El abogado Jorge Elías advierte que la reforma impulsada por el gobierno de Javier Milei, “envalentonado por los resultados en los comicios”, no busca generar ni modernizar el empleo sino que está hecha “a lo guaso para que sus amigos se llenen los bolsillos”.
Apenas unas horas después de publicados los resultados de las elecciones conocidas como de medio término, en las que el partido gobernante La Libertad Avanza (LLA) se impuso en 15 de las 24 jurisdicciones (las 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires), el presidente Javier Milei brindó una entrevista a un canal de televisión y adelantó que “ahora sí” irá por las reformas que desde hace tiempo le reclama el establishment, y que una de ellas –por supuesto– sería la ansiada reforma laboral.
“Debe haber una modernización laboral, lo que no implica una pérdida de derechos”, aclaró el mandatario, aunque nadie le creyó. Es que tanto el proyecto de ley que anda dando vueltas de la diputada nacional de su espacio Romina Diez, como las declaraciones del secretario de Trabajo, Empleo y Seguridad Social Jorge Cordero y el antecedente de la reforma laboral que fuera incluida en el DNU 70/2023 (bloqueada por una acción de amparo entablada por la CGT ante la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo) implican grandes retrocesos en materia de derechos laborales.
“Todavía no conocemos bien el contenido, pero lo que sí podemos advertir es que, aprovechando la ventaja política del resultado electoral del domingo 26, el Gobierno le está haciendo el juego a los empresarios que van y le reclaman cada uno un pedazo para rapiñar”, fustigó el abogado especializado en el ámbito laboral Jorge Elías, en diálogo con El Eslabón.
Nueva reforma, viejos fantasmas
En julio de 2024, las cámaras aprobaron un paquete de leyes que, entre muchos otros retrocesos, implicaba en el ámbito laboral la pérdida parcial o completa de los derechos que tanto le costó adquirir al pueblo trabajador porque la denominada Ley Bases conllevaba la posibilidad de legalizar modalidades de contratación sin derechos laborales (creando figuras como la de “profesional autónomo”, “trabajador independiente” o “colaboradores”), remover los límites a la tercerización, ampliar el período de prueba y habilitar la creación de fondos de cese laboral para reemplazar las indemnizaciones, es decir, que el propio trabajador vaya poniendo plata en una latita para cuando al empleador se le ocurra despedirlo.
Aquel decreto, que no ameritaba necesidad ni urgencia, también proponía eliminar las multas por tener empleados no registrados (en negro, hablando en criollo) y le otorgaba más facultades a las patronales para despedir “con causa” ante cualquier reclamo colectivo, entre muchas otras medidas.
La movilización popular, la respuesta jurídica de especialistas a lo largo y ancho del país y una jugada a tiempo de la Confederación General del Trabajo (CGT), le pusieron freno a esa obsesión de los hermanos Milei y compañía que ahora, con el diario del lunes pos comicios bajo el brazo, vuelven a ir por todo.
“El año pasado ya hubo una reforma en la mal llamada Ley Bases que recortó muchos derechos y que apenas tiene 18 meses de vida. Y cuando todavía no termina
de aplicarse del todo esta novedad, porque lleva su tiempo e inclusive la respuesta jurisdiccional demora, ya se está pensando en una reforma más que, si bien aún no conocemos bien el contenido porque cada uno quiere sacar una tajada, lo que sí podemos advertir es que aprovechando la ventaja política del resultado electoral del domingo 26, el Gobierno le está haciendo el juego a los empresarios que van y le piden cada uno un pedazo para rapiñar”, repasa Elías.

Y detalla: “Es una reforma laboral hecha con una motosierra, a lo guaso, para que los amigos puedan sacar unos buenos mangos y ya, lo más rápido posible. Hay que ser muy ingenuo para pensar que el sector empresario cree de verdad que con esto el país va a progresar. Lo que sí saben es que lo van a hacer jorobando, perjudicando y hambreando a los trabajadores. Son oportunistas que ven la ventaja y se tiran de cabeza, es un capitalismo muy de negocio inmediato”.
En ese sentido, el abogado remarca que “esta gente (por los grandes empresarios) lo que celebra es que ahora puedo pagar sueldos más bajos, puedo echar sin pagar y toda esa plata me la quedo para mí. Después si sale mal yo ya la tengo guardada en algún paraíso, hice alguna inversión financiera o cierro la fábrica y me la llevo a otro lado, porque no hay ninguna convicción de una clase dirigente que podría pensar «yo propongo un modelo en el que voy a crecer ayudando a todos». No existe eso. Ni siquiera se ha hecho un estudio sobre cuál va a ser el impacto que esto va a tener, en los beneficios que puede tener ese supuesto crecimiento, esa supuesta mejora general de prosperidad que se viene gracias a la reforma. No les importa. Lo importante es cuánto puedo sacarle del bolsillo al pobre trabajador, ahora, ya. Y después vemos, total ya sabemos que esto no va a durar porque, ¿quién puede creer que un Gobierno tan arrebatado, con un sujeto cuyo equilibrio emocional está en duda, pueda resultar eficaz?”.
