Una mujer reconoce, en un partido Platense-Chacarita, al responsable de la desaparición de su madre durante la dictadura. El deseo de venganza versus la enseñanza de las Madres y las Abuelas. Los mundiales del 78 y el de Qatar. Entretiempo: una novela imperdible.
Platense vs Chacarita puede ser un partido de fútbol del ascenso o de Primera. Pero también puede ser el partido de ficción que utilizó la escritora María Carman para ambientar su nueva novela Entretiempo, presentada en noviembre en la Ciudad de Buenos Aires. El fútbol es la excusa en este libro que completa la trilogía de ficciones sobre historias ocurridas en la última dictadura cívico militar, después de publicar Los elegidos en 2006 y El pájaro de hueso en 2013, cuyo hilo conductor son las y los desaparecidos por el terrorismo de Estado. “Creo que todas las mujeres de mi época –dice esta escritora de 52 años– somos, cada una a su modo, hijas de la dictadura. Ya sea porque hayamos estado más cerca de las historias de las víctimas o de los victimarios”. En la entrevista con este medio, se define como “amante del fútbol” pero “pésima jugadora”, y recrea su infancia en el colegio donde estudió con hijas e hijos de represores.
Asesino suelto
Por el indulto menemista en los 90, un represor de la última dictadura camina el barrio como cualquier hijo de vecino. Por esas calles y veredas suele cruzarse con la hija de una de sus víctimas, con quien no sólo comparte el barrio sino también la pasión por Platense y las idas al estadio de Vicente López. “Se trata de una mujer que se reencuentra con el represor que estuvo involucrado con la desaparición de su madre durante el Mundial 78. Y coincide con él en un partido Platense-Chacarita”, adelanta Carman con el cuidado de no spoilear la novela.
Entretiempo es una especie de continuidad de Los Elegidos y El pájaro sin hueso, aunque como su nombre lo indica, hay fuerte presencia de la pelota y lo que la rodea. En la primera hay una historia con un grupo de amigos “que emprenden la lectura de un libro colectivo y alguno de ellos va desapareciendo”, y en el segundo hay dos gemelos separados al nacer en dictadura, y “cuando uno de estos descubre su verdadera identidad, sale al encuentro de su hermano”.

Con esta flamante publicación, la también antropóloga y ensayista revela que “me pasó algo muy particular que es que yo sentí la voz de una mujer en mi cabeza que me iba dictando la historia, no toda, sino el hueso de la historia, esta venganza que se perpetra contra este represor de segundo rango que estuvo involucrado en la desaparición de la madre de la protagonista”. Y continúa: “Fue curioso lo que me pasó, porque yo simplemente obedecí, me dejé llevar por esa voz de mi cabeza que me dictaba esa historia. No sé si esa mujer existe o no, es inverificable. Siempre que uno escribe ficción da un salto a lo inverificable. Fue muy perturbador para mí sentir esa voz. Ese fue el origen de esta novela”.
La novelista, además, destaca en tal sentido la lucha de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo por guiar el camino hacia la Memoria, Verdad y Justicia, y no hacia la búsqueda de venganza. “En algún punto la novela –dice– construye esa pregunta contrafáctica: qué hubiera sucedido si en este país no hubiera habido ese poderoso activismo de derechos humanos, que nos dio un horizonte ético y que impidió ser un espejo del horror, que esos crímenes de terrorismo de Estado se espejen en crímenes privados. Qué país hubiésemos tenido sin ese caudal de lucha y de activismo tan poderoso”.
Los amigos del barrio
“En lo personal, mi historia está más ligada a una proximidad a los victimarios” de la última dictadura. María Carman es antropóloga y trabaja en el Conicet, donde coordina un equipo sobre problemática socio urbana. Por esa especialidad, su laburo implica visitar villas, relocalizaciones, casas tomadas. “Así fui construyendo una trayectoria en relación a las clases populares”, dice esta mujer que, sin embargo, transitó gran parte de su crianza y adolescencia rodeada de jerarcas del gobierno de facto. “Yo estuve en una escuela (estudiando Lenguas Vivas, en el 77) en la que compartía y era compañera de los hijos de varios represores de jerarquía”, cuenta al respecto.
La doctora en Antropología Social por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y también autora de los ensayos Las trampas de la cultura, Las trampas de la naturaleza y Las fronteras de lo humano, destaca que “fue muy interesante lo que fue pasando a lo largo de estos 40 años de democracia en los que todos nos fuimos apropiando de esta historia, cada uno a su modo, y que no hay un monopolio de la representación legítima de la dictadura”.
Y vuelve a su reciente obra literaria: “La protagonista de mi novela también es hija de la dictadura, pero en la ficción. Hay como un inconsciente colectivo a lo largo del cual vamos tramitando, cada uno a su modo, lo que me parece saludable”.
La vida es eso que pasa entre Mundial y Mundial, reza un viejo lema futbolero. Entre el que se jugó en el país en 1978 y el de Qatar en 2022 no sólo se consiguieron tres estrellas, sino que también pasaron dictaduras, gobiernos democráticos, neoliberales y populares. Y entre esas dos Copas del Mundo, además, transcurre la historia de Entretiempo. “Me parecía interesante hacer como esta vuelta que la novela comienza en el Mundial 78 y termina en diciembre del 22, con el último Mundial que ganamos, y todo lo que transcurrió en la historia argentina entre medio de esos dos mundiales”, subraya la escritora.
Carman se considera “amante del fútbol” y “una pésima jugadora”. La autora del libro de poemas Ganar el cielo es fanática de Boca: “Iba a la Bombonera con mi papá y tres hermanos cuando era muy chiquita”, recuerda, y cierra: “Si bien dejé de ir a la cancha, quedó como un memoria afectiva que también se tejió arriba de las gradas”.
Nota publicada en la edición impresa del semanario El Eslabón del 02/12/23
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