Como en cada crisis económica, la conmemoración de San Cayetano, el santo patrono del pan y del trabajo, volvió a ser eje no sólo de la fidelidad religiosa sino también lugar de encuentro en las calles de la dirigencia y la militancia sindical.
La mañana del jueves de San Cayetano en Rosario comenzó con un viento frío, tan frío como la insensibilidad del gobierno de Javier Mieli ante los reclamos sociales. La esquina de 27 de febrero y Buenos Aires fue el eje de encuentro desde las 8.30 de distintos sindicatos para preparar las columnas y banderas rumbo a la iglesia del santo napolitano. El área descampada en donde se erige una escultura del Che quedó de espaldas a un creciente número de manifestantes que llegaban lentamente, muy abrigados, con termos y mates en mano. En poco tiempo, el lugar se fue colmando sobre todo cuando aparecieron las nutridas columnas de las organizaciones sociales. Cerca de las 10, comenzó la marcha que cubrió varias cuadras en una especie de procesión laica que hizo su parada frente a la iglesia y luego se dirigió a la zona del Monumento a la Bandera, en donde en más de 50 ollas populares apostadas en la zona del parque frente al Concejo preparaban guisos para los manifestantes.
Los principales referentes sindicales fueron recibidos y bendecidos en el umbral del templo de Buenos Aires al 2100 por el arzobispo de Rosario Eduardo Martín rodeado por los medios de prensa ante los cuales fue categórico: “Trabajar sin que alcance para la vida digna no es bueno ni justo para el hombre”.

“En nuestro país el trabajo sigue siendo precario, el 40 por ciento de los trabajadores está en negro, hay despidos y angustia por suspensiones. Todo eso hace que tengamos que bregar más porque se den las condiciones objetivas de parte del Estado para que se dé la posibilidad de que cada argentino pueda ganar el pan con el sudor de su frente”, dijo el prelado, preocupado por la situación actual.
“En empresas grandes se producen suspensiones y despidos. Eso ciertamente genera angustia. Dios quiera que sea meramente transitorio y que vayamos hacia un empleo en el que estemos todos bien empleados y con buen trabajo digno, no que se vaya deteriorando. Las dos cosas van juntas. Trabajo sin pan es explotación y pan sin trabajo sería humillación”, expresó el religioso.
Entre espigas, rezos y reclamos
Dirigentes de distintos gremios del transporte, estatales, docentes, municipales, bancarios, cadetes, marítimos, entre otros, se apostaron frente al templo mientras los bombos hacían una pausa y las colas con cientos de fieles se extendían hacia fuera a la espera del ingreso al santuario. Dentro de la iglesia el silencio enmarcaba miradas de emoción, súplicas y agradecimientos, y manos con espigas se extendían y apoyaban en el cristal que guarda la escultura del patrono, en un momento de profunda religiosidad.
Afuera del templo, mientras llegaban más y más personas, las reflexiones sobre el estado actual del país eran comentarios obligados entre militantes y dirigentes.
Sonia Alesso, secretaria general de la Confederación de Trabajadores de la Educación de Argentina (Ctera) sostuvo que la convocatoria a San Cayetano tanto en Rosario como en Buenos Aires y otras provincias, más las distintas movilizaciones que se fueron registrando durante la semana, evidencian que “la situación es grave”. “Hay despidos, desocupación, flexibilización laboral, baja de salarios, mucho hambre en nuestras barriadas y lo que nosotros estamos viviendo, no sólo los docentes, sino todos los otros trabajadores. Es una situación muy difícil de un gobierno que está dispuesto a llevar adelante un ajuste feroz con una situación de hambre, de crueldad”.
“El gobierno parece querer convencer a la población de que no hay inflación o de que baja la inflación, pero no sé por qué número se rige, porque cuando uno va al supermercado, cuando uno va al mercadito del barrio, cuando uno tiene que pagar el alquiler, los impuestos, la verdad que no tiene nada que ver con los índices que ellos dicen, que para nosotros son índices truchos o de alguna manera retocados”, señaló al referente de Ctera.

Para la dirigente el gobierno está endureciendo su política represiva para evitar mayores protestas, por lo que consideró muy importante que los distintos sectores afectados sigan manifestándose.
