Mario Giannotti, escritor y periodista que reside en Mar del Plata, lanzó Relatos con aura maradoniana, libro en el que reflexiona sobre la figura de D10S a través de otros deportistas –conocidos y no tanto– y seres queridos.

A Diego Armando Maradona se lo puede pensar como el hombre de carne y hueso que fue durante 60 años. El mejor en lo suyo, sí, claro. Pero también aquel que se equivocó y pagó. Otras miradas lo acercan a la divinidad, que liberó pueblos oprimidos dentro y fuera de la cancha. “No fue a Nápoles sino que apareció en Nápoles”, dice Mario Giannotti, autor de Relatos con aura maradoniana y otras maravillas de este mundo (Ediciones Meta), donde confluyen literatura y ensayo, con personajes reales (desde un ex boxeador y futbolistas del ascenso, a su abuela) pensados a través de Diego. “Hay mucha defensa de Maradona, sobre todo en este tiempo que fue muy atacado, denostado, ninguneado”, remarca el autor del libro en el que también cuenta la relación con su padre gorila y antimaradoniano, y la vez que Diego se le apareció en el banco de suplentes en un partido preliminar en el verano marplatense.

El origen de la tristeza 

Sentado frente al televisor blanco y negro, Mario tenía 8 años cuando se enteró por el noticiero que César Luis Menotti dejaba fuera del Mundial 78 a Maradona. “19 de mayo”, dice tajante, con el tono con que se mencionan las fechas que perduran, por alegres o por traumáticas, en la memoria. “Eso me mató”. Recuerda que, al igual que Diego, él se fue a llorar debajo de un árbol. Fue en el patio de su casa, donde tantas veces había jugado a ser Maradona. “Mi superhéroe, ese que había elegido para querer, no iba a jugar el Mundial”.

En Fútbol, pura poesía colectiva, su primer libro, Giannotti le dedicó a su ídolo el capítulo “11 textos para el 10”. En aquellas páginas –en las que también conviven la ficción y relatos de potreros– el autor va contando su amor con Maradona en el tiempo. “Sentí que eso me quedaba un poco corto. Así que pensé en armar un libro con historias maradonianas, con Diego como protagonista, y con personajes que tienen aura maradoniana”. Allí nació su flamante obra.  

Si yo fuera Maradona

Mario Giannotti nació en Balcarce, provincia de Buenos Aires, en 1970. Pero apenas terminó la secundaria se radicó en Mar del Plata, donde estudió y se recibió de Profesor de Educación Física, primero, y luego de Periodista Deportivo.

Por esos lindos guiños del destino, sus abuelos y su padre llegaron al país provenientes de Nápoles. Su abuela llegó al puerto de esa ciudad del sur italiano “famélica, casi enferma por la guerra”, y partió con sus tres hijos –uno era el padre de Mario– rumbo a Balcarce, donde desde hacía un año la esperaba su marido. La historia se lee en Relatos con aura maradoniana. “Cuento que no la dejaban subir al barco para venirse, pese a que tenía los boletos. Había mucho miedo de que muriera en el barco. Mi tía era bebé, mi papá tenía 4 años, mi tío 8. Fui contando todo eso que vivió mi abuela en el puerto y lo uní con Diego. Como que lo hago cómplice al Pelusa, como que alguien se apiadó de ella y la dejó subir al barco para venirse a la Argentina”.

También hay algo de Diego en el cuento Uby Sacco, campeón mundial de boxeo. “Tenía un aura maradoniana: su final fue muy parecido, problemas con las adicciones. Era un tipo que hipnotizaba, carismático, provocador. Así que cuento su historia”.

Aunque más anónimo, Juan Manuel Rey es otro de los marplatenses protagonistas del libro. Padre de Juan Pablo, artista callejero que murió a los 25 años, creó Hazmerreír, “una movida solidaria-cultural que la hizo para mantener vivo el nombre de su hijo y para generar espacios de cultura” en La Feliz.

Además, en el libro juegan hombres del ascenso nacidos y/o criados en la ciudad costera. Jorge Valverde fue “un número 10 fantástico” que pasó por Santamarina, Patronato y Alvarado. “De los que vi, el mejor. Por eso digo que tiene un aura maradoniana”.

Foto: Mariano Militello

Otro es Luciano Masina, “un 5 metedor” que jugó en el país y en el exterior. “Diego, más allá de haber sido el mejor de todos los tiempos, era guapo, corajudo, siempre dejó todo en la cancha pese a ser un crack. Nadie podrá decir que no transpiraba la camiseta”.

