El sector de la siderurgia, con fuerte predicamento en la provincia, profundiza su crisis y comienza a impactar de lleno en grandes empresas con miles de puestos de trabajo en peligro. Empieza a quebrarse el, hasta ahora, ruidoso silencio de funcionarios y gobernantes.
Mientras el gobernador Maximiliano Pullaro menciona en sus discursos conceptos como producción y trabajo, las industrias santafesinas caminan hacia un precipicio, el consumo no para de caer y los conflictos sindicales se multiplican. El propio ministro de Desarrollo Productivo de la provincia, Gustavo Puccini, alertó sobre la retracción del consumo pero admitió que la gestión provincial “acompaña al gobierno nacional en la macro”. El sector metalúrgico, base del desarrollo de otras industrias al proveer materiales esenciales para la manufactura y la construcción, sufre un tembladeral tanto en pequeñas y medianas empresas como en las grandes.
En Villa Constitución, Acindar vuelve a detener su producción en el área de laminados que implica la suspensión de alrededor de 200 trabajadores y hay incertidumbre sobre el futuro. En Firmat, la fábrica de cosechadoras Vassalli no pagó los salarios. A nivel nacional, los conflictos se multiplican como en la vecina San Nicolás con un paro en la planta de Ternium por atrasos salariales. En Rosario, la línea blanca trabaja por debajo del 50 por ciento de su capacidad, y la situación se tensa cada vez más.
Las palabras “producción” e “industria” no salen de la boca del presidente Javier Milei y su política económica parece destinada a directamente eliminarlas del vocabulario. Por su parte, el gobierno provincial, que desde un principio se mostró aliado a Milei, ahora empieza a animarse a criticarlo en algunos aspectos pero siempre enmarcado en un mismo sentido ajustador y de mentada “eficiencia” en su planilla de excel.

En su discurso en la Bolsa de Comercio de Rosario, con la presencia del mismo Milei el pasado 22 de agosto, el gobernador Pullaro remarcó orgulloso que el ajuste provincial fue “incluso mayor al del Gobierno nacional”. Además, se ufanó por haber bajado los gastos “en un 40 por ciento” y por los “cinco mil empleados públicos menos” gracias a su gestión.
Sin embargo, pareciera que esos logros no tienen correspondencia con “la macro” con la que el gobierno dice acordar.
Un estudio difundido esta semana por la empresa de búsqueda laborales Bumeran sostuvo que en las empresas argentinas, más de la mitad reconoce haber despedido empleados durante el primer semestre, y un tercio de los especialistas en recursos humanos prevé reducir su plantilla en lo que resta del año.
Durante esta semana, fue Puccini, ministro de Desarrollo Productivo provincial, quien salió en los medios mostrando preocupación por “la retracción del consumo masivo que pega en la industria, sobre todo en alimentos” y “esperando una vuelta de rosca en la micro” pero “acompañado al gobierno en la macro”.
Heavy metal
En ese contexto, una de las alarmas encendidas en el mundo sindical es la del sector de la siderurgia, una industrial vital por su impacto en el resto de las actividades. En uno de los polos históricos de este sector como lo es Villa Constitución, esta semana la UOM local denunció el vaciamiento de una empresa contratista de Acindar y alertó por la crisis empresarial.
Por otra parte, en otro establecimiento fabril tradicional, Vassalli, en Firmat, no pagaron los salarios de julio, tampoco aguinaldo y mucho menos un último aumento acordado y “está terminado agosto, lo que agrandaría la deuda”, dijo Diego Romero, secretario general de la UOM Firmat.
Según un informe del mes pasado de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra) a pesar de un repunte del 1,8 por ciento interanual y del 0,3 por ciento con respecto a junio, la crisis se mantiene y no recupera el desplome del 2024, que había sido del 11,7.
Además, el uso de la capacidad instalada es de apenas el 45,2 por ciento, y las áreas estratégicas siguen sin repuntar.
Pozo sin fondo
Para Pablo González, secretario general de la UOM Villa Constitución, la situación de crisis que comenzó hace un año y medio atrás “aún no tocó fondo”.