“Otros experimentos que también salieron mal, como el de Menem, pero que duró un montón, eran más confiables porque el establishment estaba más convencido de que Menen era «uno de los nuestros». Y no hablemos de Macri, que era genuinamente «uno de ellos». Entonces, si con esa gente que les inspiraba confianza personal, emocional, salió todo mal, imagínense en manos de una persona tan arrebatada y con un proyecto tan salvaje”, señala Elías, y agrega: “Este proyecto no apunta a mejorar la competitividad ni a generar empleo, sino a reducir salarios, debilitar sindicatos y facilitar despidos. Los redactores de esta reforma son los abogados de las grandes empresas que con la excusa de salvar a las pymes están haciendo negocios, están diciendo «aprovechemos, cuanto menos le paguemos a los negros, mejor para nosotros. Total, son una pobre gente que perdió y ahora los ganadores somos nosotros. Yo sé que va a terminar mal pero por lo menos un año o dos robamos para nosotros». Parafraseando a uno que decía que no había que robar por dos años. Creo que esa es la mezquindad del proyecto”.
Que podría ser peor
Respecto de lo que puede ocurrir cuando Milei finalmente oficialice el proyecto de reforma, teniendo en cuenta el antecedente cercano de la Ley Bases y la consiguiente reacción popular, gremial y jurídica en 2024, el doctor Elías se permite un halo de optimismo: “Si pensamos que esto puede ser incluso peor de lo que imaginamos antes de conocer el texto de la reforma, está claro que lo primero que a uno le sale decir es que sí, porque son insaciables y están desbocados; pero no estoy seguro –y acá estamos haciendo un pronóstico en función de ilusiones, de deseos– de cuán salvaje puede ser esa reforma porque hay costos políticos que, a pesar de lo mal que estamos, el Gobierno podría no querer pagar. O que incluso algunos sectores de los llamados aliados o dialoguistas, esos que cuando a Milei le va bien van a arrodillarse y cuando a Milei le va mal se cruzan de vereda, y conocemos a un montón de esos, digan «No, hasta acá no llego». Porque ciertas novedades que se están planteando, como por ejemplo la de rebajar las indemnizaciones o incluso pagarlas en 12 cuotas, y ni hablar esto que está trascendiendo con la idea de las 12 horas seguidas de trabajo, generan mucho malestar en el común de la gente, que en definitiva son los votantes de quienes toman esas decisiones. Entonces, puede ocurrir que el proyecto que estén pensando y dejando trascender a cuenta gotas, sea uno de máxima para ver después qué es lo que va a quedar. Igualmente está más que claro que no se puede esperar nada bueno, que esto no va a crear empleo sino que va a agudizar la recesión y va a empeorar las condiciones de trabajo y de vida de mucha gente”.

Uno de los puntos que se filtró es el que habla de las famosas 12 horas laborales en continuado, a contramano de una tendencia mundial que apunta a rebajar incluso las cargas horarias. “Pensemos que si se cumple esta idea de que para no pagar horas extras lo hacemos trabajar 12 horas seguidas al laburante, lo exprimimos al máximo, eso puede significar que en muchas familias en las trabajan padre y madre, alguno tenga que dejar el trabajo porque no se pueden turnar, pero ¿eso a quién le importa?”, cuestiona el letrado, y grafica: “Esto es como cuando hay un accidente en la ruta, vuelca un camión con mercadería y viene un tipo en un auto y se para a ver qué puede rapiñar de lo que quedó. Ese es el modelo, estas son las clases de dirigentes que tenemos. Muchos de ellos están aplaudiendo ahora pero estuvieron del otro lado no hace mucho. Entonces, en ese escenario pensar en una reforma seria es imposible. Podemos discutir qué hay que cambiar pero para eso se necesita un análisis serio de la realidad, un análisis económico de la viabilidad, un análisis del impacto que va a tener sobre la recesión, sobre el consumo. Es decir, aplauden que van a poder pagar menos pero no piensan que no van a tener a quién venderle sus productos. O las famosas pymes, muchas de las cuales están chochas porque van a poder echar gente a patadas pero no saben si van a sobrevivir. No nos olvidemos que tenemos un 42 por ciento de trabajadores en negro en la Argentina y que ese número está aumentando. Y no los van a blanquear porque el blanqueo tiene que ver básicamente con blanquear la economía: mientras haya una economía en negro va a haber empleo en negro.
Entonces, en este escenario degradado, inmoral, del sálvese quien pueda, de aplastemos al otro, esta reforma parece un paso mucho más salvaje de lo que podemos imaginar en esa dirección. No hay manera de que esto vaya a salir bien, va a terminar tan mal o peor que lo de Menem, probablemente en un plazo más corto. Pero mientras tanto, las heridas, los daños, la destrucción del empleo, la angustia de la familia, eso no se va a poder evitar”.
