El nuevo episodio del podcast Hinchas que aguantan cuenta la historia de Rosalyn, mujer que compró un lote en el cementerio junto a la familia Newell, para –dice– “cuidarlos desde otro plano”.
Como una especie de casting para ver si la historia es merecedora de un capítulo del podcast Hinchas que aguantan, sus integrantes –Julia Moscatelli (dirección), Emilia Pacheco (locución) y Nacho Fierro (edición)– hacen la pregunta de rigor: ¿Qué locura hiciste por tu equipo?
Cuando del otro lado del teléfono escucharon, a través de un audio de WhatsApp, que Rosalyn Gisell Ruiz decía, titubeando: «Mirá… no sé si es una locura… pero me compré una sepultura al lado de la familia Newell…», coincidieron que allí había una historia para contar.
“Lo primero que pienso es «esta mina está re loca». Quién puede pensar así en la muerte a los 45 años, son los que tiene Rosalyn. Cuando yo pienso en mi muerte, pienso en que la cubra Iapos. Que se encarguen”, dice entre risas Moscatelli. “Desde el cielo te voy a cuidar” se podrá escuchar en Spotify desde fines de agosto.
Cuando me muera no quiero flores
El argumento de Rosalyn para descansar en paz en el cementerio de Disidentes de Rosario como vecina de tumba del matrimonio Isaac Newell y Ana Margarita Jockinson, de su hijo Claudio y su esposa Catalina Dood, es el de “cuidarlos desde otro plano”. Julia Moscatelli, periodista y trabajadora de la Secretaría de Género provincial, le preguntó sobre sus creencias o negaciones religiosas. Le devolvió: «Creo en la fe, en que hay algo después del cielo, pero no sé si creo en Dios».
Rosalyn Ruiz integra la peña leprosa-feminista Ana Margarita, es militante de derechos humanos y fuerte defensora de la causa Palestina. Cuando aún vivía en Rosario, daba vueltas a la plaza 25 de Mayo cada jueves junto a las Madres. “Siempre mostró ser una luchadora no sólo por el club”, destaca la creadora del proyecto que fue declarado de Interés Municipal por el Concejo rosarino.

La vida y muerte suelen ser temas de la tribuna, expresados a través de los cantitos. “La muerte juega constantemente en las hinchadas”, reconoce Moscatelli, que tararea y canta los fragmentos que dicen “desde el cielo te voy a alentar”, “dejen la vida en la cancha yo la dejo en la tribuna”, “doy la vida por vos”, lo del “cajón rojo y negro”. Pero –se pregunta– “¿quién está dispuesto a cuidar? Ahí entra la cuestión de género también. Será una tarea que nos toca post mortem, no lo sé. Esperemos que no”.
Además de describirla como una “militante y una luchadora” de y por causas nobles, Julia dice que Rosalyn “tiene la característica de ser cuidadora, de apapuchar a los demás, como ella dice, de pelear por los demás”. Y ejemplifica: “Si hay un campamento, es la primera que se ofrece a cocinar. Tiene algo del cuidado y por eso nos llamó la atención”.
Ni la muerte nos va a separar
Aunque la locura reinante en el fútbol argentino reduzca los clubes a los resultados del fin de semana, Julia Moscatelli ubica a estas instituciones como un lugar con “sentido de pertenencia”. Asegura que en una entidad centenaria como Newell’s, de la cual es hincha, “eso se trabaja mucho, imagino que en el resto de los clubes de Rosario también”. Y de la protagonista del tercer episodio del podcast, dice: “Todo eso, ella lo milita. Esto de formar parte de ese sentido de pertenencia”.
Agrega que Rosalyn ve en la camiseta rojinegra una linda oportunidad para “recuperar la historia de aquellas mujeres que también fundaron el club, para recuperar la historia de Isaac y Ana Margarita, de Claudio y Catalina Dood”, referentes de los inicios de Newell’s.

