“No dejemos de contarles historias a los chicos, no dejemos de contar la historia. Seamos portavoces de la verdadera historia argentina, es decir los portavoces de la soberanía, la memoria, la verdad y la justicia”. El llamado lo hizo la doctora en Educación Adriana Puiggrós, en el marco de un seminario de formación docente, derechos humanos y democracia organizado por Abuelas de Plaza de Mayo, Hijos Regional Capital y la Ctera.
Puiggrós hizo esa invitación ante la discusión que todo el tiempo plantea la incorporación de las tecnologías de la comunicación y la información en las escuelas. Esta inclusión implica “un esfuerzo que tiene que ser colectivo” y “sin abandonar los libros ni la transmisión oral”, describió la investigadora, hace pocos meses distinguida con el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional Pedagógica (Unipe), además de ser asesora de la Escuela Marina Vilte de Ctera.
La educadora integró el primer panel de este seminario llamado “Rondas y pañuelos, pedagogía de la memoria desde las escuelas”, que arrancó la última semana de mayo y se extiende por tres encuentros más, uno por mes, a través del canal de Youtube de la Ctera. La primera transmisión alcanzó a cientos de docentes de todas las provincias.
En su presentación, Puiggrós resaltó la alianza entre la Ctera, Abuelas e Hijos para la concreción de este espacio de formación; que “nos pongamos –valoró– todos juntos a la cabeza de la memoria, la verdad y la justicia en términos educativos”.
“Cuando hablamos de memoria, verdad y justicia, en realidad se está hablando de la historia argentina; y de la historia de la educación argentina. Es importante recordar esto porque como docentes nos inscribimos necesariamente en un lugar o en otro lugar de esa historia; de esa historia que nos constituye, de esa historia que nos muestra el pasado, pero desde la cual hay que pensar el futuro”, reflexionó y propuso reconocer el oficio de la enseñanza estrechamente vinculado a la idea de futuro, de ineludible esperanza.

En otro tramo de su exposición, aludió al lema de “civilización o barbarie” que aparece como una metáfora a lo largo de la historia de la educación en la Argentina y en distintos episodios históricos. Uno es la represión a los pueblos originarios, que se mantiene en la actualidad: no se cumple en devolverles sus tierras, en sostener su cultura y sus lenguas. “Sostener, guardar las lenguas propias es una tarea de la escuela, de la sociedad y vinculada a la independencia y a la emancipación”, expresó la educadora.
Puiggrós alertó que siempre hubo quienes quisieron apropiarse de las ideas de memoria, verdad y justicia que acompañan todas las luchas. Porque hacerlo –se explayó– es apropiarse de las y los ciudadanos, de las y los chicos, adolescentes, alumnos y docentes, de su forma de pensar.
Esa apropiación –continuó– busca además congelar ciertas imágenes de la memoria como las de las Abuelas. “De ninguna manera podemos permitir que quede como una foto congelada, que pasemos una vez al año en conmemoración de los 30 mil desaparecidos, sino que tiene que resultar algo integrado al conjunto de la vida escolar”, alertó Puiggrós y agregó: “Cuando decimos memoria, es memoria viva, no una foto congelada”.
En ese concepto de historia viva y siempre actualizada, Adriana Puiggrós pidió enseñar en las escuelas “las Campañas al Desierto”, para poder explicar que lo que está ocurriendo ahora en el país es otra Campaña al Desierto, pero en términos del siglo XXI.
“Batalla cultural”
La investigadora trajo a la charla el aviso que todo el tiempo vocifera el gobierno libertario de “dar una batalla cultural”. Y puso como ejemplo más cercano la apropiación que hizo del canal infantil del Estado argentino, Paka Paka. “Paka Paka ha cambiado y va a contar una historia diferente; no va a contar la historia de las luchas populares ni la historia de la escuela argentina; no va a hablar de la Argentina y no va a hablar en nuestra lengua sino en la lengua del imperialismo”, alertó.
La educadora llamó a la docencia a tomar protagonismo, les recordó que mucho puede hacer. Esa tarea –afirmó– “tiene que ver con poder discutir con nuestros alumnos las diferentes versiones de la verdad; teniendo en cuenta la verdad de los cuerpos de los 30 mil desaparecidos, que es la más dura de todas las verdades”.
Otro de los temas que ubicó como centrales fue el de la “política de desterritorialización” que impulsa el gobierno libertario y que “mucho tiene que ver con las políticas antinacionales”. Consideró sustancial profundizar en una formación geopolítica que les permita a las y los estudiantes “situarse como sujetos del mundo”, que no viven en una Argentina aislada sino totalmente inserta en las grandes luchas que se dan en el mundo y que “no son simplemente enfrentamientos entre grandes potencias ajenas a nosotros, sino que nos atraviesan profundamente”.
Pedagogía de la memoria
Junto a Puiggrós estuvieron la historiadora y directora general de la Comisión Provincial de la Memoria, Sandra Raggio, quien fue además responsable del Programa Jóvenes y Memoria. Raggio hizo un repaso sobre qué fue la dictadura y la invitación a seguir profundizando en la historia, “en especial en tiempos de negacionismo”.
La secretaria general de la Ctera, Sonia Alesso, presentó el seminario como “un acto pedagógico político” necesario, “en defensa de la democracia” y ante un gobierno negacionista “que no sólo niega los 30 mil desaparecidos, sino que además no esconde su rechazo por la escuela pública”.
Alesso remarcó que “no hay democracia sin memoria, ni independencia sin justicia social, ni escuela pública posible en un país donde se persigue a quienes piensan diferente”. Subrayó que la defensa de la democracia se da en las aulas y en la calle; al tiempo que recordó que “la educación es una herramienta de transformación social”.

La dirigenta del magisterio celebró la masiva convocatoria de este seminario, que contempla, además de las presentaciones de las y los especialistas invitados a disertar, otras instancias de trabajo.
“Este seminario no es solamente un espacio pedagógico, es también un acto de resistencia en un momento difícil de nuestro país, en el que desde el propio Estado nacional se niegan los crímenes de la dictadura cívico-militar, se ataca a los organismos de derechos humanos, a las organizaciones sociales, sindicales, donde se desmantelan las políticas públicas que nos costaron al pueblo argentino años y años de lucha”, recordó.
“Como trabajadores de la educación –dijo Alesso– decimos con fuerza: la memoria no se negocia, los derechos humanos no se negocian y a la democracia la vamos a defender”.
La secretaria general de Ctera remarcó que el gobierno libertario “no oculta su desprecio por la escuela pública, estigmatiza la docencia organizada en sus sindicatos, pone en duda la cifra de los 30 mil desaparecidos, reivindica el negacionismo y gobierna por decreto”; y profundizó: “Es un gobierno que quiere desmembrar los brazos vitales que nos unen a la sociedad. Creemos que están en juego la patria, el propio sentido de la educación pública y la democracia”.
Publicado en el semanario El Eslabón del 14/06/25
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