“Creo que hay que lograr que más luchas confluyan, no hay que abandonar la calle, aunque no podemos dejar de mencionar lo que está pasando con el tema de la represión. La verdad que lo que pasó de estar la Gendarmería presionando a las madres con los niños, niñas, ciegos, ciegas, con silla de ruedas, fue terrible. Lo que nosotros estamos viendo es una situación de una violencia social que yo no veo antecedentes en democracia, y ya sabemos qué sucede cuando hay este tipo de represiones. El pueblo tiene paciencia, pero un día va a decir basta”, planteó la docente a El Eslabón.
En tanto, para Edgardo Arrieta, secretario general de Dragado y Balizamiento y la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) Rosario, “la situación es escandalosa”.
“Ya no es sólo la desocupación, sino que está faltando el plato de comida y no sólo para aquel que está desocupado, sino también para los trabajadores”, subrayó.
El dirigente consideró que la disputa actual “es totalmente distinta incluso a la pelea que hemos dado contra Macri”. Y amplió: “Porque esto va más allá, acá hay autoritarismo, acá hay cuestiones como una risa socarrona del presidente cuando dice que va a vetar el aumento a los jubilados o la ayuda para el Garrahan, realmente es incomprensible. Entonces, ante esa insensibilidad, la única forma que tenemos los compañeros trabajadores, los compañeros de los movimientos sociales, es demostrar nuestro disgusto en la calle”.
Complicidades locales
Por su parte, la secretaria general de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE Rosario) y de la CTA Autónoma Rosario, Lorena Almirón, subrayó continuidades políticas del ajuste de Javier Milei en la gestión del gobernador Maximiliano Pullaro.
“Las declaraciones del gobernador diciendo que el ofrecimiento salarial que va a hacer la provincia de Santa Fe a los estatales va a ser semestral ¿así que se quiere diferenciar de Milei? Son lo mismo. Hoy más del 60 por ciento de los niños, niñas, adolescentes, jóvenes de este país no tienen para comer. Hay una inseguridad alimentaria tremenda y debe haber reconocimiento de las tareas de cuidado que hacen cientos y cientos de mujeres, hombres, jóvenes que cocinan, que organizan las ollas populares en cada barrio para darle de comer a su gente”, destacó Almirón.
“Las políticas de crueldad que lleva adelante este gobierno nacional y provincial van a afectar por muchos años al pueblo argentino, hay que salir a la calle, hay que seguir luchando y en la mayor unidad posible”, añadió la referente de ATE.
En tanto, el secretario general del Sindicato de Prensa Rosario (SPR) Edgardo Carmona, expresó: “Estamos aquí compartiendo con todos los compañeros de la Intersindical esta manifestación para mostrar claramente que hoy los trabajadores de prensa no son una excepción, que también la estamos pasando mal en todos los planos, en el profesional y en el específicamente laboral. En el tema de las retribuciones, los salarios son tal vez los más bajos de la historia, la precarización, la multifunción; está siendo muy difícil que los trabajadores puedan vivir dignamente de su laburo, cada vez es más difícil conseguir un trabajo en relación de dependencia”.

Con respecto a la libertad de expresión realizó un diagnóstico preocupante: “Estamos en el momento más oscuro de este proceso democrático, con la invocación al odio a los periodistas para tratar de silenciarnos, y la represión por parte del Gobierno Nacional, como en la marcha de los jubilados, otra vez sobre un grupo de periodistas”.
También agregó los problemas de censura a nivel local y reiteró sus pedidos de audiencias con autoridades de la intendencia y el gobierno provincial.
“Pudimos reunirnos con la intendencia, no con Pullaro aún –comentó Carmona a El Eslabón– y planteamos claramente nuestro descontento por la injerencia permanente del poder político en la construcción de la información. Corrigen título, adjetivo, bajada, levantan nota, es vergonzoso lo que está pasando en la provincia, en la ciudad, y planteamos en ambos casos que esto se tiene que terminar”, dijo el referente del SPR. “En esto hay algo que también debemos remarcar: no es solamente un problema de la política, es un problema de los empresarios, hay una complicidad en esto que tendrá que ver, supongo yo, con la pauta publicitaria, con los arreglos económicos, con otros negocios que no terminamos de entender, pero que realmente es tal vez lo peor que yo he visto desde la recuperación de la democracia”.
