La obra Nogoyá, que relata la masacre del Pabellón Séptimo de Villa Devoto –que inspiró el tema del Indio Solari–, llega a Rosario. Conjuntamente se presentará el libro de Claudia Cesaroni que rescató aquel delito de su ocultamiento.
La pieza dramática narra la Masacre en el Pabellón Séptimo, un capítulo oscuro de nuestra historia que se cobró la vida de al menos 65 presos “comunes” en la Cárcel de Devoto, el 14 de marzo de 1978. Este crimen de lesa humanidad, perpetrado por la dictadura militar, fue sistemáticamente ocultado durante décadas. Nogoyá se presentará el jueves 9 en el Teatro del Rayo (Salta 2991), el sábado 11 en El Refugio (Urquiza 2646) y el domingo 12 en el Complejo Cultural Atlas (Mitre 645).
El director de la obra, Sebastián Moreno, integrante del grupo Teatro Carnero, conoció la historia al radicar su práctica en Villa Devoto. Sus inicios en el teatro fueron en Buenos Aires, donde estudió Licenciatura en Artes, pero su formación más importante se dio en Rosario en el grupo de Teatro Laboratorio El Rayo Misterioso. “Ahí me formé y luego hice experiencias en otros países. Hace trece años que volví a Buenos Aires y formé este grupo con el que tenemos una sala propia en el barrio de Villa Devoto. Justamente el teatro está a una cuadra y media de la cárcel y fue ahí que conocí la historia, primero a través de la canción del Indio Solari, Pabellón Séptimo (Relato de Horacio) y luego a través del libro de Claudia Cesaroni, Masacre en el Pabellón Séptimo, en el cual me basé para hacer esta obra”, apunta Sebastián.
La concreción de la pieza dramática fue un proceso muy largo que se inició en 2015 con la idea, la investigación y los ensayos. La complejidad para abordar el tema no tuvo que ver con dificultades en la adaptación del libro “sino con poder construir una obra que respete la historia, que respete la memoria de las víctimas, de los familiares y de los sobrevivientes. Entonces, esa responsabilidad hizo que el proceso fuera minucioso y extenso para recién el año pasado, en 2024, llegar al estreno del espectáculo”.
Desde un primer momento, el grupo Teatro Carnero se contactó con Claudia Cesaroni para contarle la idea de hacer una obra de teatro basada en su libro y de alguna manera también pedirle permiso o autorización. “Ella desde el primer momento no sólo aceptó sino que le encantó la idea y estuvo siempre acompañando el proceso. El libro tiene dos partes, una que es como una investigación sobre el sistema carcelario argentino, las leyes, la historia de otras masacres que han sucedido en prisiones argentinas, y una segunda parte que tiene que ver justamente con los testimonios de los sobrevivientes sacados del expediente original que data de 1978. Estos testimonios son de una crudeza muy fuerte, muy cruel y muy explícita. Entonces no fue tan difícil adaptarlo porque ya en esos testimonios estaba todo el contenido dramático de la obra y también tiene sucesos muy teatrales”.
El inicio de la masacre se dio la noche anterior “cuando los presos estaban mirando una película en el pabellón, en el sector del comedor, y un celador les pide que apaguen el televisor. Se genera una discusión y a partir de esa discusión, siguiendo la lógica de la dictadura y el sistema carcelario que no podían permitir que un preso se rebele a una orden directa, los penitenciarios primero ingresan a la madrugada intentando llevarse a uno de los detenidos que fue el que inició la discusión, el Pato Tolosa”.
En aquel momento sus compañeros resistieron a que se lo lleven a sabiendas de que como mínimo lo iban a “moler a palos”. A la mañana siguiente, el 14 de marzo de 1978, “hubo una requisa totalmente inusual y desproporcionada, de alrededor de 70 u 80 penitenciarios que los empiezan a golpear directamente. Ante esa situación, el pabellón completo se defiende y saca a los penitenciarios. A partir de ese momento comienza la masacre, primero con tiros, con ráfagas de ametralladora, luego con gases lacrimógenos vomitivos”. La situación era desesperante: en un pabellón para 70 detenidos había 160, totalmente hacinados.
“En la desesperación, los presos colocan camas y colchones contra la puerta para cubrirse de las balas. A partir de los gases lacrimógenos, o según algunos por la caída de algún calentador, se prenden fuego los colchones. Los integrantes del servicio penitenciario no sólo que no apagan el fuego sino que encierran a los presos durante más de una hora dejando que el fuego se consumiera solo”, narra Moreno. Muchos murieron calcinados o asfixiados, a algunos de los que sobrevivieron los sacaron una hora más tarde y los remataron en los pasillos a golpes y con tortura. “La cifra oficial es de 65 muertos y alrededor de 88 heridos”, aporta el director.
