El amor de trabajadores y trabajadoras por el “Coronel del Pueblo” no surgió de la nada. Las políticas previas al 17 de Octubre calaron tan hondo en las masas obreras que 80 años después aún arden esos fuegos que la oligarquía se empeña en apagar.

Para algunos historiadores, se presenta una eterna discusión. El 17 de Octubre, ¿fue Perón quien bendijo el surgimiento del movimiento de masas peronista? ¿Fueron las masas peronistas las que construyeron al Perón que quedaría en la Historia?

Al interior del peronismo, esa dicotomía no es tal: el encuentro de ambos factores explica el parto que permitió dar a luz un movimiento de masas al mismo tiempo que surgía su conductor.

El rol de la CGT

Un día antes de la más grande movilización de masas en la Argentina hasta ese momento, el comité central confederal de la CGT decidió reunirse en “sesión extraordinaria”. Los trabajadores organizados tenían absoluta certeza acerca de la gravedad de los hechos y eso los llevó a discutir un curso de acción.

Ese 16 de octubre de 1945, el jefe del gremio de los ferroviarios y secretario general de la CGT, Silverio Pontieri, fue el encargado de abrir aquel debate, brindando un cuadro de situación con una claridad que hoy deberían repasar casi todos los líderes sindicales argentinos.

El ferroviario, dirigiéndose al pleno del comité central confederal, describió: “Nos corresponde efectuar una relación de los hechos que se han venido produciendo últimamente en el país, los que han culminado con la renuncia del coronel Perón y su posterior detención y confinamiento en la Isla Martín García. Como todos ustedes saben, los trabajadores se sintieron justamente alarmados por estas cosas, porque ellas a su vez venían acompañadas de distintas medidas de represalias que los patrones más reaccionarios estaban tomando contra sus obreros y las organizaciones sindicales”.

Pero es necesario trazar la cronología que ofició como prólogo de ese cónclave cegetista. Una semana antes, el 9 de octubre, el gobierno militar que presidía Edelmiro Farrell le impuso a Perón la renuncia a sus cargos: la Vicepresidencia, el Ministerio de Guerra y la Secretaría de Trabajo y Previsión. Cuatro días más tarde detienen a Perón y lo mandan a la cárcel que funcionaba en la isla Martín García, hecho que el 15 de octubre Farrel y su gabinete desmienten ante la requisitoria de la CGT.

Esos movimientos tectónicos –que comenzaron a ser percibidos por los ex camaradas militares de Perón– los llevaron a enfrentar la presión de la central obrera urdiendo la burda mentira de que el coronel no estaba detenido sino que lo estaban “custodiando por su propia seguridad”. Y con el propósito de tranquilizar a los sindicatos, a ese verso le agregaron que el gobierno le daría continuidad a las políticas instrumentadas desde Trabajo y Previsión.

Foto: Clarín

La CGT claramente respondió “a otro perro con ese hueso” y llegó a la víspera del 17 de octubre con la organización de la sesión plenaria del comité central confederal, que luego de un intenso debate definió votar a favor o en contra de la declaración de una huelga general. El resultado fue 16 a 11 a favor de la huelga general, aunque luego los trabajadores se encargaron de adelantar los tiempos formales con la monumental marcha a Plaza de Mayo.

El texto de la resolución cegetista también habla del nivel de conciencia política y social de aquellos gremialistas: “El Comité Central de la Confederación General del Trabajo declara la Huelga General de los Trabajadores en Todo El País por 24 horas para el día Jueves 18 de Octubre desde las 0.00 horas hasta las 24 horas del mismo día, para expresar el pensamiento de la clase obrera en este momento excepcional que vive el país y por las siguientes razones: 

1°) Contra la entrega del Gobierno a la Suprema Corte y contra todo Gabinete de la Oligarquía.

2°) Formación de un Gobierno que sea una garantía de Democracia y Libertad para el país y que consulte la opinión de las organizaciones Sindicales de Trabajadores.

3°) Realización de Elecciones libres en la fecha fijada.

4°) Levantamiento del Estado de sitio. Por la libertad de todos los presos civiles y militares que se hayan distinguido por sus claras y firmes convicciones democráticas y por su identificación con las causas obreras.

