Con la excusa de combatir “narcotraficantes” (fantasmas que solo ve el imperio), fuerzas estadounidenses atacaron tres lanchas provenientes de Venezuela, con un saldo de once muertos.
El imperio estadounidense utilizó, infinidad de veces, mentiras, fraudes, puestas en escena, ataque de falsas banderas, entre otras muchas estratagemas, para justificar invasiones, asesinatos, y crímenes atroces. En este caso, el viejo deseo del presidente de EEUU, Donald Trump, de “invadir” Venezuela, parece más cerca. Pero el pueblo venezolano está preparado para defenderse. Cada vez que el magnate-mandatario expresó sus apetencias, señaló que era la mejor forma de apropiarse de los recursos naturales, que es la verdad oculta detrás de la falsa narrativa de la lucha contra el narcotráfico: “Para qué le seguimos comprando petróleo si podemos ir y sacárselos”, dijo.
En 2023, durante la presidencia de Joe Biden, el por entonces ex mandatario lamentó que la administración de su adversario permitiera la compra de petróleo venezolano “enriqueciendo a un dictador, mientras que el gobierno de Venezuela estaba listo para colapsar”.
“Hablemos sobre comprar petróleo de Venezuela. Cuando me fui, Venezuela estaba lista para colapsar. Si la hubiésemos tomado, tendríamos todo ese petróleo, pero ahora compramos petróleo de Venezuela, así que hacemos a un dictador muy rico ¿Pueden creerlo?”, afirmó durante un discurso ofrecido a sus seguidores en Carolina del Norte, en medio de su campaña para obtener su segundo mandato.
Dos semanas antes del 15 de septiembre de 2025, las fuerzas armadas estadounidenses atacaron una lancha en el Caribe y asesinaron a sus once tripulantes, a quienes Donald Trump calificó, sin prueba alguna y con su habitual desprecio por la verdad, como “narcoterroristas de Venezuela”.
El 15 de septiembre de 2025, Trump anunció públicamente un segundo ataque contra una lancha en el Caribe. En este caso asesinaron a tres personas. Este ataque fue difundido con un video oficial y un mensaje en la red social Truth, y Trump aseguró que las fuerzas estadounidenses no sufrieron bajas.
El 16 de septiembre de 2025, el propio presidente Trump reconoció que en total habían atacado tres embarcaciones, no dos como se había informado inicialmente. Este tercer ataque habría ocurrido dentro del mismo lapso, aunque no se difundieron detalles específicos de la fecha exacta. Se mencionó, sin mostrar prueba alguna, que en uno de estos ataques, la lancha destruida transportaba cocaína y fentanilo.
EEUU lleva adelante sus ataques con un importante despliegue de aviones de combate, destructores y submarinos. Entre los buques de guerra activos en la región están el USS Sampson y otros destructores de la clase Arleigh Burke.
Los tres destructores desplegados en el Caribe están equipados con misiles, sistemas de defensa antiaérea y tecnología de última generación.
El pasado lunes 16 de septiembre, el presidente Trump anunció un nuevo ataque a una lancha que navegaba por el Mar Caribe, con un saldo de tres muertos, presentados por EEUU como supuestos narcoterroristas venezolanos, según publicó junto a un video en su propia red, Truth Social.
“Estos hechos vuelven a encender las alarmas en América Latina y el Caribe y consolidan la premisa de que Washington utiliza el argumento del narcotráfico para avanzar sobre los recursos estratégicos de la República Bolivariana, especialmente el petróleo. Sin embargo, la respuesta del gobierno del presidente Nicolás Maduro con un amplio apoyo regional revela que la región no está dispuesta a aceptar pasivamente una escalada que amenaza con desestabilizar América Latina”, señala la nota titulada “Estados Unidos intensifica la ofensiva en el Mar Caribe y Venezuela responde con unidad”, publicada en el sitio argentino Nodal.

El sitio argentino especializado en noticias de América Latina y el Caribe, recuerda que la ofensiva había comenzado en agosto, con la firma de una orden ejecutiva de Donald Trump que habilitó operaciones militares en el Caribe y duplicó la recompensa por la captura del presidente Nicolás Maduro. Se aceleró así un ciclo de provocaciones. Venezuela respondió activando a más de cuatro millones de milicianos y reforzando sus mecanismos de defensa.
En este sentido, la nota indica que el gobierno bolivariano denunció el hecho como una agresión extrajudicial y puso en marcha el Plan Independencia 200, que incluye despliegues militares en la frontera con Colombia y la movilización de la Milicia Nacional Bolivariana. En paralelo, Nicolás Maduro convocó a jornadas de debate político para definir las líneas de acción de la Revolución Bolivariana en este contexto de presión externa. La estrategia combina defensa territorial con organización popular, demostrando así que Caracas apuesta a una respuesta integral y combativa, considera Nodal.
El anuncio ocurre a tan sólo tres días de que el gobierno venezolano denunciara y condenara un ataque ocurrido en aguas venezolanas, el 12 de septiembre, al buque Carmen Rosa, en el que se transportaban 9 pescadores atuneros.
El lunes 15 de septiembre en conferencia de prensa con más de 47 medios internacionales y 170 representaciones diplomáticas de todo el mundo, el presidente Nicolás Maduro, aseveró que lo que ocurre “es un conjunto de cosas que son falsas todas, narrativas para justificar una escalada, pero el objetivo no es la lucha contra el narcotráfico, el objetivo es entrar y apoderarse de Venezuela, imponer autoridades coloniales y hacer un cambio de régimen para apoderarse de la inmensa riqueza petrolera y gasífera de Venezuela, ese es el objetivo”. “Somos pacíficos, pero rebeldes. Nadie nos podrá someter”, afirmó.