“Estamos casi en un 40 por ciento de la producción de la planta. Y todavía no se sienten las importaciones como se podrían sentir. No está entrando tanto acero elaborado desde China, Turquía o Brasil pero sí están entrando más vehículos, artefactos electrodomésticos, lo que afecta a la cadena de valor, pero lentamente. Creo que pronto se va a sentir mucho más y es ahí es donde se va a empezar a complicar la situación con Acindar, Villa Constitución y con otras siderúrgicas”, evaluó el sindicalista.
“Hasta ahora, los primeros que quedamos muy mal parados durante estos casi dos años fuimos nosotros en Acindar Villa Constitución porque no hay obra pública, porque no hay construcción. Los empresarios que tienen plata invierten en la renta de la timba financiera y no en fideicomisos, en edificios, como hacían antes para alquilar. Creo que eso se sintió acá y ahora lo empiezan a sentir el resto. Pronto, si esto sigue así, van a colapsar todas las siderúrgicas de la República Argentina”, se lamentó el dirigente.
Apenas unos 16 kilómetros al sur, ya en territorio bonaerense, los trabajadores de la planta de San Nicolás de Ternium continuaron durante la semana con medidas de fuerzas. Desde la UOM San Nicolás alertaron que se trata del “conflicto más importante que se ha vivido”. “Ante la desidia y desinterés de los empleadores, en breve, no se producirá más acero plano en este establecimiento, y a nivel país, y por ende, 7.000 trabajadores directos e indirectos y todas las empresas relacionadas dejarán de funcionar, lo que conlleva a la crisis más importante que puede existir en la ciudades de Ramallo y San Nicolás”, sentenció la UOM San Nicolás durante una de las audiencias en la cartera laboral.

También se registra un deterioro en el mercado de maquinaria agrícola según analistas económicos de medios especializados “por la falta de financiación, competencia con maquinaria importada y extranjera, junto a la caída de ventas”.
En ese marco, la fábrica de cosechadoras Vassalli, tiene en vilo a la localidad de Firmat por la falta de pago a sus 280 trabajadores. Durante la semana hubo dos audiencias ante el ministerio de Trabajo de Santa Fe y los representantes obreros se encontraron, en la primera reunión del martes pasado, con una sorpresa: la abogada y senadora bonaerense Florencia Arietto era la letrada defensora de la empresa Vassalli, y denunciaba “acciones indebidas” de los trabajadores y el sindicato.
En las redes sociales Arietto, de forma provocadora, le echó la culpa del conflicto a la UOM regional poniendo en el lugar de las víctimas a los empresarios, y pidió la actuación de la Policía para impedir las manifestaciones obreras. Lo político y lo judicial se mezclan en la conflictividad social.
Tibieza y silencios cómplices
En tanto, el gobierno de la provincia de Santa Fe sigue los coletazos de la crisis siderúrgica de forma ambigua, ahora que Pullaro integra un bloque de gobernadores semi arrepentidos bajo el nombre de Grito Federal (junto a Córdoba, Jujuy, Santa Cruz y Chubut).
Aunque el discurso empezó a girar. “No podemos lograr equilibrio fiscal solamente con ajuste. Hay que ser más sensatos”, dijo este miércoles pasado el jefe de la Casa Gris, también afectado por el clima político por los audios de la corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis) que comprometen a los funcionarios más cercanos a Milei y al propio presidente. “Esperamos que se esclarezca rápidamente”, dijo Pullaro, y aclaró: “A la corrupción hay que condenarla siempre”.

Desde los sectores sindicales, ven una falta de compromiso del gobierno provincial ante este demoledor programa económico. González, de la UOM Villa Constitución, comentó: “Si bien tenemos una buena relación con el Ministerio de Trabajo (provincial) porque estamos constantemente en audiencia, y nos atienden cada vez que los requerimos, creo que a nivel de la cabeza del gobierno de Santa Fe, el gobernador debería tener un rol preponderante contra estas políticas. Y eso se vio en cómo votaron en su momento en la Cámara de Diputados y Senadores. Si les votás todas las leyes, es complicado que tengas fortaleza política para proteger la industria. Me parece que hay un doble discurso y tendrían que tener una posición mucho más firme en contra de Milei, no sólo armar una especie de frente que se diferencie”, analizó
“No hay un posicionamiento claro que objete las medidas que van en contra de la industria. La realidad es que le dieron la Ley Bases en mano al presidente, le dieron la desregulación completa que hace (el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico) Sturzenegger, que está destruyendo el aparato productivo de la provincia de Santa Fe, en el marco de un gobierno que apunta al extraccionismo, a todo lo que tiene que ver con el pool sojero”, señaló.
