Un libro y un documental recrean el histórico triunfo de Argentinos Juniors ante Independiente, de hace 15 años, clave para el título que logró el Bicho una semana después. Un partido de película y de antología.
El relator, precipitado, lanza la típica frase de “partido liquidado” cuando a los 22’ del segundo tiempo Independiente se pone 3 a 1 ante un Argentinos Juniors que ve en su propia casa cómo se aleja la posibilidad de ser líder a una fecha del final del Clausura 2010. La tarde, vale aclararlo, venía soltando indicios de la desgracia: en los primeros minutos de partido salió lesionado el arquero local Nicolás Peric; el Rojo puso el 1 a 1 con un gol olímpico, que hacía una década no se veían en las canchas argentinas; además, ese tanto y el tercero los hizo el Gordo Leonel Núñez, aplicando la ley del ex.
Pero esa tarde, como contrapartida, era 9 de mayo: Día de la Victoria (que conmemora el triunfo de la Unión Soviética sobre la Alemania nazi que puso fin a la Segunda Guerra Mundial); y Diego Armando Maradona estaba en las tribunas del estadio de La Paternal que lleva su nombre. Y así comenzó la remontada: descuento a los 28’, empate a los 44’ y milagro a los 48’. Tan justo estaba el tiempo que Independiente no alcanzó a sacar del medio.
Hernán Russo Zyseskind y Diego Santonovich –periodistas, escritores e hinchas– transformaron esa épica en el libro 4-3. El día de la victoria. Y como la historia tiene tintes cinematográficos, también la hicieron documental. Diego Lombardi es su director.
Anatomía de un campeonato
Aunque una semana después de aquella hazaña, Argentinos Juniors salió campeón tras vencer a Huracán en el Ducó, la foto, el instante que pasará a la inmortalidad y que quedará grabado en retinas y corazones Bichos, fue el 4 a 3 ante el Rojo. Así se lo hicieron saber los propios hinchas a Hernán Russo Zyseskind, el Ruso. Ese partido fue para el título lo que fue el Argentina-Inglaterra para el Mundial 86.
Autor de D10S es Argentinos, el Ruso le cuenta este medio que tras escribir ese libro sobre el paso de Maradona por La Paternal, cuando aún era Pelusa y no el mejor jugador del mundo, “me sentí como en el compromiso de volver a escribir algo de la historia” del club del que es fanático. “Quería evitar algo que ya se haya escrito. Y me puse a hablar con los hinchas”.

Aunque nacido y criado a pasos del estadio emplazado en Juan Agustín García y Boyacá, Zyseskind vive hace mucho en San Fernando, ciudad bonaerense lindera con Tigre. Por la distancia y por cuestiones laborales dejó de ser el asiduo concurrente a la cancha que fue otrora. Y cuando iba, esporádicamente, lo hacía más como periodista (en una cabina de prensa) que como hincha. “Cuando habilitaron el ingreso del público después de la pandemia”, dice, volvió a la tribuna.
Allí se hizo amigo de Diego Santonovich, colega ex Olé que actualmente trabaja en las redes sociales de la Liga Profesional de AFA. Y allí sacó a relucir una de las principales armas del periodista: escuchar. “Hablando con la gente les empecé a preguntar cuál había sido el partido más emotivo que hayan vivido, pero sacando aquellos en los que Argentinos salió campeón”, como cuando venció a Temperley en el 84, o en la final del Nacional ante Vélez al año siguiente, o la final de Copa Libertadores ante el América de Cali ese mismo 1985. “La respuesta fue unánime –afirma el Ruso–: el 4 a 3 a Independiente de 2010”.
El partido
No abundan los partidos de un equipo campeón que superan en importancia al de la última fecha o final. El 4 a 3 del Bicho ante el Diablo de la penúltima jornada del Clausura 2010 es uno de ellos. “Son únicos y quedan en la memoria de todos”, dice Hernán y añade: “En este caso no se definió el campeonato, aunque parece que sí, porque ese triunfo le da la posibilidad a Argentinos de quedar puntero a una fecha del cierre”.