Nos los representantes
Para el referente del derecho laboral, el freno a las políticas criminales que quiere implementar el gobierno de LLA con el Peluca a la cabeza, está en manos del pueblo y su fuerza movilizadora, de los gremios y de la Justicia. Pese a las razones que justifican desconfiar de la Justicia en la Argentina de hoy, la vía legal puede ofrecer vías de contención.
“El bloque, el límite que tiene todo esto es la Constitución –asevera Elías–. Así como la CGT le bloqueó el DNU 7023 en la Justicia y todavía la Corte no se animó a decir ni sí ni no, del mismo modo muchas de las reformas que ahora se van a pretender implementar van a dar lugar a respuestas jurídicas. Por ejemplo: la idea de descentralizar la negociación colectiva para que cada empresa negocie por separado los salarios, que es evidentemente una clara forma de sacar ventaja de la debilidad del trabajador, puede chocar con cuestiones constitucionales e incluso con tratados de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que garantizan la libertad para negociar y que podrían eventualmente generar pronunciamientos judiciales adversos. El desamparo del trabajador en materia de despido podría colisionar con las garantías del artículo 14 bis, pero todo eso requiere de que haya abogados dispuestos a plantearlo, trabajadores que estén dispuestos a demandar porque las respuestas no llegarán en lo inmediato. Se necesita tiempo y jueces que tengan ganas de resolverlo. Y ahí hay otro gran problema porque el gobierno nacional está muy envalentonado para cubrir las vacantes de jueces y las vacantes de la Corte”.
“Pero sí es cierto que las respuestas judiciales van a existir. La ley de riesgo sin ir más lejos la volteamos los abogados, era una porquería y quedó algo mucho mejor. El tema es que eso va a ser siempre en un escenario muy conflictivo, de mucha debilidad para el sector popular, con un tiempo que lleva a lograr ese resultado y sobre todo que en el medio quedan muchos heridos, muchos muertos”.
Para el abogado rosarino la premisa oficial es que “la justicia social es un robo”, que “lo mejor era cuando no había leyes laborales”, y que “Alfredo Palacios –no ya Perón– vino a arruinar todo”. “Cuanto mejor estábamos era cuando la gente tomaba un empleado, no le pagaba nada, no había jubilación, no había relación, no había nada. Esa es la ilusión ingenua o imbécil podríamos decir de algunos que quieren volver directamente a cuando había esclavos. Bueno, no se puede señores”, expresa contundente Elías.

Y agrega: “Con esa lógica es muy difícil sentarse a pensar, no hay espacio para ningún tipo de negociación, de diálogo. No se les ocurre llamar a las universidades, a la OIT, a los expertos para que digan qué se puede cambiar, qué convendría, qué costo tiene, para dónde vamos, ni tampoco en cuánto están de acuerdo los que van a perder derechos. Nadie les pregunta a los trabajadores si están de acuerdo en sacrificarse y ganar menos para que la patria salga adelante. Pero ellos aseguran que el trabajador está de acuerdo. Hay una suerte de mesianismo en todo esto, de creer yo tengo la razón y todos me van a entender y es así porque yo lo digo. Si fuera una serie de Netflix sería apasionante, el problema es que es nuestro país, nuestra patria, nuestros amigos, nuestra gente, nosotros mismos y eso duele”.
A la hora de destacar cuáles serían los peores puntos de la reforma de la que se está hablando y mucho en los medios y en las redes, Elías aclara que es difícil saberlo porque “no sabemos bien qué se traen entre manos”, pero que “básicamente es bajar los sueldos reales, lograr que los sindicatos pierdan poder para negociar y bajar la indemnización por despido”.
El abogado también advirtió que el proyecto oficial apunta directamente a desarticular el poder sindical en la Argentina. “Buscan que las negociaciones sean por empresa, que las cuotas sindicales no se descuenten y que los gremios pierdan su sustento económico. Es un ataque al corazón mismo del movimiento obrero”, alertó, y recordó que el sindicalismo argentino, con todos sus defectos, “sigue siendo el único contrapeso real frente al poder económico”, y que su debilitamiento podría “abrir las puertas a un escenario de mayor conflictividad social y precarización”.
A modo de cierre, Jorge Elías advierte: “Si hubiera que hacer una lista de los derechos que se pueden perder en caso que se dé esta reforma que pretende el gobierno, sepan que van a trabajar 12 horas seguidas, que no te van a pagar horas extras, que te van a poder echar y no te van a pagar nada, así que olvidate de sacar un crédito o comprarte bienes para progresar. Va a haber sueldos más bajos que van a alcanzar menos para comprar y va a haber más desempleo, porque si los trabajadores ganan poco hay menos consumo y si hay menos consumo aumenta la recesión y si hay recesión crece el desempleo. No hace falta ser un experto para darse cuenta de todo esto. Por eso no puedo creer que los que la van de sabios no se den cuenta de que va a ser así. O son muy imbéciles o están muy en la joda”.
Publicado en el semanario El Eslabón del 08/11/25
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