“¡Basta de matarnos! Acompañamos a las familias y amigues de Morena, Brenda y Lara en estos momentos tan duros, repudiamos la violencia que vivimos sobre nuestras cuerpas, el ninguneo que el Estado muestra desde la carencia de políticas de género sumado a la invisibilización del tema. Mientras, el presidente sigue ajustando y endeudando al pueblo, odiándonos, nos siguen matando. Repudiamos también al periodismo que pasó de un pinkwashing a validar teorías de malas víctimas, apelando al trabajo de las chicas, a si tenían o no vínculos con el narco, si eran esto o aquello. Hoy nos enteramos que las mataron. No hay forma de expresar tanto dolor y tanta furia. No aparecemos muertas, nos matan. Nos encontramos en Plaza San Martín a las 18 para pedir justicia por Morena, Brenda y Lara”.
La convocatoria la lanzó la Asamblea Lesbotransfeminista de Rosario el miércoles pasado, apenas difundida la noticia del hallazgo de los tres cuerpos. Fue un llamado contundente, sin demora, que no se limitó a la denuncia de las pantallas: el triple femicidio se repudió en las calles.
Poco a poco ese llamado se volvió en una multitud de personas –mayormente mujeres– que se acercaron para repudiar el modelo patriarcal que sigue vivito y coleando, ahora más aún porque está avalado por el propio Estado. “En Rosario, la narcocriminalidad y la pobreza generan muertes”, se escuchó denunciar en la plaza. Siguieron los silbidos para Milei, Pullaro y Javkin y la denuncia por el desmantelamiento de las políticas públicas de género por parte de los gobiernos.
“No son tres putas menos”, remarcó la dirigente de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (Ammar) Rosario, Myriam Auyeros. Recordó que la pobreza condena a muchas mujeres al narcomenudeo. Sin micrófono, a viva voz, siguieron las expresiones de bronca y rechazo ante el triple femicidio de Morena Verdi (20), Brenda Loreley Del Castillo (20) y Lara Morena Gutiérrez (15), quienes estaban desaparecidas desde el viernes 19 de septiembre pasado y fueron encontradas cinco días después brutalmente asesinadas, en una casa de Florencio Varela. Hasta el momento hay cuatro sospechosos –dos mujeres y dos hombres– detenidos.
“Señor, señora no sea indiferente, nos matan a las pibas en la cara de la gente”, “Ni una menos, vivas nos queremos”, se escuchó cantar mientras se armaba la ronda, como las de las Madres y Abuelas, para hacer memoria y pedir por la vida. Y así se invitó “a rondar” en el centro de la plaza San Martín. Como en Rosario, en otras ciudades del país los espacios públicos fueron los elegidos para condenar el triple femicidio. Se avecinan más marchas y actos.
Para este sábado 27, la convocatoria es a concentrarse a las 16, en la Facultad de Ciencias Médicas (Santa Fe 3100) para marchar hasta Plaza San Martín con la consigna “No hay víctimas buenas ni malas, hay femicidios”. Desde las 12, se estará dando -en Medicina- el Pre Encuentro regional de mujeres y diversidades sexogenéricas.
Entre el dolor y el horror
“La verdad es que me trajo un gran dolor. Esto es un horror. Esto es una demostración más de cómo circula un clima de violencia que lleva a atrocidades que no tienen nombre ¿Alguien puede explicar qué significa realmente que tres jóvenes, dos de 20 y una de 15 años, sean asesinadas?”, expresaba el militante social Oscar Lupori, visiblemente conmovido. Lupori es referente del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, ex integrante fundador del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional de Rosario (UNR).
Presente en la plaza, invitó a pensar qué puede hacer “la sociedad ante las atrocidades” como estos asesinatos. En su mirada se trata de “generar mecanismos de defensa” que no queden en el acto de justicia, sino también que lleven a preguntarse “cómo es que esta sociedad genera y posibilita que se den estos actos”. Y consideró que “todo esto es producto de la crisis estructural de este sistema”.
En charla con El Eslabón, abrió también las preguntas por la escuela, por el derecho a educarse de las infancias y las adolescencias. “¿Qué pasa en los secundarios con los adolescentes? ¿Por qué nuestros adolescentes están ahí a la deriva, como dijo Juan Pablo Hudson?”. Preguntó en voz alta y remitió al investigador del Conicet, doctor en Ciencias Sociales y autor (Hudson) de Chicas en fuga y Las partes vitales: Experiencias con jóvenes de las periferias, entre otras publicaciones.
