Con la excusa de denunciar armas inexistentes, Israel y EEUU iniciaron una guerra contra Irán (y luego pactaron una frágil tregua) para configurar un Medio Oriente acorde a sus intereses. El país persa no acepta la injerencia de “Occidente” y por eso es el Mal.

“La primera víctima de la guerra es la verdad”, escribió Esquilo, dramaturgo de la Antigua Grecia. En el conflicto armado que se desató el 13 de junio tras el ataque de Israel a Irán, ese concepto ni siquiera se tuvo en cuenta, como si ya no importara. Fue una lucha entre comunicados por redes sociales, operaciones de inteligencia y prensa, puestas en escena, bravuconadas, apologías del genocidio, competencia entre guapos que pelean con la sangre de otros, acuerdos falsos y verdaderos en el mismo lodo e imposibles de distinguir, y venta de humo a granel. Pero detrás del humo de las mentiras, las manipulaciones, las verdades a medias, asoma en algún momento el humo de los hechos, el de las bombas que caen sobre población civil. 

Y también mana el tufillo de los verdaderos intereses que hay detrás de los embates contra el país persa (que seguirán, de una y otra manera) con el objetivo final de reconfigurar Medio Oriente a la medida y el gusto de Israel y EEUU. En ese esquema del autodenominado “Occidente”, Irán, país persa y chiíta que no está dispuesto a arrodillarse ante el imperio, no tiene lugar, molesta, es el enemigo a destruir, con la excusa de las armas nucleares o cualquier otra a inventar. Israel, EEUU y países árabes de la región como Arabia Saudita, Baréin, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Jordania, Kuwait y Catar conforman un bloque de aliados contra el Mal. 

Hoy malvado, ayer amigo

No siempre EEUU e Israel fueron enemigos de Irán. Hasta 1979, EEUU e Irán estaban unidos por profundos lazos. “Durante las primeras siete décadas del siglo XX Irán estaba muy lejos de ser el país que es ahora. Esta nación era una monarquía que desde 1926 estaba regentada por la dinastía Pahlaví. Para los años previos a la revolución su soberano era el Sha Mohammad Reza Pahlaví, una figura muy cercana a Occidente que convirtió a Irán en uno de los mayores aliados de Estados Unidos en Medio Oriente y trató de realizar varias reformas internas en su país con el fin de modernizarlo”, describió el medio France 24, que agregó que los años del Sha se caracterizaron por la liberalización de la economía iraní, el crecimiento de una burguesía occidentalizada y la ampliación de los derechos de las mujeres. Con el apoyo de EEUU, Reza Pahlaví se caracterizó por su gran represión contra disidentes y opositores que osaran desafiarlo, algo que generó un gran malestar en diversos sectores de la sociedad iraní.

Por su parte, Israel envió armas a Irán en la guerra que enfrentó a este país contra Irak, entre 1980 y 1988. Por aquel entonces el presidente de Irak, Saddam Hussein, era el malo más malo según “Occidente”.

Alianza Israel-Irán: Venta de armas de Jerusalén a Irán durante la guerra Irán-Irak”, tituló el diario israelí The Jerusalem Post en la nota firmada por Alex Winston publicada en junio de 2024. “Las ventas clandestinas de material militar israelí contribuyeron a cambiar el curso de la guerra y a evitar que Irán cayera en manos de las fuerzas de Sadam”, agrega el texto.

“Israel creía que su seguridad en la región requería establecer alianzas con un Estado no árabe, en la periferia de Oriente Medio, para equilibrar la vecindad inmediata de los Estados árabes,” dijo Trita Parsi, fundadora y ex presidenta del Consejo Nacional Iraní Estadounidense y autora del libro Treacherous Alliance: The Secret Dealings of Israel, Iran, and the United States (“Alianza traicionera: Los tratos secretos de Israel, Irán y Estados Unidos”).

En la actualidad, la caracterización de Parsi sigue siendo precisa, pero el contexto muy otro: Irán es el enemigo, la oveja negra, la piedra en el zapato de Occidente, el estado no árabe, chiíta y no dispuesto a arrodillarse. Por eso hay que condicionarlo, acosarlo y rodearlo, con la complicidad de los países árabes de la región. 

