Organizaciones sociales y sindicales visibilizaron la situación en los barrios en donde “el hambre golpea cada vez más y los comedores comunitarios no dan abasto”, denunciaron. Frente a la sede de la Gobernación cocinaron guisos para los manifestantes.
Mientras el Tesoro de EEUU interviene de manera directa con un respirador artificial en el mercado financiero argentino, la economía real sigue su derrotero de estancamiento, recesión y, en los sectores más desprotegidos de la sociedad, lisa y llanamente, hay hambre. Los comedores comunitarios y copa de leches barriales cada vez son más requeridos y a la vez, su sostenimiento se hace cuesta arriba, según describieron desde las organizaciones sociales.
“Cada vez tenemos más gente, en muchos casos es angustiante porque no damos abasto”, dijo una de las encargadas de un comedor barrial. El martes pasado, por la mañana, hubo una gran movilización desde distintas barriadas hacia la plaza San Martín, frente a la sede local de la gobernación provincial, en donde confluyeron al mediodía familias enteras al calor de cientos de ollas populares que repartieron comida para visibilizar el crecimiento del hambre, la desocupación y la pobreza.

Una familia de cuatro miembros necesitó 1.176.852 de peso para no ser pobre en septiembre pasado, según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec). En tanto, una familia conformada también por cuatro integrantes precisó 527.736 pesos para no ser indigente. Los precios al consumidor aumentaron 2,1 por ciento respecto de agosto y acumularon un alza del 22 por ciento en los últimos nueve meses. Pero esos son sólo números. Detrás de esas cifras hay dramas cotidianos que parecen invisibilizados por la agenda mediática de escándalos políticos y la nueva dependencia casi colonial.
Con este contexto, organizaciones sociales y gremios de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) Rosario, pusieron en evidencia una problemática social que implosiona: la falta de trabajo estable, los bajos ingresos, la parálisis de changas y trabajos informales y una situación cotidiana que se complica para sostener un plato de comida.

Como en otras crisis, son en mayor parte las mujeres quienes se ponen al frente y participan activamente de los comedores comunitarios, merenderos y copas de leche, sobre todo para paliar las necesidades de los más chicos y los ancianos.
La convocatoria de este martes pasado tuvo como consigna poder expresar en las calles céntricas lo que sucede más allá de los bulevares.
La concentración bajó desde los barrios de zona sur, centro y Villa Gobernador Gálvez. Desde la zona oeste, desde Alvear y 27 de Febrero, de zona norte y desde Cafferata y Santa Fe. Al llegar a la plaza San Martín se realizó una asamblea popular, se leyó un petitorio y un pedido de audiencia al gobernador Maximiliano Pullaro, que se presentó formalmente en mesa de entrada.
Mientras tanto, decenas de ollas cocinaban para una multitud, esparcidas por la calle Santa Fe –cortada– y en la misma plaza.
Edgardo Arrieta, secretario general de la CATT Rosario que convocó en solidaridad con las organizaciones sociales, sostuvo que es necesario “que los dirigentes salgan detrás del escritorio”.
“Tenemos que estar unidos, organizados y en la calle. Porque la necesidad que tiene la gente es cada vez mayor. Podés tener un salario magro y tal vez pelear por una paritaria, pero acá se está peleando por un plato de comida Y no hablamos de adultos. Esta plaza está llena de niños, los chicos no pueden estar mendigando, no pueden ir a una escuela donde no tengan la pancita llena. Entonces, los sindicatos nos adherimos, movilizamos y acompañamos estos movimientos sociales, porque la única verdad es la realidad y la realidad es la que se plasma acá”, expresó el dirigente sindical.
“Le decimos al gobierno municipal y al gobierno provincial que esto está pasando en los barrios de una ciudad que no solamente son las avenidas principales del centro. En la periferia hay hambre y no es joda”, señaló Arrieta.
“Se vienen meses críticos como noviembre, diciembre. No esperemos lo peor sino que tenemos que adelantarnos, tenemos que tratar de asegurar un plato de comida, promover un trabajo estable y lo que todo argentino necesita, que es una vida digna”, dijo el referente gremial.
De la movida participaron los sindicatos que confluyen en la CATT: Marítimos, Fluviales, Portuarios, Camioneros, Aeronáuticos, Ferroviarios; organizaciones sociales locales como la CCC, el Movimiento Evita, la UTEP; y otros gremios como ATE Rosario, Aceiteros de Rosario, COAD y el Sindicato de Cadetes de Rosario.
En tanto, el dirigente de la Corriente Clasista y Combativa (CCC) Eduardo Delmonte, destacó que la movilización “pone en evidencia además cómo es el trabajo cotidiano, de todos los días para sostener las necesidades más básicas que se dan en los barrios”.
“Esto es una pequeña muestra porque acá habrá 50 ollas pero en todo Rosario son alrededor de 1.300, dicho por la propia Provincia. En una ciudad donde pasa toda la comida que se exporta, hay mucha gente con hambre”, indicó Delmonte.
“Cada vez son más, hay familias nuevas que se anotan todos los días para un plato de comida, gente que aunque tiene laburo va a pedir porque no llega, hay muchos jubilados mientras vemos como crece la indigencia y eso es un crimen en una ciudad como esta, porque acá lo que sobra es la comida”, expresó el dirigente de la CCC.
“Mientras tanto, nosotros exigimos a la Provincia, ya que Milei cortó toda la ayuda alimentaria, que ayude a las organizaciones. Las compañeras están laburando en los comedores sin cobrar nada, y tiene que tener un reconocimiento económico por el trabajo que hacen. Además, faltan insumos, apenas alcanza lo que da la Provincia y la Municipalidad para cocinar tres veces al mes. Entonces, ¿qué vamos a hablar de hambre y decir que se aborda el problema alimentario en la ciudad con esos números? Que no se hagan los boludos, que miren la realidad que les mostramos y que den respuestas concretas”, se quejó.
“El Complejo Agroexportador, que tiene su cueva ahí en la Bolsa de Comercio, maneja miles de millones de dólares y son los que se han beneficiado con la quita de retenciones Ahora, no se les cae un dólar para resolver los problemas del pueblo. Hacemos público el pedido de audiencia al gobernador (Maximiliano Pullaro) no con sus funcionarios de segunda línea que no resuelven. Tienen que resolver los gobiernos. Tenemos que reclamar al gobierno”, sentenció Delmonte.

Publicado en el semanario El Eslabón del 18/10/25
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