“Maradona nunca fue indiferente acá en Chile”, asegura desde el otro lado de la cordillera Enrique Corvetto Castro, autor de un libro sobre la relación del 10 y el país vecino. Su primera camiseta y el amor-odio entre ambas naciones.

Una foto del Pelusa con 13 años y con el Palacio de La Moneda de fondo demuestra que su primera vez en Chile fue en 1974 –y no en 1980 como se creía–, cuando fue a jugar un Argentinos Juniors-Colo Colo. ¿Qué hacía allí, frente a la casa de gobierno ocupada por Augusto Pinochet? El dato lo revela Maradona en Chile. Historias desconocidas de una relación especial (Ediciones Meta) de Enrique Corvetto Castro.

En diálogo con este medio, el autor advierte que este libro –que salió en su país la segunda semana de octubre bajo el nombre de Historias ocultas de Diego en Chile. Un viaje íntimo a la relación de Maradona con nuestro país, y que esta semana llegó a la Argentina– “no es racional, es absolutamente emocional”.

El cruce de los Andes

En pleno invierno del 74 ninguno de los transeúntes chilenos que pasaban por delante de La Moneda podría imaginar que aquel jovencito de cabello enrulado y de rasgos humildes que posaba para las fotos –junto a otros chicos como él– sería lo que fue. Diego Maradona era todavía el Pelusa.

Aquel palacio presidencial estaba ocupado, desde hacía 9 meses, por el dictador Augusto Pinochet, líder del golpe militar contra el gobierno democrático de la Unidad Popular de Salvador Allende. En Argentina, de donde provenía esa delegación de pibes, eran los últimos días de Juan Domingo Perón.

“En Chile se creía que la primera visita de Maradona había sido en marzo del 80, en un amistoso” entre el Bicho y el Cacique, remarca Corvetto Castro. “Así que lo del 74 fue un verdadero descubrimiento”. Agrega que en la foto que comprueba esa presencia del futuro crack mundial “todavía se ven las marcas”, las huellas del reciente golpe de Estado, “con balazos incrustados” en las paredes.

¿Qué hacía Diego en Santiago? La visita –revela el autor– fue en el marco de una invitación a Los Cebollitas para jugar contra Aviación, un equipo ya inexistente de la Fuerza Aérea chilena. “Esa fue la primera vez que vio la nieve y también visitó el zoológico” de la capital trasandina. “El primer país que conoció fue Uruguay, después Chile”, suma datos, y agrega: “Además, esa fue la primera vez que voló en un avión a un país diferente. Antes había volado, pero a Santiago del Estero”.

Chico surgido de las entrañas de Fiorito, empezó en aquella oportunidad a codearse con la suntuosidad: la delegación se alojó en el extinto hotel Carrera, “que era el de mayor lujo” de la época. Luego devenido en Ministerio de Relaciones Exteriores, está ubicado a una cuadra de la casa de gobierno.

“Chile es uno de los pocos países que conoció a Maradona en sus diversas épocas de la vida. Lo conoció de niño, luego vino con Argentinos en 1980 cuando ya se estaba consagrando, venía de ser figura en el Mundial juvenil de Japón. Después del año 86, tras ser campeón del mundo, Diego va a la Polinesia y pasa por Chile. Hay ahí una historia muy linda”, adelanta el escritor y periodista.

Pero como este trabajo se propone cruzar a Maradona con el deporte, la cultura y la política, su autor remarca que “Diego estuvo en el país en el marco de la dictadura militar de Pinochet, pero también en el retorno de la democracia”. Y agrega que “es increíble cómo además se mezcla con Violeta Parra, con Pablo Neruda. Y esa es la tesis del libro. Esa vinculación era más profunda de lo que pensábamos”. 

Relación al límite

La imponente Cordillera de los Andes, esa cadena montañosa que hace de Argentina y Chile países limítrofes, a veces une, a veces separa. La hermandad latinoamericana, rota tras el apoyo del gobierno pinochetista a Gran Bretaña en la guerra por nuestras islas Malvinas. Y el fútbol, como canal de pasiones, así lo expresa en la rivalidad entre albicelestes y rojos.

Enrique Corvetto Castro ahonda en esa “relación de amor-odio” entre ambos países. “Amor –explica– porque Chile siempre le abrió las puertas a Maradona en términos deportivos y demás. Nunca fue pifiado (silbado) en Chile, siempre se le respetó. Pero también está el odio: aquí hay una gran mancha porque Chile apoyó a Inglaterra en el conflicto de las Malvinas, cosa que a Diego nunca se le olvidó, ese acuerdo del gobierno militar con Thatcher”.

