“Su rojo pabellón…”. Juan tiene tres años, vuelve del jardín cantando la Marcha de San Lorenzo. La aprendió este año, mirando los capítulos de Zamba en su casa, y luego cuando la volvió a escuchar en algún que otro acto escolar. La vivencia de Juan se repite en cientos de chicas y chicos que se asoman a Pakapaka, la señal infantil del Estado que es memoria y presencia en las infancias.

Esa idea de memoria y de presencia la compartieron las educadoras Patricia Redondo y Cielo Salviolo en una conversación organizada por Flacso –el 4 de julio pasado, por Youtube– titulada En tiempos de crueldad: Pakapaka por las infancias, la educación y la cultura. Redondo es investigadora principal del Área de Educación de Flacso y Salviolo es gestora cultural, consultora e investigadora en comunicación e infancia; fue directora de Pakapaka. 

Durante casi dos horas, el intercambio que protagonizaron se explayó por lo que llaman “un proyecto educativo cultural que abrió ventanas a una diversidad de experiencias infantiles”; “un diálogo estrecho con los derechos de los niños, niñas y también adolescentes”. 

Un capítulo central de esa charla pasó por Zamba, el personaje entrañable del canal que ahora el gobierno libertario dice “mejorar” haciéndolo “menos marrón”. No es casual esa decisión política. “La generación que creció con Zamba no sólo recuperó o construyó un vínculo distinto con las figuras de la historia, sino que conoce quién es Ramón Carrillo o Florentino Ameghino, que quizás otras generaciones no lo tuvieron tan presente”, destacó en la charla Cielo Salviolo.

Redondo llevó al intercambio la pregunta por las “marcas” de Pakapaka, esas que distinguen a la señal porque hacen la diferencia discursiva, en los gestos y miradas que provoca, por darle lugar a la pregunta. En algún momento de la conversación, la pedagoga compartiría su hipótesis de considerar a Pakapaka un verdadero “movimiento pedagógico”. 

Esas marcas de la señal “colaboraron para que haya una generación de jóvenes más conscientes de sus derechos, más allá de los posicionamientos políticos en los que estén; más conscientes de los mecanismos para exigir esos derechos, de sus posibilidades de participar, de opinar y de que sus voces cuenten. Pakapaka hizo también un trabajo muy profundo con relación a la Educación Sexual Integral (ESI)”, valoró Salviolo.

Al final de la conversación, Redondo y Salviolo acordaron en la responsabilidad que le queda principalmente a la escuela, a las familias y por qué no a la comunidad comprometida con las infancias y sus derechos, de que “ese contenido siga circulando”, de favorecer el encuentro de las chicas y los chicos con las series que se encuentran en Youtube. Que Pakapaka, sin ninguna mirada nostálgica pero sí esperanzadora, sea memoria y presencia a la vez.  

La decisión política

Patricia Redondo es la anfitriona del ciclo de conversaciones En tiempos de crueldad que organiza Flacso y por el que ya han pasado otros invitados e invitadas como Walter Kohan y Susana Reyes. Al espacio lo presenta como “un gesto, una interrupción, una pausa” para pensar en común. 

Desde el inicio hasta el final, Redondo –quien también estuvo en los inicios de la señal pública infantil– y Salviolo destacaron el trabajo plural, colectivo, el equipo que hizo posible los 15 años de este Canal (“o 13”, hasta la avanzada libertaria). Nació como tal en septiembre de 2010, desde dos años antes había sido franja infantil en Canal Encuentro. La charla entre las especialistas se extendió por la cocina de Pakapaka y resultó una clase sobre educación, comunicación e infancias más que recomendable para quienes trabajan o estudian en estos campos. 

En la presentación del ciclo, Redondo recordó que Pakapaka es “el primer canal público educativo infantil” que surgió como “una decisión de política pública del Ministerio de Educación nacional”. Un canal “original en América Latina que recibió numerosos premios y reconocimientos nacionales e internacionales gracias a la calidad de su producción y a la profundidad del tratamiento de sus contenidos”. 

Cielo Salviolo rescató la llegada de la señal como “un hecho bastante inédito para la historia de la televisión infantil en Argentina”; recordó que “hasta que se transformó en canal no había una oferta de contenidos de calidad educativa que permitiera que los niños, las niñas de Argentina se sintieran representados en una pantalla”.