EEUU también le vendió armas a Irán. El escándalo denominado “Irán-Contras” o “Irangate” tuvo lugar en 1985 y 1986. Durante el gobierno de Ronald Reagan se vendieron armas a Irán, país contra el cual pesaba un embargo armamentístico decretado por los propios EEUU. Además, EEUU se asoció con el narcotráfico para financiar a los grupos armados creados y organizados por ellos, conocidos como Contras, para derrocar mediante acciones armadas al gobierno nicaragüense surgido de la Revolución Sandinista que triunfó el 19 de julio de 1979. 

La operación de venta de armas a Irán produjo más de 47 millones de dólares, dinero que fue gestionado por Oliver North mediante un entramado de cuentas bancarias en Suiza y fue utilizado, principalmente, para la financiación de la lucha contra el gobierno sandinista de Nicaragua y apoyo a los Contras.

Otra vez la excusa de las armas que no existen

No es la primera vez que se desata una guerra con la excusa de destruir armas que no existen. El hecho da por sentado, además, que hay quienes se autoarrogan la facultad de decir quién puede tener y quién no. Y que son los mismos que definen los ejes del bien y del mal. En este caso, por ejemplo, no existen ni deberían existir, por el sólo hecho de que se trata de Irán. Los que inscribieron ese país en el eje del mal así lo mandan. 

En 2003, cuando George W. Bush ocupaba la presidencia de EEUU, una mentira sostenida por su país, con la complicidad de Reino Unido, costó cientos de miles de vidas y dejó en ruinas Irak. Fue un ataque basado en una patraña, una injerencia más de EEUU sin el respaldo de la ONU ni de sus más fieles aliados por entonces, Francia y Alemania.

“El estudio periodístico muestra cómo, desde antes del inicio de los combates, las evidencias de inteligencia y de fuentes de alto rango apuntaban a que el régimen de Hussein no poseía armas de destrucción masiva. Seis meses antes de la invasión, el entonces primer ministro británico, Tony Blair advirtió públicamente a su país acerca de la amenaza de las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein”, afirmó el medio británico BBC News en una nota titulada “El engaño que provocó la guerra en Irak”, publicada en 2013.

En la guerra de Irak de 2003, las víctimas mortales totales, tanto civiles como militares, varían según las fuentes, pero se estima que hubo centenares de miles de muertos. Organizaciones como Iraq Body Count (IBC) estiman un rango de 186 mil a 210 mil personas fallecidas, mientras que otras fuentes, como The Cost of War, sugieren cifras que van desde 275 mil hasta 306 mil.

Israel atacó el programa nuclear iraní “en forma preventiva” porque todos saben que Irán no tiene armamento nuclear. Se lo bombardeó para que no pueda tener en el futuro. La discusión apunta a si su plan de desarrollo de ese tipo de energía tiene fines pacíficos (como afirma el país persa) o, por el contrario, apunta a construir armas nucleares. Pero Israel y sus aliados aseguran que Irán miente, y entonces mejor atacar.

El único país del mundo que utilizó armas nucleares en una guerra fue EEUU. El 6 de agosto de 1945 fue la primera vez que se utilizó ese tipo de armamento, cuando detonó una bomba atómica sobre Hiroshima, Japón, matando a decenas de miles de personas, la mayoría civiles. Tres días después, detonó otra sobre Nagasaki, matando de nuevo a decenas de miles de personas.

“Si bien esos fueron los primeros y hasta ahora únicos usos de armas nucleares en una guerra, su producción, despliegue y almacenamiento no han cesado. En la actualidad, se calcula que hay más de 12.121 ojivas o cabezas nucleares en manos de nueve países. Encabezan la lista Rusia y Estados Unidos, con un arsenal combinado de más de 10.600 ojivas”, agrega el sitio Statista, que puntualiza que son nueve los países que tienen ese tipo de armas: Rusia, EEUU, China, Francia, Reino Unido, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte.

En 1967 se firmó el Tratado de no proliferación nuclear (TNP), que estableció que sólo los cinco países que ya habían desarrollado ese tipo de tecnología antes de 1967 (EEUU, Rusia, Reino Unido, Francia y China) fueran reconocidos como “estados nuclearmente armados”. Se firmó en 1968. Entró en vigor en 1970.

En 2015, Irán, EEUU y la UE llegaron a un acuerdo para limitar la producción iraní de uranio enriquecido. Israel rechazó el acuerdo de forma tajante. Netanyahu tuvo un ataque de furia y dijo que el acuerdo era “lo peor”.

Tres años después, ya durante la primera presidencia de Trump, EEUU abandonó el acuerdo, con lo cual lo debilitó hasta convertirlo en letra muerta. Fue en ese momento en que Irán decidió retomar su programa de enriquecimiento de uranio.

