El 9 de septiembre de 2008 ingresaba a la Legislatura santafesina el proyecto de ley de paritaria docente. Lo impulsaba el propio gobernador de entonces, Hermes Binner, y su ministra de Educación, Elida Rasino. La iniciativa era celebrada por los gremios del magisterio porque se trataba de una conquista de la lucha emprendida por años: tener una mesa propia de discusión laboral.
La norma se aprobó a fines de diciembre de ese año (lleva las firmas del por entonces presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Di Pollina; del de Senadores, Griselda Tessio, y de los secretarios parlamentarios Diego Giuliano y Lisandro Enrico, el mismo que ahora es ministro de Obras Públicas de Pullaro). Y el 2 de enero de 2009 fue promulgada como ley N° 12.958 de Convenciones colectivas para el sector del personal docente de la provincia de Santa Fe.
El primero de sus artículos dice que “las relaciones laborales de los trabajadores docentes de la provincia de Santa Fe serán reguladas mediante el sistema de Convenciones Colectivas de Trabajo”. Y esa convención colectiva “será celebrada entre el Poder Ejecutivo y la representación de las asociaciones sindicales de los trabajadores docentes” (artículo 2).
La ley provincial –según el artículo 10– señala que “en materia de negociación y disponibilidad colectiva regirán los principios de autonomía, libertad, buena fe, justicia social, irrenunciabilidad, primacía de la realidad, indemnidad, progresividad y en caso de duda aplicación de la norma o interpretación más favorable a los trabajadores”.
En ninguno de sus artículos dice que si los gremios docentes no están conformes con la propuesta de la patronal el gobierno santafesino es el que decide de manera unilateral y a su antojo.
Más cercano al modelo de patrón de estancia que al de un gobernador de la democracia, Pullaro avanza sin descanso sobre los derechos ganados por los gremios docentes en las escuelas y en las calles. Pasar por encima de la ley de paritarias es un ejemplo bien claro. La hace y deshace a su antojo. Desde el primer encuentro mantenido en enero de 2024 hasta el último, el lunes 28 de abril de este año, ha sido así.

También lo hace al no reconocer las deudas salariales con el magisterio, ni la estabilidad del trabajo docente dilatando los llamados a concursos para titularizar en los cargos; al promover y lograr sancionar de manera express una ley previsional que de manera descarada le mete la mano en el bolsillo a las trabajadoras de la educación y a las maestras jubiladas, en lugar de pelearle la deuda a sus amigos de La Libertad Avanza.
No es todo. En la gestión de Pullaro y su ministro de Educación, José Goity, el debate pedagógico pasa por comunicar (y hasta ahí) los planes de formación ya compactados. Duele comprobar que desde el propio Estado provincial se clausura la reflexión colectiva, por ejemplo sobre para qué se educa en Santa Fe, y de reconocer lo construido en su rica historia pedagógica. Se sabe más del Instituto Natura y sus cosméticas que de quiénes fueron Rosita Ziperovich, Haydeé Guy de Vigo o Ángela Peralta Pino.
La Provincia pasa por alto los acuerdos paritarios, como el de recomponer salarios cuando la inflación marca que hay que hacerlo, y patear para otro día lo que urge resolver. Como hizo ahora con la reunión con los gremios docentes que pasó para el próximo miércoles 7 de mayo.
Uno de los sellos estrella de este gobierno y su política educativa es la vuelta al presentismo que disfrazan de Premio a la Asistencia Perfecta. Una vulgar extorsión al trabajo docente, a ejercerlo bajo cualquier condición. Difícil entender de qué calidad educativa hablan y demandan.
Tan difícil de comprender como la manera en que mutan los conceptos de un ministro de Educación formado en la universidad pública, quien pasó de defender la paritaria nacional docente (como hizo apoyando en 2017 la demanda de la Ctera, en su Escuela Itinerante) a justificar la aplicación de este “premio” a quienes deben renunciar a sus derechos para acceder a un salario que se acerque a lo aceptable.
“Los gremios realizaron algún planteo sobre el premio a la asistencia que estamos llevando adelante. Nosotros estamos muy conformes con esta política porque vemos que hay un altísimo nivel de aceptación por parte de los docentes y que está teniendo efectos muy positivos en el sistema educativo, no solamente ha bajado la rotación de los docentes en el aula, sino que también ha valorizado conductas”, dijo Goity tras la última reunión que el gobierno mantuvo con los gremios docentes el lunes 28 de abril pasado.
El 20 de mayo de 2024, Amsafé presentó un reclamo –entre muchos otros– ante el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la provincia rechazando la obligación de completar la declaración jurada de si se participa o no de un paro, el presentismo y denunciando “la vulneración de la ley de paritaria 12.958”.
En esa nota describe al presentismo como una “emboscada” y recuerda que como es salario debe ser tratado en paritaria. Hace un año de este planteo por la vía administrativa y la única respuesta ha sido profundizar en la extorsión y el ajuste.
Como Macri
En la apertura de las 143° sesiones ordinarias del jueves 1° de mayo, Pullaro resumió cada política emprendida como “el método” de su gobierno. Así, cuando fue el turno de referirse a la educación –no demandó más de 2 minutos– puso como ejemplo el programa Mil Aulas o el famoso Fondo de Asistencia a Necesidades Inmediatas (Fani).
En esa lógica de método eficiente y un déjà vu de Macri y sus “caídos en la escuela pública”, Pullaro repasó: “Decidimos también ordenar el sistema educativo, con chicos aprendiendo y maestros en las aulas. Para ello, tuvimos que abordar la cuestión del ausentismo, que perjudica la calidad de los aprendizajes y aumenta la brecha entre escuela pública y privada”.

Renglón seguido se refirió al Plan Provincial de Alfabetización Raíz, que les sirve para las fotos y congraciarse con las organizaciones del mercado educativo.
“¿Podríamos haber dejado todo como estaba? –preguntó y respondió el gobernador en su discurso– Sí, pero íbamos a seguir perjudicando a las maestras y los maestros que cumplen cotidianamente con su responsabilidad y a los chicos que requieren de un docente presente que garantice la continuidad pedagógica”.
Difícil imaginar un proyecto educativo sin diálogo, sin intercambios, eligiendo el camino del autoritarismo, no cumpliendo con las leyes y culpando al magisterio de todos los males. Más aún cuando no se reconoce a las trabajadoras y trabajadores de la educación, y se proyecta paso a paso la vuelta a la concepción de la docencia como un apostolado y no como un trabajo. En eso va “el método” de Pullaro.
Publicado en el semanario El Eslabón del 03/05/25
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