“Mentiroso…”, “Traigan a Pullaro y a Milei para que vean…” y “Alta coimera, Karina es alta coimera” fueron los temas más entonados en la Marcha de las Antorchas, una multitudinaria movilización para decirle “No al ajuste” y reclamar “Por trabajo, salud y educación”.
No es casual que las voces se unieran para quitarle la careta al gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro. Cuando era candidato, había prometido a la docencia pagar los mejores salarios y garantizar la calidad educativa. No pasó ni un mes al frente de la gestión cuando su ministro de Educación, José Goity, convocaba a los sindicatos docentes para avisarles que no iban a pagar lo adeudado de la paritaria 2023 y anticipar que se venía el presentismo en los salarios. Más tarde lo presentarían como el Premio a la Asistencia Perfecta.
Esa paritaria se había anunciado como la gran novedad y generado mucha expectativa, ya que por primera vez se realizaba en pleno enero. Sólo sirvió para la foto, porque de ahí en más las mesas de negociaciones fueron abiertas a dedo por Pullaro y sus funcionarios, y cerradas por decreto.
La promesa de la calidad resultó el desembarco de programas educativos y de formación docente envasados, junto a fundaciones que tomaron el control pedagógico de la educación santafesina. A las maestras y maestros se los ubicó a mirar desde afuera y a ser meros aplicadores de sus recetas.
A pesar de que el ministro de Educación es egresado de Ciencias de la Educación y fue dos veces decano de la Facultad de Humanidades y Artes (UNR), prefirió abrirle la puerta al mercado educativo antes que defender la educación pública. Pagar buenos salarios, valorar la experiencia docente y abrir la discusión de las políticas educativas tiene que ver con eso.

No es casual que en esa Marcha iluminada por los reclamos le cantaran muchas veces “mentiroso” al Gobernador y que lo emparentaran con el presidente Milei y su hermana. Pullaro le dio el visto bueno que necesitaba La Libertad Avanza (desde el apoyo a la Ley de Bases hasta el Pacto de Mayo, y el acompañamiento en el Congreso) para llevar adelante el desguace de la educación pública, de la salud y de la ciencia, entre otras crueldades. Aunque ahora, y cada vez más, se haga el desentendido de sus decisiones. “Pullaro es Milei”, recordaba uno de los carteles que portaron las docentes.
En la previa a la Marcha, y en conferencia de prensa, el secretario general de Amsafé ponía sobre la mesa los números de la mentira de Pullaro y sus promesas de mejorar la situación del magisterio: “Hoy un maestro o profesor está percibiendo 818 mil pesos, cuando la línea de pobreza ya está 300 mil pesos por encima. Los jubilados reciben un aumento de apenas 60 mil pesos y recién lo van a terminar de cobrar en marzo del año que viene. Es una vergüenza”.
“Desde diciembre de 2023 a julio de 2025 –continuó Alonso– la docencia perdió más de un 30 por ciento de poder adquisitivo. Sólo en 2024 la pérdida fue del 23 por ciento. En el primer semestre de este año, con una inflación del 16 por ciento, los salarios crecieron apenas un 13: los activos perdimos un 3 y los jubilados un 8”
“El Gobierno tiene que dejar de mentir con los números”, reclamó Alonso, y sostuvo que la realidad es que se sigue perdiendo contra la inflación, que el magisterio sigue estando “por debajo de la línea de pobreza y que no hay inversión real en la escuela pública”.
Como ya es habitual para el gobierno santafesino, la última paritaria docente volvió a clausurarse por decreto. Para profundizar el maltrato que la Provincia ejerce sobre la docencia, Pullaro declaró que si se aumentan los salarios docentes no se podrá hacer obra pública: “Hay 40 mil santafesinos que trabajan con empresas que están prestando obra pública en la provincia de Santa Fe. Si nosotros pagamos más salarios, vamos a hacer menos obra pública y va a haber menos santafesinos trabajando en el sector privado ¿Cuántos santafesinos se quedarían sin trabajo en un momento complicado de la Argentina?”. Y para que no queden dudas de qué lado está, lo dijo al tiempo que celebraba la baja de retenciones al campo, anunciada por Milei ante la Sociedad Rural.
La Marcha de las Antorchas fue votada en la asamblea de Amsafé como parte de su plan de lucha. Se repitió por toda la provincia, y en la de Rosario se sumaron Sadop, centros de estudiantes, otros sindicatos como Siprus, municipales y judiciales, y el siempre presente Frente de Jubilados en Lucha (Frejel), junto a una innumerable cantidad de adhesiones de gremios, organizaciones sociales y políticas. También se los vio marchar junto al magisterio al histórico dirigente de Amsafé, José María Tessa, al diputado nacional Eduardo Toniolli, al legislador santafesino Carlos del Frade y al concejal Mariano Romero. La secretaria general de la Ctera, Sonia Alesso, iba al frente de la movilización.

Bien numerosa, la Marcha de las Antorchas cosechó la adhesión de quienes se cruzaban con la movida docente. Desde bocinas de aprobación hasta aplausos que salían a saludar desde los comercios.
Ya en la plaza San Martín, frente a la sede de Gobernación, el secretario general de Amsafé Rosario, Roque Jaimes, recordó que para “garantizar una educación inclusiva que iguale en oportunidades no puede haber un trabajo mal pago”. Su par del Sadop Rosario, Martín Lucero, consideró una hipocresía pagar “un 7 por ciento de aumento salarial en seis cuotas”, y que encima las docentes jubiladas lo perciban dos meses después. Y el secretario gremial de Amsafé, Paulo Juncos, advirtió que “el plan de lucha continúa” porque “plata hay”.
Por salarios dignos; en defensa del 82 por ciento móvil, derogación de la reforma previsional, rechazo al “aporte solidario”; por mayor inversión en infraestructura escolar, creación de cargos y horas cátedra; por cobertura integral de Iapos, sin bonos ni plus médicos, y fin de los recortes en las prestaciones; por la derogación del presentismo y para que las y los trabajadores de la educación sean parte de las discusiones pedagógicas. En cada cartel, en cada llama que portaban las docentes se recordaban estas y más razones por las que seguirán en la calle, aunque, además de mentir, Pullaro finja en tiempos electorales haber perdido la memoria.
Publicado en el semanario El Eslabón del 06/09/25
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