“Estos hechos vuelven a encender las alarmas en América Latina y el Caribe y consolidan la premisa de que Washington utiliza el argumento del narcotráfico para avanzar sobre los recursos estratégicos de la República Bolivariana, especialmente el petróleo. Sin embargo, la respuesta del gobierno del presidente Nicolás Maduro con un amplio apoyo regional revela que la región no está dispuesta a aceptar pasivamente una escalada que amenaza con desestabilizar América Latina”, agrega Nodal.
Condenas a las agresiones
Las reacciones regionales han sido amplias. La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA-TCP) calificó el accionar de EEUU como “provocador e irresponsable”. Desde Bolivia, el presidente Luis Arce denunció la violación del derecho internacional y advirtió sobre los intentos de Trump de forzar un conflicto bélico. El gobierno de Cuba también rechazó la agresión, mientras que movimientos sociales y organizaciones de República Dominicana y África señalaron que la operación busca aislar y debilitar a Venezuela. Incluso desde Europa, la Asociación de Refugiados de América Latina y el Caribe en Bélgica manifestó su apoyo y reclamó al retiro de los buques estadounidenses del Caribe.
Desde el inicio de las amenazas de EEUU en el Mar Caribe, en el mes de agosto, Brasil y Colombia también marcaron posiciones. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, cuestionó el despliegue imperial en la última cumbre de los BRICS y llamó a sostener la región “como zona de paz”, recordando el Tratado de Tlatelolco de 1968.
Por su parte, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, rechazó que su país sea utilizado para una invasión y advirtió que los conflictos internos de Venezuela deben resolverse mediante el diálogo. Ambos presidentes sostienen que el Caribe es hoy un territorio donde se cruzan intereses energéticos, geopolíticos y militares de alcance global.
Colombia, un territorio clave para cualquier acción contra Venezuela, anunció que el gobierno tomó la decisión de no comprarle armas a EEUU después de que Washington eliminara a Bogotá de la lista de países que luchan contra el narcotráfico.
“Se acaba la dependencia del Ejército de Colombia y de sus Fuerzas Militares del armamento de los Estados Unidos. No más limosnas ni regalos. Ya descertificaron, ya esa es la decisión. Al Ejército de Colombia le va mejor si compra sus armas o las hace con nuestros recursos propios, porque si no, no será un Ejército de la soberanía nacional”, expresó Petro en declaraciones reproducidas en Página 12.
El presidente señaló que Estados Unidos descertifica a Colombia después de que su Gobierno fue el que más incautaciones de cocaína hizo “de toda la historia” y añadió que “eso es político”.
“Los amigos de la derecha colombiana, ellos sí vinculados con el narcotráfico, se comieron a cuentos a los funcionarios de derecha de los Estados Unidos porque creen más en la ideología que en la eficacia”, añadió al explicar los aparentes motivos para la descertificación.
300 mil millones de barriles
Según explica el informe de Nodal, el trasfondo económico explica la magnitud de la disputa. Venezuela posee reservas petroleras estimadas en trescientos mil millones de barriles, valuadas en veintiún billones de dólares. Esa riqueza, sumada a su cercanía con las refinerías del Golfo de México, la convierte en un objetivo estratégico para Estados Unidos. Asegurar este recurso significa controlar el mercado energético y, al mismo tiempo, limitar el acceso de potencias como China, Rusia o Irán a crudo barato. La narrativa del narcotráfico funciona como pantalla para un interés mucho más decisivo: la energía.
“En este escenario, la pregunta es hasta dónde está dispuesto a llegar Washington y cómo responderá América Latina. El accionar de EEUU demuestra que su política exterior hacia Venezuela no busca diálogo ni estabilidad, sino sostener un frente de presión en un contexto global de disputas geopolíticas. Mientras tanto, Venezuela, acompañada por gobiernos de la región y movimientos sociales internacionales, responde con unidad y el apoyo popular de un pueblo soberano”, analiza Nodal.
Plan independencia 200
El presidente Nicolás Maduro anunció la activación de 284 frentes de batalla en el marco del despliegue denominado Plan Independencia 200: Resistencia Activa y Ofensiva Permanente, iniciativa que, según dijo, busca reforzar la capacidad de defensa y organización en distintos puntos del territorio nacional, informó el sitio de noticias venezolano Sumarium.
Maduro explicó que el plan se sostiene sobre tres líneas centrales: la defensa integral con participación conjunta de fuerzas populares, militares y policiales; la resistencia activa con el objetivo de resguardar a la población, y la lucha integral en defensa del territorio.
“Los mares, tierras y montañas le pertenecen al pueblo de Venezuela, jamás le pertenecerán al imperio norteamericano (…) hemos elevado nuestra capacidad de movilización a la hora que sea, cuando sea y para lo que sea”, declaró el mandatario.
El jefe de Estado precisó que el plan se encuentra desplegado en distintas regiones estratégicas del país, como las costas del estado Falcón, el Catatumbo en Zulia, los Andes y la región llanera de Apure, entre otras.
“Defendemos el derecho a la paz de Venezuela porque nadie tiene el derecho a perturbar la independencia, integridad territorial y soberanía del pueblo”, expresó.
Maduro destacó que tanto la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) como la Milicia Nacional Bolivariana (MNB) se mantienen en disposición para actuar en resguardo de la soberanía.
“Este pueblo no se encuentra huérfano, no está solo, porque logró la libertad de (cinco países de) Suramérica”, subrayó el mandatario, en alusión a la gesta independentista liderada por Simón Bolívar.
Publicado en el semanario El Eslabón del 20/09/25
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