Liliana Herrero y Susy Shock llegan a Rosario con el espectáculo Hay palabras, acompañadas de Pedro Rossi en guitarra. Las ausencias, la memoria, las luchas y la música, siempre la música.

Liliana Herrero nació en Villaguay, Entre Ríos, pero emigró a Rosario para seguir la carrera de Filosofía. Fue directora de curso en la escuela secundaria del complejo educativo Vigil, intervenido y arrasado por la dictadura genocida. “Exijo que lo que ocurrió con la Biblioteca Popular Vigil sea considerado un genocidio económico y cultural”, dijo la cantante y filósofa cuando declaró en el marco de las audiencias por las causas Feced 3 y 4, en las que se investigaba –entre muchos otros delitos de lesa humanidad– el secuestro y la desaparición de 27 socios, estudiantes, trabajadores e integrantes de la comisión directiva de esa experiencia maravillosa que hoy sigue más viva que nunca en el corazón de barrio Tablada.

Susy Shock nació en el porteño barrio de Balvanera. ​De padre pampeano y madre tucumana, es actriz, escritora, compositora, cantante y docente argentina, y se define como «artista trans sudaka». Juntas, le dieron forma al espectáculo Hay palabras, que el próximo viernes 26 de septiembre se presentará en la sala del emblemático Teatro Lavardén. “Es un encuentro maravilloso entre la música y la poesía, eso es lo que es. Y la expresión hay palabras es una expresión fundamental porque en esta época, en la que la palabra transformadora está retirada de muchos lugares, queremos decir que nosotros sí tenemos palabras, tenemos la capacidad de inventar una nueva lengua que no sea la del mercado, la de los medios”.

Siempre estuvo cerca

“En estos tiempos de crueldad lo que intentan destruir no se limita a cerrar un ministerio, recortar un programa o pegarles a los jubilados. También se trata de destruir la poética que somos, esa belleza de lo sagrado que nos legaron personas que hicieron muchas cosas en momentos también terribles, que vencieron al miedo, que no estaban adormecidas y de las que hemos heredado una épica que es la que nos va a salvaguardar de esta época de mierda”, sentenció Liliana Herrero cuando el proyecto Hay palabras se limitaba a una presentación en La Paz arriba, un bar cultural de Buenos Aires.

La buena recepción del público forzó que el encuentro con Susy Shock y el guitarrista Pedro Rossi se extendiera en el tiempo y el espacio y que uno de los destinos fuera la ciudad que la adoptó a los 17 años. “Fue sorprendente para nosotros porque la verdad que pensábamos hacer un sólo concierto y cuando habíamos terminado nos avisaron que ya había muchas entradas vendidas para un segundo y lo mismo pasó después”, confiesa Liliana, y sigue: “La recepción fue increíble, nos sorprendió y nos alegró. Es la primera vez que nos juntamos Susy y yo, Pedro Rossi y yo, pero salió algo maravilloso. Tuvimos invitados también que fueron amorosos, como Luciana Yuri, Teresa Parodi, que los invitamos a subir al escenario en algún momento del concierto y fue muy hermoso”.

“Hacer este espectáculo en la Plataforma Lavardén en Rosario para mí es un honor absoluto porque yo tengo absoluta conciencia y he participado en muchos conciertos en esa sala que es un lugar histórico de la música y del arte rosarino”, admite la cantante, y argumenta: “Ahora está totalmente reformado, está hermoso y me gusta mucho tocar ahí, de hecho he ido muchísimas veces en estos últimos años y por supuesto en aquellos tiempos lejanos en los que armamos muchas actividades muy hermosas y muy contestatarias también. Por eso la sala tiene un valor muy fuerte para mí, histórico, de vanguardias artísticas, de músicas, de pintura, de teatro, de poesía. Ir acompañada con Susy y con Pedro, que conocen esa historia de la sala a través de mí, me da muchísima alegría”.

En cuanto al espectáculo en sí, Herrero –que siempre remarca que fue descubierta por Fito Páez, quien le dijo “¡Dejá de cantar en la cocina y vamos a grabar!”–, esgrime: “Es un encuentro maravilloso entre la música y la poesía, eso es lo que es. Y la expresión hay palabras es una expresión fundamental porque en esta época, en que la palabra transformadora está retirada de muchos lugares, queremos decir que nosotros sí tenemos palabras, tenemos la capacidad de inventar una nueva lengua que no sea la del mercado, la de los medios, la de este mundo que es absolutamente virtual donde los cuerpos y el habla y la lengua desaparecen. Hay palabras significa eso, nosotros tenemos palabras para decir sobre este mundo y sobre este país, y esas palabras son palabras que reponen un mundo que ha desaparecido. Eso es lo que queremos decir y eso lo vamos a hacer con la palabra poética y con la palabra musical. Es un encuentro maravilloso, arriesgado y necesario”.

Publicado en el semanario El Eslabón del 20/09/25

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