié en hablar, trabajar la memoria”, la biblioteca “es un lugar para este trabajo”.

Nora está convencida de que “la tarea de las bibliotecas tiene que ir de la mano de las escuelas”. “No son lugares separados. Es un camino que se recorre a la par. Caminan juntas, y en esto específico de trabajar la memoria es imprescindible hacerlo así”. Para la presidenta de la biblioteca de barrio Alberdi, conocer y apreciar la historia es sustancial para todas las generaciones, pero en especial para las infancias y los jóvenes. 

La kermés de los derechos

La Biblioteca Popular Cachilo está ubicada en la zona oeste de la ciudad (Virasoro y Teniente Agneta) y es otro de los espacios barriales que rápidamente se sumó a la idea de pronunciarse como Casa de la Memoria.

Claudia Martínez es una de las fundadoras y coordinadora de la Cachilo. Dice que la propuesta les vino de maravilla para la kermés que preparan para el 9 de diciembre que viene y que piensan llamar “Todo viene a cuento”. 

“La kermés viene a esto: a la verdad, a la memoria y a los derechos que no podemos perder y tenemos que seguir ganando”, expresa Claudia, y adelanta que en esa fiesta proyectan mostrar lo hecho en los talleres y espacios de promoción de la lectura que concretan a diario.

Desde hace varios años, la Cachilo lleva adelante para cada 24 de Marzo una muestra que llaman Libros libres. Este año, en virtud de la celebración de los 40 años de democracia, decidieron convertirla en un taller con diferentes actividades destinadas a niñas, niños, jóvenes y estudiantes de los profesorados. 

Foto: Biblioteca Popular Cachilo

En ese taller pasó de todo: difundir los libros que fueron censurados en dictadura, hacer conocer los decretos autoritarios que le daban letra a esa censura, por ejemplo como aquel que habla de “exceso de fantasía”. Y hasta aludieron a los libros quemados en dictadura. “Pensamos retomar este trabajo en la kermés, como una muestra del derecho a la memoria y a la identidad, también como derecho a la memoria colectiva para el barrio”, dice Claudia. 

La intención es también unir ese trabajo con los derechos a jugar y a la lectura, entre otros. Y el derecho a la libre expresión, vinculando con el trabajo de educación y comunicación popular que encaran junto Aire Libre, radio comunitaria. O bien a otros derechos humanos como la alimentación y el derecho a la tierra. En relación a esta última mirada, Claudia repasa el proyecto Semillas que cuentan que llevaron adelante este año. “Esto de ser Casa de la Memoria no nos sorprende, lo venimos haciendo”, celebra respecto del trabajo colectivo.

Destaca programas de la Conabip como el de Libros y Casas, que llega con los planes de vivienda y una propuesta de formación de mediadores de lectura. “Este año recibimos (en la Cachilo) la casita con los libros, con materiales de Abuelas, historietas, que benefician a la bibliotecas”, valora. Menciona también las cajas con ejemplares del Nunca Más –ediciones del Estado– que acercan a las escuelas. Además de la colección de historietas 40 años de democracia.

Para todas las bibliotecas 

La propuesta de hacer de las bibliotecas Casa de la Memoria y sumarse a la Red de Bibliotecas Guardianas de la Memoria, la Verdad y la Justicia –impulsada por Abuelas y la Red por el Derecho a la Identidad– es abarcativa a todas: populares, escolares, universitarias, especializadas, entre otras. 

Las organizaciones que impulsan la idea señalan que se trata de “seguir fortaleciendo las prácticas y el rol” que ya cumplen las bibliotecas, en tanto son consideradas “espacios de cuidado, creación y recreación de la memoria colectiva; de encuentro, diálogo, búsqueda y abrazo; de aprendizaje de modos más participativos e inclusivos para construir democráticamente; de descubrimiento, crecimiento y ampliación de la visión de mundo, de la propia subjetividad y de los modos en que nos vinculamos”.

Cuentos

Al cumplirse el 45 aniversario de la conformación de Abuelas de Plaza de Mayo (en 2022), el Ministerio de Educación y las Abuelas reeditaron Las Abuelas nos cuentan, con la intención de “enriquecer una línea de trabajo centrada en la literatura, la escucha y la narración en tanto oportunidades para abordar los temas de memoria y Derechos Humanos en las escuelas”, destacan en el portal Educ.ar.

Foto: Biblioteca Popular Cachilo

Esta colección elaborada por Abuelas de Plaza de Mayo junto al Programa Educación y Memoria y el Plan Nacional de Lecturas, presenta una valiosa selección de relatos y cuentos para abordar la memoria, los derechos humanos y el derecho a la identidad en las aulas.

La colección incluye nuevos cuentos y relatos, escritos por autoras y autores argentinos y para seguir trabajando en las aulas por el derecho a la identidad. El material incluye también un cuadernillo “con orientaciones de lecturas, sugerencias de actividades, recursos y materiales complementarios destinados a docentes del nivel inicial y primario”.

Las Abuelas nos cuentan es una colección con historia”, destacan en Educ.ar. En ese portal está disponible también la edición original de 2006. “Ambas colecciones –explican– dialogan y permiten enriquecer una línea de trabajo centrada en la literatura, la escucha y la narración en tanto oportunidades para abordar los temas de memoria y derechos humanos en las escuelas”.

Nota publicada en la edición impresa del semanario El Eslabón del 18/11/23

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