Osvaldo Nartallo, por su parte, arrancó en San Lorenzo “en la era de Pipo Gorosito”, hasta que “queda libre y se va a jugar a Sudáfrica”. Con el club Orlando Pirates de dicho país enfrentó al Milan de Fabio Capello y le convirtió un gol. “Él siempre jode con que le hizo un gol al Milan. Pero lo más importante es que en ese partido estaba Nelson Mandela, que saludó a todos los jugadores. Era el proceso eleccionario, vio cómo Mandela ganó las elecciones. No hay nada más maradoniano que Mandela”.

Lionel Messi, el heredero futbolístico, no podía faltar. Inspirado en la obra de teatro El amateur –de Mauricio Dayub– Giannotti analiza que ahí “el mensaje es que hay alguien que se sube al sueño del otro sin preguntar nada y sin esperar nada a cambio. Un personaje ayuda a su amigo y no le pregunta, sino que se sube y lo acompaña en el sueño, que es una utopía. Yo cuento que Messi logró que sus compañeros se suban a su sueño y viceversa, y lograron la Copa del Mundo. Ahí veo el guiño cómplice de Diego, desde el cielo”.

Todo Diego es político

Mauricio Macri, en 2023, lo intentó jubilar: “Se terminó la época de Maradona”. Manuel Adorni lo ninguneó al excluirlo de los zurdos legendarios que dio el país. “En el libro respondo a esos ataques”, adelanta Giannotti, y afirma: “La era de Diego es inmortal, interminable”.

En tatuajes, Mario lleva en su piel a Maradona y a Ernesto Guevara. “Diego tiene cosas del Che. Eduardo Galeano decía que el Che era el más nacedor de todos, porque cuanto más lo atacaban, más nacía. Y con Diego pasa eso. El tipo aparece por todos lados, y si lo atacan aparecemos los maradonianos, que lo amamos”.

Por supuesto que el autor ve a “Diego como figura que trasciende el fútbol”. Para este periodista y escritor, Maradona “es el mejor de todos los tiempos. El que más me emocionó. El que por sí sólo podía generar cosas impensadas”.

Todo mientras Diego

Cuando Maradona apilaba ingleses, el 22 de junio de 1986, Mario Giannotti empezó a pararse. Cuando la jugada terminó en gol y quedó de rodillas frente al tele, se lo gritó con bronca a su padre. “Para vos”. 

“Mi viejo no lo quería a Maradona. Era un gorila… uno de los tantos que detestaba a Diego”. Entre risa y lamento, el conductor de Diegologías Radio (los martes, de 20 a 21, por Radio Vinilo de Mar del Plata) confiesa que “me generaba tristeza que mi papá no lo quisiera, aunque con el tiempo lo fue aceptando. Le molestaba esa faceta del Diego con el tapado blanco. Eso me jodía porque Diego era mi ídolo, era mi todo”.

En el libro –que presentó el mismísimo 22 de junio rodeado de Víctor Hugo Morales, banda sonora del gol del siglo; Fernando Signorini, el profe; Guillermo Blanco, primer jefe de prensa; y Darío Villarruel, periodista– “hago una especie de terapia”, reconoce el autor. “Digo que es una pena que mi viejo se lo perdió y que nos perdimos una charla. Entonces, cuando hablo de Nápoles sueño que en el barco va mi abuela, estoy yo de pibito, mi papá y Diego. Y estamos en el Stella Maris (el barco que trajo a mi abuela a la Argentina) y estamos abrazados”.

Y si de abrazos se trata, Mario Giannotti trae a la memoria el verano del 96 en Mar del Plata, sede de los históricos amistosos entre los equipos grandes. Como DT del Independiente marplatense, enfrentó esa noche a Kimberley como partido preliminar de un Boca-Racing. “Estábamos jugando y veo uno que entra. Era el Diego. No lo podía creer. Veinte minutos del primer tiempo y se metió en la cancha. Se vino al banco de suplentes. Nos saludó, nos abrazó, nos sacamos una foto”. Y cierra la anécdota: “Imaginate una cancha llena, jugás un preliminar y encima sos suplente, estás re caliente. Pero aquella vez, los pibes decían «qué bueno que fui suplente»”.

Publicado en el semanario El Eslabón del 27/06/25

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