El grupo reconocido por sus versiones que combinan rock con arreglos originales para orquesta y coro, presenta un recorrido por la carrera del líder de Soda Stereo. Será el viernes 8 en El Círculo.
Cuenta la leyenda que hace más de una década una banda se entusiasmó con la idea de llevar a los músicos icónicos del rock a lo sinfónico y lo llevaron a cabo. En aquellos comienzos interpretaban Comfort y Música para Volar, el álbum Unplugged de Soda Stereo. Sucedió entonces que su público incipiente comenzó a correr la voz con un “vamos a ver Música para Volar”. Así nació el nombre. Música para Volar (MPV) está integrado por José Matteucci en batería y voz, Alexis Thompson en guitarra, Julieta Sciasci en bajo y voz y Bruno Moreno en piano. El próximo viernes 8 de agosto, a las 21, se presentarán en el Teatro El Círculo de Rosario con un concierto dedicado a la obra de Gustavo Cerati, en el que se combinarán las sonoridades de la banda de rock, orquesta sinfónica y coro polifónico. Más de 50 instrumentistas participarán del espectáculo, interpretando canciones de toda la carrera del líder de Soda Stereo, con especial énfasis en las creaciones de su etapa solista que incluye discos como Fuerza natural, Ahí vamos, Siempre es hoy, Bocanada y Amor amarillo.
En diálogo con El Eslabón, Bruno Moreno, tecladista y compositor de los arreglos del grupo, compartió detalles sobre la inspiración detrás de este proyecto: “El rock argentino tiene una tradición de sofisticación musical y poética muy alta, a la vez que son canciones sumamente populares. Como intérpretes es muy inspirador poner el cuerpo a esas canciones y preguntarnos qué tenemos nosotros para decir a través de ellas”.
Poder lograr mantener la esencia de las canciones originales y, a su vez, darle una impronta propia no es tarea fácil pero para MPV es un desafío importante. “Con una escucha atenta y humilde uno advierte que en esas composiciones tan ricas, tan bastas, probablemente está toda la información que uno necesita para emprender un arreglo y su interpretación”, dice el tecladista, y detalla: “A veces una frase de la letra puede sugerir un arreglo orquestal, como ocurre por ejemplo en la canción Vivo, que dice «como el fuego reflejado en el agua», y en ese momento los instrumentos de madera imitan (reflejan) las melodías que toca un instrumento de metal. Lo más probable es que el oyente no advierta conscientemente esa metáfora orquestal, pero ese tipo de detalles le dan consistencia y sentido al arreglo, a la vez que nos puede llevar a lugares inesperados y originales”.
Una constante en la carrera de la banda es el profundo respeto por la obra musical que abordan, así como la búsqueda de generar experiencias integrales en el espectador, diseñando cada detalle de la puesta en función de crear momentos únicos de reencuentro con las composiciones. Moreno cuenta que el proceso de llevar esas canciones a un lenguaje sinfónico, en gran medida es posible gracias a la nobleza de las obras. “Toda gran obra admite múltiples lecturas; si uno es cuidadoso estéticamente puede llevar las canciones al plano sinfónico sin que suene algo forzado”.
Con más de 12 años de trayectoria, Música para Volar ha logrado conectar con un público fiel y diverso. “Con el público hay un feedback entrañable. Nos sentimos queridos”, afirmó Bruno. “Nuestra misión es darles algo hermoso, lo más que podamos”, indicó, y enfatizó en que “la «rosarinez» se refleja en lo que hacemos, acaso de forma inevitable por el sólo hecho de habitar la ciudad, pero también porque aquí nos formamos como instrumentistas y de aquí son los cincuenta músicos que tocan en nuestra orquesta”.
La banda, originaria de Rosario, se siente profundamente conectada con la ciudad. “Nunca fue una búsqueda consciente ser parte-de”, reflexionó Moreno, y detalló: “Cuando se da el reconocimiento de los pares o del público, uno sólo puede estar agradecido. Rosario es un faro cultural y es algo que nos suelen remarcar cuando viajamos a otras ciudades”.
Sobre el show que darán el próximo viernes 8 de agosto, el músico explicó que “estamos trabajando todos los días para que sea inolvidable. El repertorio es la obra de Gustavo Cerati, desde Soda hasta sus discos solista. La orquesta y el coro están aprovechados al máximo, usando el total orquestal, solistas, y diversas combinaciones. Va a haber mucho movimiento sobre el escenario, trabajamos la puesta en escena con nuestro equipo técnico y el marco maravilloso de El Círculo, es inmejorable. De hecho vamos a filmar el concierto, para que quede registro”.
Música para Volar tiene 12 años de trayectoria y su público continúa siendo testigo de la evolución. “Todos estos años de viajar y tocar con literalmente miles de colegas de diferentes lugares, porque en cada lugar al que vamos armamos una orquesta local, nos han nutrido musical y espiritualmente. Felizmente dedicamos gran parte de nuestra vida a esto y la única certeza es que aún queda mucho por aprender”, afirma Bruno.
Así como el disco Comfort y música para volar evoca la sensación de relajación y la experiencia auditiva que Soda quería transmitir con ese álbum, los locales Música para Volar connotan la idea de usar la música como un medio para trascender la realidad y elevar el espíritu, emulan la capacidad de la música para transportarnos a otros lugares, generar emociones y expandir la imaginación, invitándonos a volar a través de sus interpretaciones.
Publicado en el semanario El Eslabón del 02/08/25
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