La obra se llama Nogoyá, primero porque es el nombre de la calle que da al módulo del pabellón séptimo de la cárcel de Devoto, “pero también porque hay una conexión con el pueblo de Entre Ríos que develamos durante la obra”, confiesa Moreno, y refiere: “Cuando sucedió la masacre, la Justicia y los medios de comunicación la tildaron de motín. Incluso se conoció y se hizo famosa como el «Motín de los colchones». Gracias a la investigación de Claudia Cesaroni, los testimonios de los familiares y sobrevivientes, se pudo revertir ese mote y hoy se la conoce como La masacre del Pabellón Séptimo”.

En 2012, se consiguió reabrir la causa y la Cámara Federal de Casación la declaró delito de lesa humanidad y se pudo abrir la investigación para que recién el 9 de octubre del 2024 comenzara el juicio con tres acusados de ser responsables del hecho: el director de la cárcel, el director de seguridad interna y el celador que comenzó la discusión que derivó en la masacre. “En este momento se están sucediendo los alegatos de la querella y de la fiscalía, y probablemente antes de fin de año se llegue a alguna sentencia después de 47 años”, destaca Sebastián.
Los familiares de las víctimas alzan el lema: mientras no haya justicia, el fuego seguirá quemando.
El libro Masacre en el Pabellón Séptimo se presentará el viernes 10 en el Complejo Cultural Atlas (Mitre 645) con entrada libre y gratuita. Habrá una charla debate en la que la autora Claudia Cesaroni (abogada, Mágister en criminología y querellante en el juicio Masacre en el Pabellón Séptimo), estará acompañada de Matilde Bruera (abogada especializada en DDHH y docente de derecho penal en la UNR), Carlos Del Frade (periodista, escritor y diputado provincial), María Chiponi (docente, investigadora a cargo de la dirección socioeducativa en contextos de encierro del área de DDHH de la UNR), Santiago Bereciartua (abogado, docente de la facultad de derecho de la UNR en las cátedras de Criminología y de Políticas democráticas de seguridad ciudadana) y Celeste Bolmaro (presidenta de la ONG Mujeres tras las rejas).
A partir de Nogoyá “se abrieron un montón de caminos -reflexiona Sebastián Moreno-, de conocer gente y de generar lazos con personas comprometidas con los derechos humanos, con el sistema carcelario también”.
“Nosotros hemos ido dos o tres veces a la cárcel de Devoto, al espacio del CUD que es el Centro Universitario de Devoto que es la sede de la Universidad de Buenos Aires a participar de talleres o de un programa de radio que hacen ahí y justamente ahora tenemos una relación con el CUD porque en abril de este año, a partir de una resolución del Ministerio de Seguridad que básicamente les prohibía a los presos de las cárceles federales estudiar” -denuncia Sebastián.
Aquella “situación irracional” generó que el grupo teatral hiciera “una acción poética y política”, rodeando la cárcel de Devoto con más de 2000 libros en un evento al que asistieron cientos de personas.
“Rodeamos toda la cárcel, dimos una vuelta completa durante una hora con una murga y con todos los muros de la cárcel cubiertos de libros y fue un evento muy importante porque probablemente haya sido la única vez en la historia que una cárcel esté rodeada de libros y probablemente, no por ese hecho pero si la justicia y el ministerio de seguridad tuvo que parcialmente revertir esa resolución para que los presos puedan estudiar en los centros universitarios de las cárceles federales, todavía no está resuelta porque buena parte de esa resolución se mantiene vigente” y el grupo ha generado una relación con esa comunidad.
Teatro Carnero apuntamos “a visibilizar este hecho que fue ocultado durante décadas que no se lo conocía (excepto por) la canción del Indio Solari” que tenía un amigo entre las víctimas de la masacre. Es importante visibilizar el hecho, “que la gente conozca la historia, que la recuerde para que no se vuelva a repetir nunca más, porque justamente ha habido otras masacres en el sistema carcelario en la actualidad y también apuntamos a buscar una discusión en la sociedad para que las cárceles no sean lo que son hoy, que son prácticamente centros de tortura, donde los presos viven en condiciones indignas, humillantes y no cumple con lo que la constitución dice, que los presos deben estar en las cárceles para su cuidado y buscar su resocialización y poder en algún momento volver a compartir una comunidad”.
Las entradas pueden adquirirse en www.teatrocarnero.com
Publicado en el semanario El Eslabón del 04/10/25
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