El espacio canaya de derechos humanos celebra como un gol el símbolo de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo que los jugadores llevaron en la camiseta ante River. Este sábado fueron reconocidos en la cancha junto con los Veteranos de la guerra.

El Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia y el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de las Malvinas son fechas vecinas en el calendario de efemérides. Aunque más que fechas, son dos tragedias argentinas marcadas a fuego, literalmente, por la última dictadura cívico militar, que comenzaba el 24 de marzo de 1976, y empezaba a despedirse el 2 de abril de 1982, con el inicio bélico con Gran Bretaña, ocupante de las Islas Malvinas. 

Por esa cercanía de los feriados es que este sábado, en la previa del partido entre Rosario Central y Vélez, ingresaron a la cancha militantes de derechos humanos y ex combatientes rosarinos. La fecha anterior, ante River, la camiseta auriazul volvió a lucir (más grande que nunca) el pañuelo-símbolo de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. El pasado jueves, por otra parte, se presentó en El Cairo la película del partido que protagonizaron ex y actuales futbolistas canayas con los ex soldados que combatieron en el archipiélago del Atlántico Sur.

Los socios desaparecidos que se buscan

En 2016, con la búsqueda de las y los socios canayas desaparecidos, comenzó La Memoria es Central, un espacio de militancia de derechos humanos dentro del club. El nombre, ingenioso y certero, salió de la cabeza de Santiago Garat, también director de este semanario. “Ese juego de palabras es la clave. Si tenés memoria podés subsistir”, dice Maria Luciana Pollola, quien difícilmente se de vuelta si la llaman por su nombre. Si hasta su apellido fue transformado en apodo: La Pollola. 

De esa investigación en los padrones del club, surgieron las y los once de memoria: Osvaldo Mario Vermeulen, Jorge Luis Francesio, Antonio Luis Tovo, Miguel Ángel Labrador, Palmiro Labrador, Miguel Ángel Gauseño, Juan Carlos Gauseño, Ángela Noemí Ponce, Juan José Funes, Carlos Alfredo Belmont y Felipe Rodríguez Araya.

Foto: La memoria es Central

Así como hicieron otros clubes (Banfield, Racing, Boca, Huracán, Independiente, entre varios más), Central les restituyó la condición de socios y les otorgó el carnet a sus familiares. En una de las paredes del Gigante de Arroyito, además, una placa los recuerda. “Por suerte, en todas las gestiones nos han dejado hacer lo que hicimos”, resalta esta mujer referente del espacio auriazul. “No sé si entenderán todo lo que significa esto. No sabemos si los clubes de fútbol dimensionan lo que significa que tu club hable de tus compañeros que asesinaron”.

Al mismo tiempo, empezaron a ingresar a la cancha en la previa a cada partido de local cercano al 24 de marzo. Y desde 2019, el equipo luce en el pecho el pañuelo que usan en la cabeza Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, pero que también es tatuaje, bandera, mural. 

Aquellos once nombres que fueron carnets y placa –y que pronto también serán historias de un libro–, también son árboles plantados en el predio de Arroyo Seco. La iniciativa surgió en 2021, en el marco de la campaña nacional de Abuelas: Plantamos Memoria.

Foto: Prensa RC

Las banderas de La Memoria es Central también flamean en juicios de lesa humanidad y en las marchas del 24 de marzo. “La idea es darle visibilidad a lo que hacemos”, dice Pollola, y agrega: “El club es una institución. Y como todas, tiene un montón de fallas, errores y aciertos. Pero esa cuestión de identificación es lo mejor”. Y a la vez que reconoce que “en las redes sociales siempre están los que te putean”, resalta: “Hay muchos que destacan estas iniciativas, que se sienten identificados”.

Norma Birri de Vermeulen, cuyo hijo menor volvió al padrón pese a seguir desaparecido, falleció en 2018. Por eso dejó de frecuentar la ronda de cada jueves en la plaza y la pensión auriazul –donde daba charlas sobre derechos humanos a los más chicos ante cada 24 de marzo–. Sin embargo, su legado continúa –entre otros lugares– en el nombre que lleva la plaza de juegos de la Ciudad Deportiva de Granadero Baigorria.