“Ella dice tener una misión y que parte de su existencia es eso: recuperar y visibilizar la existencia de estas mujeres que están borradas totalmente de la historia”, remarca la periodista deportiva, y asegura que “Isaac también está borrado como pionero del fútbol a nivel nacional. Fue un verdadero precursor”. Pero cuando la historia oficial porteñocentrista mete la cola, borra lo que se produce fuera de los límites de la Ciudad de Buenos Aires.
La vida en la tribuna
Julia Moscatelli cita la Biblia para decir que en sus páginas la lepra era más que una enfermedad. Era una impureza, símbolo de exclusión. A contramano de las sagradas escrituras, dice, Rosalyn “es como peregrina de la lepra”, que “reparte lepra por todos lados”. Ahora vive en Catamarca, donde piensa crear una peña. “Me contó que le regaló a un verdulero una camiseta de Newell’s y algo armaron”.
“Rosalyn no habla de fanatismo, sino de apasionada”, cuenta Moscatelli. Desecha la palabra “termo”, con la que se califica/descalifica a los hinchas que están enfrascados, cerrados en sus creencias futboleras y que hacen caso omiso a argumentos disidentes. Y sus actos así lo demuestran: “Ella es un sujeto político dentro del club. Es quien mantiene el cupo femenino en el grupo Identidad Leproso. Ella sigue ahí para mantener ese cupo, ni hablemos de paridad porque ya sería un montón. Está en la peña Vieja Amelia, y ahora quiere fundar otra en Catamarca”.
Ruiz volvió a transitar el club del Parque Independencia cuando recuperó la democracia tras los años oscuros de la presidencia de Eduardo López. “Esa era fue desastrosa –relata Julia–, se cercenó totalmente la voz del hincha. Y ella vuelve y se encarga no sólo de sacar el carnet e ir a la cancha, sino también se ocupó de pintar las tribunas. Tiene una militancia en la institución”.
Para su cumpleaños 40 quiso invitar, nada menos, que a Diego Armando Maradona. Ahora paga en cuotas una sepultura lindera con la familia fundadora de Newell’s. Si ser hincha es una condición asignada al nacer, Rosalyn también piensa llevarse eso a la tumba.
Que la pasión no descanse
Flavia, una mujer trans hincha de Rosario Central que tuvo que ir al casamiento de su mejor amiga mientras su equipo disputaba una final; y Emanuel, varón trans que vive en Roldán, es hincha de Banfield y colecciona camisetas, son los protagonistas de los dos primeros capítulos de Hinchas que aguantan, el podcast que se propone “deconstruir la figura tradicional” del simpatizante de fútbol.
En una nota reciente del medio cooperativo Tiempo Argentino, el escritor y ex árbitro Gonzalo Beladrich remarcó que “el fútbol sigue siendo uno de los territorios donde la masculinidad tradicional se reproduce con más fuerza”, por donde la ola feminista pasó sin pena y con poca gloria. Y añadió que este proyecto rosarino “es una forma de disputar sentido, legitimidad y pertenencia, un espacio donde esas voces acalladas encuentran expresión”.
Julia Moscatelli, autora del podcast, señala que “las hinchas que conocemos son de Buenos Aires: La Raulito, de Boca; la Gorda Matosas, de River”. Subraya que en ambos casos “ellas se han tenido que masculinizar para pertenecer” a sus respectivas barrabravas, “y no son hinchas que se propongan cuidar la historia” de sus clubes.
En el caso de Newell’s, destaca la figura de la Vieja Amelia como precursora en organizar viajes de visitante, pero aclara: “Tenía algo de negociar con la masculinidad. Lo digo con respeto, eh”. Y cierra: “Tanto Flavia, del primer episodio, como Ema del segundo, y ahora Rosalyn, ninguno va a negociar con esa masculinidad, que es algo que excede el fútbol”.
Publicado en el semanario El Eslabón del 09/08/25
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