El odio, la repulsión y la vergüenza están a la orden del día en cualquier discusión de la vida pública; se anteponen a los debates y a todo intento de argumentación racional. Un seminario se propone interrumpir ese escenario y convocar a la reflexión. Se llama El poder de las emociones en el entramado político (análisis y perspectivas en las instituciones educativas y las organizaciones sociales).
La formación está a cargo de tres educadoras de reconocida trayectoria: Sandra Bembo (profesora en historia y magíster en ciencias sociales), Silvana Cadahia (profesora en historia y licenciada en pedagogía social) y Estrella Mattia (profesora y licenciada en historia y en ciencias sociales). Es ofrecido a través del Instituto de Análisis de Políticas Públicas y Derechos Humanos, y se realiza en el marco del Programa de Educación para la Paz, No Violencia y los DDHH de la Facultad de Derecho (UNR).
Convocadas por El Eslabón, Mattia toma la palabra en nombre del equipo y se explaya sobre la modalidad y los contenidos del seminario que se dictará durante cuatro viernes, de 18 a 21, de manera virtual. Comienza el 30 de mayo y se extiende durante los días 7, 14 y 28 de junio próximos.
La idea de estos encuentros comenzó a gestarse en el intercambio y las preocupaciones comunes que comparten como educadoras y en lo que consideran una militancia educativa y social. “Para nosotras es un placer encontrarnos, leer e invitar a otras y otros a hacer un ejercicio de reflexión, que es también de militancia”, asegura la profesora.
Mattia apunta que es claramente observable lo difícil de estos tiempos de “llevar adelante una discusión sostenida en argumentaciones racionales”. Y esto ocurre “básicamente –señala– porque se ha producido un giro, de alguna manera epistemológico, de lo que algunos autores han llamado del capitalismo racional al capitalismo emocional, donde lo que prima es la emoción”.
La intención del seminario es tomarse “un rato, interrumpir este escenario y ponernos a pensar, a reflexionar, a conversar” para poder construir. Un ejercicio que habitualmente hacen en el equipo que conforman las tres educadoras y que proponen compartir con otros y otras. “Esta es –agrega Mattia– una invitación a que podamos pensar entre todos y todas lo que nos está atravesando”.
En umbrales diferentes
“Lo odio”, “Me da asco”, “Ni me hables”, “No quiero saber nada”. Y así podría seguir la lista de expresiones más que comunes de escuchar por estos días, ante determinadas figuras o situaciones de la vida pública (también de la vida privada). Cómo dar el salto a la escucha, al análisis más racional es el desafío, al menos para quienes tienen la responsabilidad –en el aula o espacio de trabajo que nos encuentre– de asumir decisiones colectivas.
Mattia habla de la dificultad que aparece cuando se trata de sostener “una argumentación del orden de lo racional frente a cuestiones que tienen que ver con las emociones”. “Es como que no hay posibilidades de poder generar un encuentro o un debate, porque estamos en umbrales diferentes, en estaciones de discusión diferentes”, señala.
Si bien las emociones –se explaya la profesora– son inherentes a la especie humana, “nunca han sido utilizadas como en esta época y en este tiempo para poder abordar, resolver o llevar adelante escenarios políticos”.
Anticipa que en el seminario se trabajará cómo el odio, el asco, la repulsión, la vergüenza forman parte de este cotidiano, pero también “el contrapunto de pensar cómo reconstruir la idea del amor”. “No el amor romántico, como hemos sido de alguna manera formados durante generaciones, sino del amor en clave política, en el sentido de la construcción de la otredad”, dice Mattia.

Se propone así abordar la empatía con el otro, desmantelar esa idea ligera de ver a los demás como enemigos, y más bien convidar a “construir algún tipo de relación”. Una vez más, Mattia asegura que no se trata de darle una mirada compasiva, del orden religioso, sino siempre poder pensar en clave política.
En el campo educativo, las acusaciones hacia las y los docentes son cada vez más frecuentes, ya sea de “adoctrinamiento” por abordar cuestiones de la memoria o bien a través de otras maneras de cuestionar su autoridad pedagógica. Mattia insiste aquí en la importancia de poder reflexionar sobre estas situaciones comunes al ámbito escolar.
La educadora apela a otro ejemplo que circula con frecuencia en las redes sociales como respuesta colectiva a las políticas que avanzan sobre derechos conquistados, y se sintetiza en expresiones como “Que no nos roben la alegría”. Una frase que refiere a “la alegría como un ejercicio de militancia y que tiene que ver también con una construcción emotiva que nos hace pensar y sostener la vida desde un lugar que no permite que nos ganen las tristezas, ni la angustia; más bien como un ejercicio de resistencia”.
La esperanza
Otro aspecto que se proyecta tomar en el seminario se relaciona con “la esperanza como una construcción política”. A modo de ejemplo, Mattia adelanta que se trata de profundizar en este concepto y en el aporte del filósofo coreano Byung Chul Han, en particular en uno de sus últimos libros: El espíritu de la esperanza.
Byung Chul Han “hace un análisis tremendo respecto del capitalismo y de lo que ha generado en el sistema de las relaciones sociales”. Y convoca a “poder pensar en este tiempo tan distópico alguna construcción de utopías que permitan una esperanza”, en especial desde la perspectiva de lo que se siente.
En síntesis, los contenidos del seminario propuestos pasan, entre otros, por la construcción del odio, el asco, la repugnancia, el amor y la esperanza. “Todos grandes ejes de reflexión y debate, siempre en clave política”, dice Mattia, y agrega que el tema clave es dilucidar cómo avanzan las emociones en la narrativa política.
El subtítulo del seminario (análisis y perspectivas en las instituciones educativas y las organizaciones sociales) anticipa que está orientado a docentes y directivas (de todos los niveles y modalidades) y a quienes forman parte de asociaciones civiles, de organizaciones sociales, de sindicatos “ya que se trata de un tema que nos atraviesa a todos”.
La educadora subraya que la convocatoria a distintos escenarios, no sólo el educativo, enriquece el debate. Y destaca el apoyo del Instituto de Análisis de Políticas Públicas y Derechos Humanos, en particular de su director Julio Llanán Nogueira, y del programa de la UNR.
El seminario –es una actividad arancelada– ofrece una certificación de 40 horas. Para informes e inscripción, al correo: alternativasparalaeducación@gmail.com
Publicado en el semanario El Eslabón del 10/05/25
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