5°) Mantenimiento de las conquistas sociales y ampliación de las mismas. Aplicación de la Reglamentación de las Asociaciones Profesionales.

6°) Que se termine de firmar de inmediato el Decreto-Ley sobre aumentos de sueldos y jornales, salario mínimo básico y móvil y participación en las ganancias, y que se resuelva el problema Agrario mediante el reparto de la tierra al que la trabaja y el cumplimiento integral del Estatuto del Peón”.

Como se ve, había divergencias, pero si hay algo que estuvo claro en esas históricas jornadas es que nadie tuvo que gritarle a la dirigencia “Poné la fecha, la puta que te parió”.

Espacios que encontraron su dueño para siempre

El peronismo nació antes del 17 de Octubre de 1945, vio la luz cuando el entonces coronel Juan Perón se sentó en su sillón del despacho de la Secretaría de Trabajo y Previsión y se propuso la formidable obra de poner en valor efectivo derechos laborales y beneficios sociales destinados a quienes no habían recibido más que maltrato patronal e indiferencia oficial.

La puesta en marcha de aquellas políticas le costó el odio de clase de una oligarquía acostumbrada a someter y castigar, y dispuesta a jamás ceder parte de su renta, en la mayoría de los casos obtenida pagando salarios de miseria y evadiendo todo tributo fiscal.

Ya vendrían los tiempos de “gobernar es dar trabajo”, pero desde el instante en que comenzó su gestión como secretario de Trabajo y Previsión las vidas de millones de peones rurales, trabajadores de la estiba, obreros industriales empleados de comercio y servicios cambiaron para siempre.

Este 17 de octubre, el peronismo como movimiento político y de masas cumple 80 años. En la actualidad no hay un sólo movimiento o revolución nacido en el siglo XX que haya durado o haya tenido vigencia real durante tanto tiempo. La revolución rusa, la de los soviets, no llegó a cumplir ocho décadas. La revolución china, la única que claramente puede mostrar un proceso exitoso, aún con los vaivenes que supo transitar, no llega a poder soplar tantas velitas. Le falta poco, pero no puede ni podrá evitar haber nacido en 1949, casi un lustro más tarde que el peronismo.

Tanto China como otras experiencias que en su momento fueron comunistas, como Vietnam o la misma Cuba, avanzaron hacia reformas que le dieron lugar a la armonización del Estado con participación del capital privado. ¿Se peronizaron? Tal vez, porque el peronismo mostró que es posible la armonía entre el capital y el trabajo, en tanto y en cuanto el Estado sea custodio de los intereses del factor más débil de esa ecuación: los trabajadores.

Aquel 17 de Octubre los trabajadores movilizados decidieron liberar a quien los había liberado del yugo implacable de una clase dirigente que se propuso ignorar la existencia y las demandas de las grandes mayorías.

Partieron desde las fábricas, los frigoríficos, sus lugares de trabajo, y se fijaron como destino un lugar de encuentro, la Plaza de Mayo. Allí echaría a volar un grito desafiante: “¿Adónde está Perón?”. Ese grito obligó a los captores del coronel a dos acciones: liberarlo y mostrarlo, como prueba de vida que exigía un pueblo enardecido, en una plaza hasta ese momento desconocida, llena de cuerpos sudorosos, cansados pero en alerta, chapoteando las aguas de Mayo con sus pies hinchados por la larga marcha desde la periferia al centro de la historia.

Los captores de Perón debieron mostrar a ese Pueblo que su hombre estaba libre. Fue en un balcón que, también, por primera vez, adquiría un significado político que ya nadie podría borrar. Desde ese mismo instante, fue el Balcón de Perón. De nadie más.

Podría decirse que el 17 de Octubre de 1945 fue el encuentro entre dos lugares que el Pueblo forzó para darles sentido y destino: la Plaza y el Balcón. No sólo nació el peronismo, nacieron esos dos símbolos que, no por nada, fueron los elegidos por la oligarquía, diez años más tarde, como blanco de su furia. Pero ese es otro cantar, y este 17 se canta la Marcha.

Publicado en el semanario El Eslabón del 18/10/25

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