El fantasma del 2001
El creciente desempleo, las privatizaciones, la deuda impagable al FMI, el hambre, la parálisis económica y la mismísima baja de la inflación con la que de todas maneras los salarios pierden, son algunos puntos en común con la crisis profunda que vivió el país hace ya más de dos décadas atrás. Dos protagonistas de las organizaciones sociales en aquellos años, Eduardo Delmonte de la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y Juan Carlos Rodríguez ex FTV, ahora presidente del Movimiento General Belgrano, estuvieron en la movilización y reflexionaron sobre el presente.
Rodríguez, al ver avanzar las columnas por calle Buenos Aires, recordó “aquellas viejas movilizaciones de Liniers a plaza de Mayo del 2001, donde hay que remarcar que estaban los dirigentes a la cabeza y eso era importante”.
“Me parece que hoy la crisis está peor que en el 2001 y que todavía se sostiene un poco porque hay un resguardo de los doce años del kirchnerismo, llámese jubilaciones, llámese Asignación Universal por Hijo o tarjeta alimentar, pero los compañeros están pasando hambre en los barrios de la ciudad de Rosario y la región. Y me parece que no van a aguantar mucho tiempo más esta situación”, advirtió el dirigente social.
“Cada vez nos encontramos en nuestros comedores y en nuestros merenderos con más gente que pierde su trabajo y tiene que recurrir a pedir comida. La carne ya los compañeros no comen, es tristísimo, por ejemplo compran carcasa de pollo para darle gusto a los guisos y si no compran huesos, lo que antes estábamos acostumbrados a comprarle para los perros. Es triste, es angustiante y es preocupante lo que está pasando porque ya no hay changas y empieza a crecer la desocupación todos los días, pequeñas empresas que cierran y despiden”, señaló.

“Hoy lo que vemos es un pueblo desanimado, no tiene a quién recurrir o quién le dé esperanza para decir que el camino es por otro lado. Por eso muchos de nuestros jóvenes siguen de alguna manera creyéndole al impresentable de nuestro presidente, pero yo creo que hay que construir. En las crisis siempre hemos construido, pero lo que pasa es que esto ha sido mucho más acelerado. En la crisis del 2001 nos llevó 14 años organizarnos, desde el menemismo hasta De La Rúa. Esperamos que esto sea mucho más rápido y que los dirigentes estén a la altura”, expresó el referente del Movimiento General Belgrano.
Por su parte, Delmonte destacó que “el 2001 es una referencia política para las organizaciones sociales, porque más allá de lo que se sufrió, también fue un momento donde el pueblo echó un gobierno hambreador, lo que pasa es que no pudo imponer otra política, y ese es el problema con el cual continuamos”.
“Estas políticas se reciclaron y apareció su peor versión en Milei. Creo que este es un fenómeno político nuevo, que el pueblo va a recorrer un camino para entenderlo. Yo creo que una gran parte del pueblo argentino lo ha entendido, pero hay otra parte que está esperando y no ve una posibilidad de cambio”, analizó el dirigente de CCC, organización que fue una de las protagonistas de la jornada de San Cayetano en Rosario con multitudes que llegaron desde los barrios más humildes de la ciudad.
Sobre la situación política consideró que “las elecciones son bastante amañadas y bastante difíciles y el gobierno ha encontrado la forma de ir tergiversando las voluntades a partir de la plata, a partir de ir comprando sectores institucionales en el parlamento”. “Pero creo que la verdadera oposición profunda está en las calles y eso es lo que hay que construir, creo que hay hambre, ha crecido, pero todavía hay mecanismos de contención que en su momento no había como la Asignación Universal por Hijo que no alcanzan en este momento para disolver el hambre, pero lo van atenuando y el gobierno va operando sobre eso”, consideró.
A la vez, el dirigente de la CCC destacó la fuerza inclaudicable de estas organizaciones sociales. “El gobierno ha golpeado duro desde que se inició, quitándole la comida a las ollas populares, pero nosotros mantuvimos la calle. Es un camino que no va a ser corto, va a ser un camino largo, que hay que ir buscando mucha unidad pero sin perder la lucha en la calle, creo que esa es la llave, la unidad y la lucha en la calle nos va a sacar de este encerrón al que nos han metido”.
Publicado en el semanario El Eslabón del 09/08/25
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