“Maradona nunca fue indiferente acá en Chile”, subraya el también autor de 1962: los secretos del Mundial imposible (2022), galardonado como el mejor libro de fútbol chileno por la Fundación IHE, también premiado en Estados Unidos por los International Latino Book Awards.

Y explica ese acercamiento: “En los 80, cuando ingresó la imagen de Maradona a Chile, estábamos en un contexto de dictadura, con libertades coartadas tanto cultural como socialmente. En ese ámbito, el faro que Chile tenía como referencia era en el gusto musical, con Soda Stereo, Charly García. Eran muy famosos acá. Y en el ámbito deportivo, hay que reconocerlo, Chile ha estado siempre a la sombra de Argentina. Y en ese vacío, desde luego que los chilenos siempre admiramos a este nuevo rey que después mutó y se transformó en un Dios”.

“Entonces –continúa–, ante ciertos vacíos, ciertas ausencias, los chilenos miramos a Argentina y a Maradona, y valoramos ese desparpajo, esa cosa tan directa de la que muchos chilenos pecamos de no ser directos, de ese perfil bajo que muchos chilenos tienen, en contraste con esta personalidad apabullante de Diego”. Y cierra la idea: “De alguna manera, eso se reflejaba y se veía en él. Nosotros con las libertades coartadas y Maradona que iba de frente. Así se incrustó en el corazón de la mayoría de los chilenos”.

Que Diego dure para siempre

Nacido en Valdivia en 1981, Kike Corvetto –como se lo conoce– es periodista, profesor y magíster en Ciencias Sociales. Escribió junto con su colega Gonzalo Valero Gobernar es educar: Historias de Pedro Aguirre Cerda (2021) sobre el ex presidente chileno. Además, son de su autoría los libros Prohibido olvidarlo (2023) sobre la vida del periodista Julio Martínez, premiado dos años consecutivos como el mejor libro del fútbol chileno. Y España en el último mundial romántico (2024).

En estos trabajos anteriores, confiesa, fusiona la crónica histórica con personajes en distintos contextos sociales, deportivos, políticos. “Pero este libro –advierte en relación a Maradona en Chile– no es racional, es absolutamente emocional, muy subjetivo”. Y argumenta: “Se dice que uno no se puede involucrar con el objeto de estudio. Pero aquí no, por eso lo aclaro. Maradona para mí es un ídolo y una figura a nivel mundial que traspasa lo deportivo”.

Cuenta que “la primera imagen que tengo de mi vida es de Diego Armando Maradona levantando la Copa del Mundo del 86”, en el Azteca. Como si eso fuera poco, remata con un recuerdo fuerte: “La primera camiseta que tuve no fue la de la selección chilena, fue la 10 de Diego, de Argentina. En ese tiempo era muy complejo en Chile encontrar una camiseta de fútbol, menos para un chico de 6 años. Entonces mis papás me adecuaron una camiseta. Ahí hay un vínculo”. Fua. 

Esta obra –que se presentó en Argentina el pasado miércoles 5, en la Embajada de Chile en Buenos Aires, y que también participó del Congreso Internacional sobre Maradona en la UBA– también le dedica unas palabras (en la crónica Quisiera ver al Diego para siempre) a la muerte de D10S. “La gente empezó a ir a la Embajada de Argentina acá en Chile, a dejar ramos de flores, fotografías”, recuerda de aquel 25 de noviembre de 2020. 

En plena pandemia, recuerda que “se produjo una suerte de velorio digital acá”, con condolencias por redes sociales. “Fue todo muy particular, especial. Sobre todo para los que vemos en el fútbol, más que una manifestación deportiva, una manifestación social, cultural, económica, política”. Y cierra tajante: “Diego es uno de los personajes más apasionantes, más controversiales y más queridos de los últimos 100 años”.

Publicado en el semanario El Eslabón del 08/11/25

¡Sumate y ampliá el arco informativo! Por 8000 pesos por mes recibí todos los días info destacada de Redacción Rosario por correo electrónico, y los sábados, en tu casa, el semanario El Eslabón. Para suscribirte, contactanos por Whatsapp.

  • Tos

    “¿Puede la muerte estar dormida, si la vida es sólo un sueño, y las escenas de dicha pasan
  • El fin de una era del trabajo

    La automatización avanza más rápido que la política. A medida que la inteligencia artifici
  • El año que viene

    Yo no sé, no. Laura estaba re contenta. Faltaba poco para que terminara el año. Había cump
Más notas relacionadas
Más por Facundo Paredes
Más en Deportes

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Sugerencia

Tos

“¿Puede la muerte estar dormida, si la vida es sólo un sueño, y las escenas de dicha pasan