Una pantalla –valoró la comunicadora– “en la que se podía ver un guardapolvo blanco, por ejemplo, o un carpincho que tomaba mate”, porque “lo que veíamos en aquel momento tenía que ver con producciones que se hacían en general desde Miami o desde México para toda América Latina”. “Eso habla –remarcó– de una primera conceptualización, de cómo pensábamos a las infancias con las que nos íbamos a relacionar”.

Ese posicionamiento de cara a las infancias, y del otro lado de los canales comerciales (de hecho la señal se concibió sin publicidades), hizo también la diferencia y creó otro vínculo con las audiencias.

Pakapaka buscó desde el vamos una relación estrecha con la escuela, con las chicas y los chicos que la habitan, con sus maestras y maestros. Hacia el final de la charla, Cielo Salviolo renovó su confianza en la institución educativa: “En épocas en las que circulan tan fuerte estos discursos de sálvese quien pueda, creo con profunda convicción que donde se puede construir una lógica de lo colectivo es en la escuela, antes que en cualquier otro espacio. Le tengo mucha fe a la escuela en esa construcción y en la defensa de los espacios colectivos construidos”.

La conversación fue acompañada de fragmentos de distintas series y personajes que les discuten a los modelos que propone el mercado. La princesa Medialuna, que se referencia con las culturas originarias de América Latina, es uno. El programa en el que las chicas y los chicos le ponen letra a un rap, hablando de lo que les preocupa y les interesa, es otro. Como el que escribieron desde Santiago del Estero para denunciar el desmonte. También se valieron de anécdotas conmovedoras, que van desde las y los pequeños que se identifican con San Martín, Belgrano o Juana Azurduy (y hasta los llevan a sus cumpleaños) hasta aquellas tan conmovedoras como la vez que Claudia Poblete, nieta recuperada, se dispuso a contarle a su hija la historia de su identidad, y la nena se adelantó diciendo que ya sabía del tema porque lo había visto en un capítulo de Zamba. Así de importante es Pakapaka. 

La idea de lo público también estuvo en el intercambio, y hubo en el discurso compartido la insistencia en defender que “una pantalla pública tiene la responsabilidad y el compromiso de ser un espacio en el que todas y todos se sientan representados”. Eso tiene diferentes significados, señalaron, desde un paisaje, un tono de voz, un personaje, un tema o una pregunta. Además de comprometerse con una “altísima calidad estética”, porque “el público debe y puede ser bello”, tiene que ser “una invitación a pensar, a despertar el pensamiento crítico y a reflexionar”.

En ese discurrir sobre las formas y contenidos que fue construyendo la señal pública en esos años, Patricia Redondo celebró la “clave freiriana” en la que se hizo, “todo el tiempo abriendo preguntas”. Y vinculó esa reflexión con la inquietud por Pakapaka y su relación con la escuela. 

“Tuvimos claro cuando nacimos que éramos un recurso para acompañar los procesos de enseñanza y aprendizaje que suceden en la escuela y que también suceden en otros espacios”, dijo Salviolo, y remarcó la tarea que se dieron en distinguir lo educativo de la pantalla de lo escolar. 

“Pakapaka nunca escondió –señaló la especialista– que tenía una línea editorial, que tenía que ver con los derechos y que eso implicaba hablar de ESI, de historia, hablar de prácticas del lenguaje”. 

Patricia Redondo le propuso a Cielo Salviolo repasar la creación del Consejo de Niñas y Niños Inventar Pakapaka que funcionó entre 2021 y 2023, integrado por chicas y chicos de todo el país. La invitación llegó para hacer valer otra de las marcas indelebles de la señal: la participación directa, activa y democrática que tuvieron las infancias. 

Se trató, destacó Salviolo, de “la primera experiencia en el mundo de un canal de televisión que tiene un Consejo de niños y de niñas” convocados a pensar la agenda de temas, intervenir guiones y contenidos, a programar la pantalla y a crear nuevos personajes. 

La conversación se extendió con las preguntas de quienes participaban del streaming. Y cerró con la convicción de que, a pesar del atropello libertario, Pakapaka encuentra formas de sobrevivir y resistir.

Publicado en el semanario El Eslabón del 12/07/25

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Un comentario

  1. bitlife

    16/07/2025 en 0:43

    Qué importante es que señales como Pakapaka sigan existiendo. Apostar por contenidos educativos, inclusivos y hechos con amor para las infancias es una forma de construir futuro. ¡Ojalá siga creciendo y resistiendo muchos años más!
    bitlife

    Responder

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