El organismo que regula la producción de material bélico y energía nuclear es la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA).

El informe más reciente de OIEA contiene datos que han generado preocupación en la “comunidad internacional”, léase EEUU, Israel y la UE, que encararon el informe con muchas ganas de asustarse. Según el documento, el régimen de Irán posee suficiente uranio enriquecido que, de ser procesado a un nivel más alto, alcanzaría para fabricar aproximadamente nueve bombas nucleares. Esta cifra fue tomada por los guerreristas como la excusa perfecta para iniciar una guerra preventiva. “No obstante, Grossi fue enfático al aclarar que «tener suficiente uranio es una cosa. Tener una ojiva donde colocarlo es otra completamente distinta»”. De este modo, el director general de OIEA matizó la gravedad de la situación, diferenciando entre la posesión de material fisible y la capacidad real de fabricar un arma nuclear”, señaló Infobae.

Los sicarios del Mosad

El ataque de Israel contra el programa de energía nuclear de Irán ya lleva muchos años y no pocos muertos. Israel lleva adelante un plan sistemático de asesinatos de científicos iraníes vinculados al desarrollo de ese tipo de energía.

“Con la muerte del científico iraní Mohsen Fajrizadeh, ya son cinco los expertos nucleares que han sido asesinados en una década en Irán, tras la serie de magnicidios registrados entre 2010 y 2012. Las autoridades iraníes han responsabilizado de todos los asesinatos, incluido el de Fajrizadeh la víspera, a sus grandes enemigos Israel y Estados Unidos, que por ahora han guardado silencio sobre el último caso. La inteligencia iraní detuvo a decenas de personas supuestamente implicadas en los cuatro primeros asesinatos, a las que acusó de colaborar con el servicio secreto exterior israelí Mosad y con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EE. UU”, informó el medio catalán La Vanguardia en nota titulada “La cadena de asesinatos de cinco científicos nucleares iraníes en una década”.

 “De bombas magnéticas a misiles: la historia de Israel asesinando a científicos nucleares iraníes”, tituló el sitio de noticias turco TRT Global. “Israel y su agencia de inteligencia, el Mosad, han llevado a cabo una campaña de asesinatos selectivos durante años con el objetivo de obstaculizar el programa nuclear de Irán”, agrega la nota, que ofrece una lista de los “asesinatos más notorios”. La nómina se inicia con un caso de 2007.

“Israel admite implícitamente que asesinó a científicos nucleares iraníes”, señala el sitio de noticias iraní HispanTV. “La inteligencia de Israel estuvo detrás del asesinato de los científicos nucleares iraníes, insinúa el ministro de asuntos militares de ese régimen, Moshe Yaalon. En una entrevista concedida este viernes al semanario alemán Der Speigel y en alusión al asesinato de especialistas iraníes del sector nuclear, Yaalon ha expresado que el régimen de Tel Aviv «no es responsable de la vida de los científicos nucleares iraníes»”.

“«Está muy claro, de una manera u otra (…) el programa nuclear iraní tiene que ser frenado», ha afirmado Yaalon a Der Speigel. De igual modo, ha amenazado abiertamente con más ataques a científicos iraníes o acciones de sabotaje contra los sistemas informáticos del país persa, ya que el régimen de Tel Aviv no va a tolerar un Irán armado con bombas atómicas, señala la nota de HispanTV, publicada en agosto de 2015”.

“Irán: qué se sabe del asesinato del científico más importante del programa nuclear iraní del que Teherán acusa a Israel”, tituló el medio británico BBC News, en una nota publicada el 27 de noviembre de 2015, y en la que se informa sobre el atentado contra Mohsen Fakhrizadeh, que fue atacado en su automóvil con explosivos y disparos.

“Fakhrizadeh, de 62 años, falleció mientras era atendido en un hospital después de que su auto fuera emboscado por hombres armados, en el condado de Damavand, cerca de Teherán. Agencias de noticias iraníes informaron que los agresores hicieron explotar un coche bomba cerca del automóvil del científico y después le dispararon”, agrega BBC News.

Fakhrizadeh era considerado por las agencias de inteligencia de “Occidente” como el cerebro detrás del programa secreto de armas nucleares de Irán y el padre de la bomba iraní. A una década del hecho, “la bomba iraní” todavía no existe. Las del Mosad, sí.

Publicado en el semanario El Eslabón del 27/06/25

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