La ESI, discursos de odio y políticas ausentes
Para Julia Cerutti –integra los espacios de género en Amsafé y la CTA– “no hay lugar para las tibiezas” y por eso resaltó la importancia de estar esa tarde en la plaza, respondiendo al pedido de justicia por las tres jóvenes asesinadas. “Otra vez, en manos de la violencia machista con un nivel de crueldad y de violencia que supera cualquier límite. Tenemos que poder decir ¡Basta!, que estamos hartas”.
Desde su lugar de educadora, remarcó el valor de la Educación Sexual Integral (ESI). “Es la herramienta que tenemos en la escuela para seguir trabajando y visibilizar todo lo que tiene que ver con las situaciones de violencia”.

“Desde la Campaña nacional por el derecho al aborto de Rosario no dudamos en venir inmediatamente porque es un crimen horroroso; porque también ha habido algunas coberturas de prensa que ya empezaron a querer investigar y culpar a las víctimas, como si alguna actitud justificara semejantes crímenes aberrantes. Y porque realmente estamos muy preocupadas por cómo –incluso medios como el streaming de Gelatina– en estos días le vuelven a dar espacio a representantes de la cultura de la violación como Gustavo Cordera, esto no ha sido menor para el movimiento feminista”, resaltó Lucrecia Aranda a este semanario.
Viviana Della Siega, otra integrante de la Campaña, advirtió sobre los discursos de odio que dan paso a la violencia. “Cuando desde la más alta magistratura de un país se habilita el discurso del menosprecio, del ninguneo, de que no importa la vida, porque evidentemente lo que se ataca es la vida, se da lugar a cualquier cosa. Es muy grave”.
Publicidades
Hace pocos días dos publicidades de estaciones de servicios se volvieron virales en las redes sociales. En una y otra, dos playeros mostraban, a manera de “chiste”, cómo se quitaban de encima a “mujeres molestas”. En uno y otro caso, las dos terminaban desechadas en grandes bolsas negras de residuos. Una se hizo en una Shell de Crespo, provincia de Entre Ríos; la otra, en una YPF de Marcos Juárez, Córdoba. El rechazo colectivo se hizo tan o más viral que los videos.
El triple femicidio demostró que no hay nada de exageración feminista en reclamar y repudiar este tipo de expresiones en las que las mujeres son descartables, consideradas cosas y hasta que pueden desaparecer sin que eso genere la menor alarma.
La comunicadora Viviana Della Siega –también integrante de la Campaña por el derecho al aborto– recordó que hubo una publicidad –fue en 2009– de la marca de automóviles Renault en la que una mujer, que iba en un auto conducido por un varón, en un momento desaparece. Como si nada hubiese pasado, el joven que manejaba acomoda su mochila en el lugar ahora vacío y sigue su viaje.
“El corto envía un mensaje de desvalorización de la mujer ya que muestra que su desaparición constituye un hecho sin importancia. Lo relevante es el auto que se maneja: un Sandero. Creemos que se puede promocionar un auto sin desvalorizar a las mujeres. Tal como está encarado, el corto promueve la minimización e insignificancia de un hecho extremadamente grave que le ocurre a una mujer, como es que está en riesgo su vida, su integridad física”, dice la carta enviada el 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, a Carlos Ghosn-Chairman, CEO de Renault Internacional, y a Alejandro Reggi, director Comercial de Renault Argentina S.A. (No todo marcha sobre ruedas, Mariana Carbajal, Página 12). La carta fue con copia al entonces embajador extraordinario y plenipotenciario de Francia en Argentina, Jean-Pierre Asvazadourian.
Aquel reclamo lo hicieron el Instituto de Género, Derecho y Desarrollo de Rosario (Insgenar), y el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Cladem). Lograron que la publicidad fuera levantada. Ambos organismos –siempre según la nota de Página 12– recordaron a la empresa la relación entre la desaparición de mujeres y la trata de personas con fines de explotación sexual. También que la desaparición de personas “ha sido una de las violaciones a los derechos humanos más graves sufridas durante la última dictadura militar, cuyas responsabilidades se están ventilando actualmente en los tribunales orales federales”.
Números de muerte
Según el Observatorio Ahora Que Sí Nos Ven, entre el 1 de enero y el 31 de agosto de 2025, hubo en el país 164 femicidios. Entre otras cifras difundidas por este observatorio, se señala que 15 femicidios fueron en agosto; 264 intentos de femicidio; 1 femicidio cada 36 horas en 2025; el 15 por ciento de las víctimas había realizado una denuncia; 14 femicidas pertenecían a fuerzas de seguridad y 133 niñas y niños perdieron a sus madres.
Santa Fe –de acuerdo con el Observatorio de Violencias Mercedes Pagnutti– se ubica entre las jurisdicciones “con mayor tasa de femicidios por población de mujeres y diversidades”: en los primeros seis meses del año se registraron 21 casos en la provincia.
Publicado en el semanario El Eslabón del 27/09/25
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