En la carrera a las urnas de octubre, mileístas y pullaristas se batieron a duelo musical pero coincidieron en bajarle el tono a sus disputas legislativas para frenar la corriente opositora más enérgica.
En tiempos de tanta posibilidad de acceder a datos, dichos y trayectorias de gestiones y dirigentes, la ignorancia avanza amparada por el grueso de los propietarios de las empresas de la comunicación y buena parte de sus empleados, que amplifican el autoritarismo y la hipocresía de las élites del capitalismo cada vez más salvaje, que sube y baja espacios y candidatos que disputan entre sí para conducir las políticas de ajuste y desguace del Estado, destrucción de la industria y saqueo de los recursos y riquezas nacionales.
En ese ring, el gobernador santafesino Maximiliano Pullaro quiere pasar de sparring a desafiante del actual campeón, Javier Milei, que eligió arrancar una nueva semana de campaña en otro escenario, el del Bioceres Arena, en el barrio porteño de Villa Crespo, copado por la barra brava libertaria histórica. “¡Saquen una historia del cajón!”, se agitó del otro lado de la General Paz y el arroyo del Medio, límites que los paisanos santafesinos quieren hacer cruzar a Dios para que ya no atienda sólo en Buenos Aires y venga a ver que por estos lares el milagro se produce, sobre en todo en Rosario, que al tercer siglo no sólo resucita de entre los diablos: también los combate sin cuartel para mandarlos definitivamente al infierno que les está construyendo.
Que este infierno está encantador se quiso hacer ver en la réplica musical a la que se subió el Maxi mandatario, con producción del intendente Pablo Javkin, montador de lucecitas pa’ sirenas, que otrora tarareaba bien seguido a Silvio Rodríguez. Ahora parece preferir otros cantos, como los entonados en conmemoración del flamante Tricentenario, que sopla contra el aire portuario a contrabando, cabarulo y falopa a granel, al que se intenta esconder en el mismo closet al que se fue a buscar un aroma más acorde para el renacimiento que se estaría sintiendo en estos días desde la barranca del Saladillo a la cabecera del puente a Victoria, desde el Barquito de Papel a Cabín 9, según insisten el Intendente y sus batalladores culturales.
Así, ya que no un fundador de prosapia colonial y terrateniente como los de los 1400, se encontró y exhumó a un campesino criollo que arrió hasta el Pago de los Arroyos a un grupo de calchaquíes a los que vaya saber si les pagó algo o no. Lo cierto sería que fue allá por el año 25 de los 1700 que el don Godoy plantó sus petates por estos lares. Y que tras tres tristes siglos de opacidad, hay que honrarlo como padre putativo de una ciudad que ya tenía en la Virgen del Rosario una madre y en el 7 de octubre una fecha para festejar cumples. El de este año, urnas a la vista y con los Monos bien guardados, le cayó como anillo al dedo al capitán del barco electoral santafecinista, que marcó diferencias entre lo del Monumento con el reci libertario del día anterior en el enclave porteñocéntrico.

“No estaban conectando con lo que le pasa a la inmensa mayoría de los argentinos que no llegan a fin de mes, que no tienen plata en el bolsillo, que no están bien”, dijo sobre la tenida musical de allá, propia de “un gobierno en otro registro», evaluó. Lo de acá, en cambio, no tuvo ni un cortocircuito. “Fue una caricia al alma que nos dimos todos los que vivimos en la ciudad de Rosario”, resaltó “Lo viví con mucha alegría, sentí que íbamos por el buen camino”, contrastó después entre los registros en que andaba cada gobierno ese lunes y ese martes.
Ya el miércoles, en la Cámara de Diputados de la Nación, la desconexión devino en un fluir de energías convergentes. Si los diputados nacionales pullaristas Melina Giorgi y Mario Barletta hubieran apretado afirmativo en lugar de abstenerse, se hubieran logrado las adhesiones suficientes para que se apruebe definitivamente el artículo 3 del proyecto de ley que limita las posibilidades de refrendar en el Congreso las ansias presidenciales de gobernar por decreto. Distinta había sido la actitud del santafecinismo en el Senado: la iniciativa había sido directamente respaldada por Eduardo Horacio Galaretto, senador cuyo menú está siempre a gusto del mandatario provincial santafesino, a diferencia de una senadora pullarista de las no tan puras, Carolina Losada, osada combatiente de Pullaro hasta hace muchísimo menos que tres siglos.
En el pasado reciente, ambos caminaban Juntos por el Cambio incluso con José Luis Espert, del que pasaron a renegar abiertamente. Según el Maxi, del “profe” Espert “tiene que hacerse cargo La Libertad Avanza”. De retroceder hasta días igual de agitados en lo que a fantasmas narco se refiere no se hacen cargo ni uno ni otra de los que revistan en las filas de Provincias Unidas, que promete más homogeneidad política a partir de diciembre próximo.
En los últimos años y en el presente, la unidad fue y vino y va y viene, tal como se dice de la plata y se puede extender a los votos, los vetos y los audios escrachadores, que cuando rozan cuestiones de falopa resuenan más fuerte que el amor, sobre todo si es de los que brotan en tiempos electorales.
“Si yo estoy afirmando que determinadas personas no están limpias, pero porque hay audios que los implican, que muestran cómo corrompen a la policía, ¿cómo voy a trabajar con alguien que tiene un audio que nunca explicó a nadie, corrompiendo a la policía, diciéndole a ésta que le pasará las preguntas de los exámenes para que pueda ascender? Y ese policía después terminó preso por otra cosa”, supo decir Losada.
“O alguien que tuvo como mano derecha a un jefe de drogas peligrosas, y fue haciendo crecer en la policía de raso a jefe de drogas peligrosas, a una persona que hoy está presa por narcotráfico.¿Cómo le digo a la gente que voy a convocar a alguien así a trabajar conmigo?”, supo insistir la dirigente de la misma alianza santafesina a la que el aludido en esos párrafos no sólo sigue perteneciendo: la lidera desde la Casa Gris.
“A la política le puede hacer ruido porque están acostumbrados a que la mugre se esconde abajo de la alfombra y van para adelante todos juntos”, supo acusar también Losada, en aquel septiembre de 2023.
Hoy por hoy, en plena primavera del Tricentenario, Losada pisa las alfombras de los salones de la Casa Rosada que trajina como integrante del Consejo de Mayo convocado por un gobierno nacional al que quiere “que le vaya a bien”. Lo mismo desea para los gobernantes de las provincias a las que insta a no soltarse del todo del cordón que las une al mileinato. Degenerados umbilicales, valdría parafrasearse.
“Lo que me parece es que desde el sentido común dije algo que tiene coherencia”, es otra frase de Losada. Cuándo fue que la pronunció importa muy poco, lo mismo que cuándo la leas. Parece que el sentido común y la coherencia no se llevan bien con la Santa Fe que reza el Rosario reflorecido.
Publicado en el semanario El Eslabón del 11/10/25
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