Línea blanca, luces rojas
En Rosario, la preocupación pasa por la denominada línea blanca, la fabricación de artículos del hogar que con la apertura a la importación comenzó disminuir lentamente su producción y no supera el 50 por ciento de su capacidad de producción. La pérdida de puestos de trabajo es por goteo pero constante con retiros voluntarios y contratos no renovados, explican desde la UOM Rosario.
“La industria nacional está enfrentando varios desafíos que preocupan a una parte como a la otra, de todos modos los más preocupados somos los gremialistas porque estamos para defender al trabajador, que es la parte más débil. Pero los empresarios también están preocupados por lo que está entrando de afuera del país. La industria manufacturera en general cayó un 2,4 en julio”, detalló Daniel Gutierrez de la comisión directiva de la UOM Rosario.
“El gobierno nacional no apunta a la industria, En ningún momento la nombra, no tiene un perfil industrial. En los genes de esta gente no existen las fábricas ni los trabajadores”, se quejó el dirigente.
El impacto que tiene esta delicada situación afecta a unos 15 mil puestos de trabajo directo que comprenden además de Rosario, Fighiera al sur, Roldán al oeste y Totoras al norte, con un total equivalente a 1.800 fábricas, explicó el gremialista.

“La mayor parte de las pymes son las que mueven el motor del país, son y seguirán siendo si Dios quiere. Pero las grandes multinacionales manejan, por ejemplo, el acero en la Argentina, por lo que las pymes está muy complicadas. Hasta ahora, se está manteniendo porque ha habido, en épocas de gobierno de Cristina, por ejemplo, una cultura de capacitar a los trabajadores para ser competitivos. Y entonces, a las empresas les cuesta echar a aquellos trabajadores que están verdaderamente calificados y certificados. Y entonces los están reteniendo”, comentó Gutierrez.
“Nosotros les decimos desde la UOM que ejerzan una verdadera responsabilidad social empresaria, cosa que en algunos establecimientos se está logrando, pero bueno, es delicada la situación. Estamos capacitando a nuestros delegados en cada congreso nacional porque venimos debatiendo sobre todo esto con nuestros compañeros de todo el país. La filosofía de la UOM, desde que está (el secretario general de la UOM nacional, Abel) Furlan es recorrer no sólo Rosario, sino todo el país haciendo congresos regionales y hablando con los delegados y escuchándolos para que estemos informados de todo lo que está sucediendo, y todo lo que puede suceder”, amplió Gutierrez.
A los botes
Por su parte, González, de la UOM Villa, comentó que en 2024 se perdieron unos 500 puestos laborales aunque fueron en mayor parte retiros voluntarios y a fin de año se estima se van a sumar unos 300 más. “El impacto va a ser lento pero ya se siente en la ciudad, lo que pasa es que hay una especie de negacionismo, que no asimila la gravedad de la situación que va cada vez peor”, acotó.
Del lado empresarial consideró que “hay muchos empresarios pymes que salieron a quejarse, la UIA ahora salió a tomar un rol que nunca tuvo y que debería haber tenido porque la crisis los va a afectar”. “El dinero que antes utilizaban para invertir en materia prima, en otras cosas para la industria, lo han utilizado para la renta financiera, la timba financiera, el carry trade, y creo que se siente mucho porque le saca incentivo a la producción”, sostuvo.
“En ese marco nosotros –continuó el sindicalista villense– les estamos diciendo a la gente prepárense, porque seguramente en un momento u otro vamos a tener un conflicto largo por la definición de paritaria que no se viene dando, o porque quieran despedir gente o reestructurar la planta. Hay un montón de situaciones que se están dando y yo creo que si esto persiste, en determinado momento se va a ir de las manos para todos”.
Publicado en el semanario El Eslabón del 30/08/25
¡Sumate y ampliá el arco informativo! Por 6000 pesos por mes recibí todos los días info destacada de Redacción Rosario por correo electrónico, y los sábados, en tu casa, el semanario El Eslabón. Para suscribirte, contactanos por Whatsapp.