Hace menos de un mes que Charlie Egg, uno de los popes de la música electrónica local, presentó Contacto. Un álbum de 11 piezas del más intenso Drum and Bass.
El disco fue publicado por el sello independiente Planeta X, una grupalidad en la que el propio Charlie Egg creció social y musicalmente. Contacto es un viaje sonoro que explora las conexiones transversales en subgéneros de la música electrónica de los años 90 como el Drum and Bass, el Jungle o el IDM. Una producción innovadora que refleja la esencia experimental del autor al mismo tiempo que lo conecta al momento histórico de sus inicios musicales.
Charlie es un “inventor de experiencias paranormales, jinete de discos y psiconauta monotributista”, y encima está en el Veraz. Hace tiempo que pulula por las noches rosarinas compartiendo sus escuchas desde las “bandejas” de diferentes espacios, muchos de ellos colectivos. Empezó en la música “como cualquiera que quiere arruinar su vida preconcebida por la sociedad y cambiarla a otra vida peor e igual de preconcebida por la sociedad”, escuchando y queriendo hacer la música que le gustaba. Hacia finales del siglo pasado aprende a usar un sinte, grabar, pasar música y además era mucha voluntad, algo de juntarse con quienes compartían el interés, y mucha suerte. En ese entonces no había un acceso tan inmediato y ubicuo a tutoriales tan diversos como actualmente. Se formó con sus amigos y familia. “Fui bastante hostil con las estructuras educativas pero tuve maestros extraordinarios, sabios y generosos que no fueron tutoriales en español neutro. Corría el siglo XX”, advierte.
A fines de la década del 90, y hasta bastante entrada la del 2010, Planeta X creció como un espacio amoroso donde poder crear, compartir y formarse alrededor de la música, la política y variadas experiencias. Por años, Charlie vivió en esos espacios compartidos junto a esa familia gigante con muchísimos más hermanos que padres. También dictó talleres de producción para jóvenes y, más allá de esas alternativas, siempre fue una persona dada en compartir los conocimientos con los que se fue encontrando.
Charlie fue fundador de Sinapsis, uno de los proyectos musicales que daría nacimiento a Planeta X, una grupalidad que cambió la vida de Egg. “Recomiendo a cualquiera dejarse atravesar por experiencias colectivas en el orden creativo, laboral, emocional. El humano solo, mal se lame”.
Luego de copiosos discos, ep’s y sencillos entre los que se cuentan la musicalización de filmes y algunas propuestas más emparentadas con la canción, Egg ha sacado Contacto, un estudio del género que curte y lo acompaña desde su adolescencia. Una suerte de viaje de ritmos poderosos y síntesis sonora para acompañar la actualidad acelerada. La idea del álbum “surgió de la necesidad imperiosa de hacerlo. Hago música de forma compulsiva. Es música que ya existe en mi mente, sólo tengo que invertir tiempo en materializarla”.
Para ADN en EGGXtasis, el tema 4 del disco, Charlie contó con la colaboración de Mala Semilla. Se trata de un mítico dúo de hip hop integrado por Payador Urbano y DJ ADN, con quienes lo unen “décadas de aventuras sonoras”.
El Drum and Bass estimula directamente el sistema nervioso a través de sus rápidos ritmos, induciendo al movimiento y permitiendo una sensibilidad diferente a lo temporal. Sus bajos profundos graves y poderosos resuenan en los cuerpos físicamente y pueden literalmente provocar placer o euforia. Una verdadera incitación al movimiento.
Charlie es fan de sus colegas y como militante de las musicalidades nocturnas se ha cruzado con cientos. Ese hacer lo conecta con la amplitud sonora que ocurre en Rosario.
Respecto a la “actualidad social global y nacional”, está decepcionado. Si bien considera que son ciclos y no todo está perdido, ve muy peligroso “el resurgimiento de las derechas y el neoliberalismo”. Entre tantísimas cosas, Charlie es afiliado al PJ.
Contacto no es tan claro en su propuesta social colectivista como Miedocracia, que en el 2017 proponía desde una postura más cancionista una llamada al antifascismo y al Amor Social. Ni aún como Electropopulista (2021), que contaba entre sus tracks con Guerra de Clases y Uomo Universale. Se trata en este caso de una búsqueda más abierta con un uso mucho más tenue de las palabras que atan los significados, una especie de música incidental para momentos acelerados que permiten un viaje íntimo.
A lo largo de tantos años en la música, el artista y su persona pierden la frontera con su quehacer. Así su perspectiva ha ido variando. “Cada minuto que pasa es diferente y cambiante como la topografía de un bravo río, no sé cómo lo percibo, no sé si soy el agua o el lecho, me guía la intuición, la curiosidad. Miedo, plata y vergüenza, pocas”.
La música de Charlie, como su ser en general, pretende “transformar al mundo en un lugar justo y equitativo”. Y si bien es un horizonte que lo mueve más que una realidad se conforma con “conmover al menos a un alma que no es poco”.
Publicado en el semanario El Eslabón del 10/05/25
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