El músico y poeta Tomás Boasso presenta su nuevo disco, El reflejo de las cosas. La cita será el próximo sábado 15 de noviembre, a las 21, en el Teatro Caras y Caretas de Corrientes 1518.
Para Tomás Boasso, la música y la escritura empezaron de la mano. “Creo que puedo historizar un poco eso a partir de los libritos que venían en los CD’s. Me compraba CD’s, los ponía en un minicomponente que estaba atrás de mi cama y me sentaba en la cama a leer las letras y a escuchar las canciones. A partir de que me gustaba la música, se me ocurrió que podía tocar la guitarra”, recuerda Tomás.
En un momento decidió profundizar en esas prácticas y “la música y la escritura se bifurcaron un poco”. “Empecé estudiando guitarra con quien para mí fue mi maestro y la persona que me hizo amar y comprender ciertas cosas de la música, que es Marcelo Coronel, guitarrista rosarino”, rememora Boasso, y describe: “La escritura la estudié ya más en la secundaria, y como me dedico a la poesía dentro de la escritura y la poesía está dentro de la canción, entonces un poco esas dos cosas vienen de la mano. Nacieron juntas y siguen juntas”.
Tomás fue parte de Cool Confusion, grupo musical enraizado en el reggae y el ska. “Fui tecladista y compositor de Cool Confusion, una banda de diez personas que se autogestionaba todo. Eso fue muy importante en mi formación como músico, como compositor, como también soporte y ser necesario de una banda”. También participa como poeta en Perfeito, una editorial que llevan adelante entre diez personas y que surgió de “un grupo de estudio de poesía”. Por otra parte, Boasso se siente parte de “algo que es mucho más grande, que está acá flotando en Rosario y también en todo el mundo: los que hacemos canciones, sea el estilo que sea, sea el formato que sea. La canción abarca un montón de personas y relaciones, de encuentros de distinta índole. Tengo muy en claro que no puedo hacer nada solo, salvo el nacimiento de las ideas, pero que cuando uno piensa las cosas también las piensa a través de las cosas que nos dan nuestras relaciones”, detalla.
El reflejo de las cosas, surgió hace ya siete años, cuando terminó de escribir su primer disco solista, Vitrales. “Ese disco ya tenía un par de canciones escritas a objetos, pero después me embarqué en esa a fondo y empezaron a nacer todas canciones acerca de objetos. Y las fui publicando en estos siete años en distintos EPs. En 2022 publiqué Obsidiana; en 2023 Turmalina y este año Rodocrosita. Ese trío de piedras contiene a todas las canciones que forman parte de este álbum que ahora publico todo junto”, explica.
La idea siempre fue publicarlo como todo un álbum, una obra, porque “está trabajado con las mismas personas, tiene la misma temática, tiene el mismo sonido”. “Trabajé principalmente con Federico Baronio, que es con quien produje todo. Nos sentamos semanalmente desde hace ya 5 años a producir las canciones. Emiliana Arias participó en todas las percusiones” y fue quien le presentó a Fede Baronio.
El disco tiene un sonido muy profesional. Franco Mascotti se ocupó de la mezcla y el masterizado, y Julián Rossi siguió de cerca todo el proceso.
“Siempre me apoyo en Julián Rossi, que es el director de Kuikatl (discos) y además somos muy amigos y compartimos música hace muchos años. A la par de todo este desarrollo del disco, fui trabajando un material audiovisual con Fernando Zago, un iluminador y director. Así que se fue dando toda la obra en este camino de siete años y ahora puedo recién decir que es un ciclo que se cierra y se abre a la vez, porque tengo que empezar a bancar la obra, tocándola en vivo y mostrándola”.
A Tomás se le hace difícil presentar un panorama de la escena musical y literaria, porque “puede abarcar un punto de vista positivo y otro negativo”. “Positivo siempre quiero verlo, no quiero que lo negativo me tape la increíble escena musical que hay en Rosario, los tremendos músicos, los DJs, las bandas de cumbia. Hay por todos lados distintos tipos de música, vivimos rodeados de música y es muy difícil poder abarcar la escena. También veo que hay poco lugar para cierto arte genuino, cierto arte que no es masivo. Está bastante difícil la puesta en valor, la valorización de artistas. Estamos siendo muy atacados y se nos desprecia, pero a la par también se nos aprecia un montón pero desde otros canales, desde el canal más íntimo”.
Tomás cree que toda la puesta en escena de las redes sociales los está lastimando. “Nos está afectando en cómo mostrar nuestro propio arte”. Respecto a la actualidad social, Tomás la percibe como muy angustiante. En un país que está marcado por los vaivenes económicos, éste se hace particularmente duro. “Lo que más me duele, como amante de la letra, es la letra con que se nos gobierna, el lenguaje con que se nos trata. A veces uno trata de ponerse un barniz y que resbale, pero no pasa. Entonces el panorama social no lo estoy viviendo muy feliz, tampoco la gente que me rodea, pero el otro día me di cuenta que también, por ahí estoy viviendo en una burbuja y me estoy juntando con personas que son como yo y no estoy viendo otras cosas, entonces eso también me hace cuestionarme”, reflexiona.
Tomás se posiciona en “una transformación permanente, entonces todo lo que sucede alrededor también me transforma”. “Nunca imaginé que estas canciones, que yo al principio pensaba que iban a ser con guitarra criolla, mi voz y algunos elementos percusivos caseros, terminarían siendo lo que hoy son, canciones que tienen un sonido electrónico y una producción de una calidad que no lo podría haber imaginado sino fuera porque conocí a Fede Baronio. Ese fue uno de esos aciertos en los que uno se deja llevar, dejar que el otro que trabaja con uno haga lo suyo sin poner muchas barreras. Tuvimos mucha química, mucho feeling, y las experiencias artísticas están siempre transformadas por las otras personas”.
Las canciones que forman parte de El reflejo de las cosas llevan por título distintos objetos, Cuchillo, Diskette, Pincel. En algunas, el poeta asume la primera persona de ese objeto, en otros se tornan metáforas de relaciones con el mundo o rescatan los verbos que suponen o incluso profundizan sobre como la obsolescencia programada se traduce a nivel social y personal. El reflejo de las cosas es un disco de canciones que encuentran en los objetos cotidianos una manera de hablar de lo humano. Tomás crea a partir de lo que estudia y ama, y “de golpe, de tanto insistir, aparecen canciones o aparecen poemas”.
Cada tema parte de un elemento simple y desde ahí abre un mundo interior. Las canciones proponen un diálogo entre palabra, sonido y materia, entre lo que se usa, se desgasta y se transforma. Boasso compone desde lo mínimo, con arreglos sutiles y una producción que deja espacio al silencio. En esa quietud aparecen las preguntas esenciales: qué somos, qué dejamos, qué nos devuelve el reflejo de todo lo que tocamos.
El disco, editado por Kuikatl Discos, está disponible en Spotify, YouTube Music y Apple Music. Durante la presentación se podrá adquirir un Álbum de Letras, una edición especial con las letras, el arte gráfico y un código QR que da acceso a las 14 canciones en alta calidad, tres videoclips en HD dirigidos por Fernando Zago, y cinco mezclas en modo Dolby Atmos, una experiencia inmersiva de sonido tridimensional, realizadas por Franco Mascotti.
Las entradas para ver la puesta en vivo de El reflejo de las cosas pueden reservarse comunicándose con tomasboasso@gmail.com o completando este formulario.
Publicado en el semanario El Eslabón del 08/11/25
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