Como cronista, el también autor de Mundiales. Historias de las Copas del Mundo (1930-2022) revela que “viví muy de cerca ese semestre” junto al plantel que entrenaba y concentraba en el predio que la UTA tiene en Moreno. “Estuve cerca de los jugadores y cuerpo técnico. Y esa relación me habilitó a pensar en las entrevistas” para el libro y el documental, que fueron presentados este viernes, en el 15º aniversario de la gesta. “La idea en ambas producciones fue contar cosas del partido y conocer a sus protagonistas, sus historias de vida”.
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En el prólogo, Zyseskind cuenta su historia personal de amor con la Asociación Atlética Argentinos Juniors; y Santonovich cierra con su vivencia del partido, junto a familiares y amigos. Lombardi, antes creador de la peli Bichos criollos (2011), sobre la historia del club, fue la cabeza del laburo audiovisual.
Cámara y acción
El contenido dramático, el humilde que pelea contra los grandes y el final sorpresivo son argumentos dignos de un partido de película. Así lo vieron Hernán Russo Zyseskind, Diego Santonovich y Diego Lombardi. “Terminamos primero el libro y después nos metimos con el documental”, dice el Ruso, y admite: “Cada vez que el editor de video nos mandaba material para revisar, corregir, terminamos llorando. Se nos caían las lágrimas”.
Es que esas imágenes, dice, son una manera de “volver a ese lugar” y a aquel día. “Y aunque ya sabemos cómo terminó el partido, vemos el último gol y no podemos dejar de llorar”. Y aclara que “si bien al hincha de Argentinos le puede llegar mucho más, creo que a cualquier futbolero que lo vea le pasará eso por dentro”.
Metalero además de Bicho –la pinta (pelo largo, campera de cuero, tachuelas) lo delata–, Hernán se define como “una persona muy tranquila mirando los partidos” de Argentinos. Sin dejar la pasión y la emoción de lado, que corren por dentro, es un observador del juego. “Obviamente que en la tribuna canto las canciones, salto, pero voy a la cancha y a veces miro más al rival que a los propios”.
La tarde del 9 de mayo de 2010 la cancha explotaba de público, del local, por supuesto, pero también del visitante, ahora (desde 2013, bah) prohibido. Russo Zyseskind lo vio desde la cabina. “En ese momento trabajaba para el diario Crónica, pero no fui a cubrirlo”, recuerda, y trae al presente aquellos sentimientos: “Sentí nervio por lo que significaba el partido. La chance de ser primeros y que a la semana siguiente podíamos ser campeones después de 25 años sin ganar un torneo local”.
Aquello que arrancó como expectativas se transformó luego en desazón, y finalmente en euforia. Hasta en los peores momentos de su equipo, confiesa, sacó a relucir esa vieja frase hecha de que «la esperanza es lo último que se pierde». “Vi que el partido estaba roto y que podía pasar cualquier cosa. Me aferré a eso. Incluso, después del 3 a 3 Independiente se pierde el cuarto, y a la jugada siguiente viene el gol nuestro”.
Ubicado en las antípodas del arco que da a calle San Blas, el gol le quedó lejos. “Ni vi quién lo hizo”, admite. El héroe entre los héroes fue Matías Caruzzo, defensor que luego jugó en Boca y en Rosario Central (pateó el penal definitivo en la conquista de la Copa Argentina 2018), y que minutos antes había perdido la cinta de capitán, que recuperó una vez terminado el partido, cuando se la dio un alcanzapelotas. Pero como enseña El Eternauta (antes la historieta de Oesterheld, ahora la serie de Stagnaro), en esta historia también el héroe es colectivo. Nadie es campeón solo.
Publicado en el semanario El Eslabón del 10/05/25
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