Jugar por la camiseta

Entre la marca de la camiseta y el escudo, sin envidiarle el tamaño, lució el símbolo histórico de Madres y Abuelas, el sábado a la noche ante River, a la vista de todos menos de la transmisión televisiva oficial, que no hizo mención alguna. “El pañuelo salió más grande que no sé qué”, se ríe María Luciana. Ocurrió lo siguiente: “Me pidieron el archivo para estamparlo, que me lo pasó una compañera. Lo vi que era grande, pero no tenía tiempo de achicarlo, así que lo mandé como estaba. Antes le advertí a la persona del club que quizá tenían que ajustar las medidas un poquito. Pero lo mandaron así nomás y quedó enorme en comparación con los otros”.

Foto: Prensa RC

“No sé si se habrán dado cuenta de la repercusión que tuvo”, apunta Pollola. Destaca la conciencia política e histórica de los jugadores Juan Cruz Komar y Facundo Mallo, del entrenador Ariel Holan. Las redes sociales se inundaron de comentarios celebratorios (y algunos condenatorios) sobre ese gesto del club en la remera. “Esto es muy importante, rescatar esa parte de la historia”. 

Esta referente de La Memoria es Central destaca a esos militantes políticos de los 70 como personas “y no únicamente desde ese lugar duro de la militancia como solemos verlos”. Y refuerza su idea: “No eran robots militantes”. Dice en ese sentido que “estas cosas te acercan a esas personas, las locuras que hacían, como estar en la clandestinidad y escaparse a la cancha”. Eso, añade, “marca que esas personas que uno las pone en un lustro, son personas como nosotros”.

Foto: Prensa RC

El club de la militancia

La socióloga Julia Hang le dijo a este medio que cada vez son más las y los militantes de derechos humanos que encuentran en el club –y no en partidos políticos o sindicatos– un lugar para militar. Y que ya hay tesinas presentadas sobre el tema que certifican esta tendencia.

Foto: Sebastián Francesio

María Luciana Pollola es uno de esos casos. “Es un espacio construido con compañeros que aprecio y quiero muchísimo, se junta la cuestión de Central. Y es, además, un lugar en el que se pueden hacer muchas cosas, y que le lleguen a la gente”.

Al respecto, explica que “en el campo de los derechos humanos muchas cosas se cierran en un mismo círculo de militancia. Pero esto es más amplio”, llega a un ambiente menos habituado a estos temas. “Salis a la cancha y te ven, te aplauden. Y hay mucha gente que no está con el tinte del militante”.

Los pibes que jamás olvidaré

Foto: Prensa RC

Jorge Broun se abrocha la cinta de capitán y un primerísimo primer plano resalta el diseño de Malvinas en el brazalete. En el arco de enfrente está Claudio Tato Petruzzi, que soñó con estar en el lugar de Fatura, pero la guerra se lo impidió. Ahora se juntan para jugar un partido en el Gigante de Arroyito entre actuales y ex jugadores y ex combatientes.

El resultado de ese picado es la película Esa historia jalonada de coraje, que se estrenó el jueves en el cine público El Cairo. Agotadas las entradas, el club sumó una función el viernes en la Sede Fundacional.

María Fernanda Moreno, directora del film, le dice a El Eslabón a minutos del estreno: “Buscamos un enfoque distinto, y aprovechamos que varios ex soldados son hinchas de Central. Es un homenaje que va más allá de una camiseta de fútbol, Malvinas trasciende”.

La pelota, otra vez, como herramienta no sólo de juego sino también de difusión. “La idea de la película es tratar de tocar el corazoncito de distintas formas, el fútbol es una de ellas. El objetivo es llegar a más gente”, destaca. 

 

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Semanas atrás se estrenó en cines del país September 5. Una escena muestra cómo se desarrollaban los Juegos Olímpicos de Múnich 1972 al mismo tiempo que el comando palestino Septiembre Negro ejecutaba a dos deportistas israelíes en la villa olímpica, y amenazaba con extender la masacre al resto de los rehenes. 

Aquí, ese 2 de abril de 1982 hubo partido, correspondiente a la novena fecha, que continuó durante el fin de semana. El 4, Central le ganó a Gimnasia de Mendoza en el mismo estadio que años después se llamará Malvinas Argentinas. La Memoria es Central compartió en redes ese recuerdo, cuando a dos días de iniciada la guerra “cientos de canayas en el sur de la Patria festejaron el triunfo del Nuestro por 2 a 1”.

Foto: Prensa RC

Publicado en el semanario El Eslabón del 05/04/25

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