El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, intentó legitimar sus políticas entreguistas con un referéndum. Pero la ciudadanía le puso un freno: el “No” fue abrumador y aplastó sus delirios de dictadorzuelo.
El pueblo ecuatoriano le puso un freno al frenesí autoritario y entreguista del gobierno de Daniel Noboa. Represión de la protesta social, militarización de las calles, ajustes que perjudican a las mayorías, y la obsesión por terminar con el correísmo (el ominoso “no vuelven más” que suele escucharse más allá de Ecuador) fueron apenas algunos de los rasgos de su gestión.
El alineamiento servil a los intereses de Estados Unidos figura en la primera página del manual del cipayo, y Noboa no es la excepción: quiere que regresen las bases estadounidenses que el ex presidente Rafael Correa eliminó. El mandatario convocó a un referéndum para que el pueblo ratifique el rumbo y así poder ir por más. Su fracaso fue estrepitoso.
Noboa fue reelegido en abril y tiene mandato hasta 2029. Optó por la consulta luego de que la justicia bloqueara algunas de sus iniciativas más agresivas, como la castración química para violadores o la vigilancia sin necesidad de orden judicial, por considerarlas contrarias a derechos fundamentales.
En las últimas semanas antes del referéndum, Noboa se reunió con funcionarios de Estados Unidos para reforzar acuerdos migratorios, arancelarios y de seguridad, y acompañó a la secretaria de Seguridad Interna, Kristi Noem, en una visita a una base costera que podría alojar personal militar estadounidense de haberse dado el resultado afirmativo en este referéndum.
Pero no pudo ser. Kristi y Daniel se quedarán con las ganas. El pueblo ecuatoriano recurrió al antiguo pero siempre actual “Yanquis go home”.
Derrota por goleada
Una de las preguntas del referéndum apuntaba a la posibilidad de instalar una Asamblea Constituyente que permita redactar una nueva Carta Magna que sustituya a la actual impulsada por Rafael Correa. El objetivo en este punto era reemplazar un texto que amplía derechos ciudadanos y limita la injerencia extranjera, por otro que legitime la violencia institucional, la desigualdad y la injerencia extranjera. Un 61,49 por ciento votó por “No”.
En cuanto a la consulta sobre la instalación de bases militares extranjeras, “No” ganó con 60,12 por ciento frente al 39,88 por ciento del “Sí”.
Es interesante observar que las dos preguntas restantes, que apuntaban a sentimientos “antipolíticos” (que suelen señalarse como un rasgo de estos tiempos) también fueron rechazadas.
El fin del financiamiento de los partidos políticos por parte del Estado obtuvo un rechazo del 57 por ciento.
Y la reducción del número de legisladores cosechó un 52 por ciento de “No”. Casi 14 millones de ecuatorianos estaban habilitados para sufragar en una jornada de alta participación, superior al 80 por ciento.
La gran mentira de la mano dura
Cuando gobernaba Rafael Correa, Ecuador llegó a tener los índices de homicidio más bajos de la región. Pero luego se sucedieron los gobiernos de Lenin Moreno, Guillermo Lazo y Daniel Noboa, que en todos los casos aplicaron la “mano dura”. Y lo hicieron bajo el paraguas de esa tan particular “guerra contra las drogas” impulsada por Estados Unidos, una contienda que multiplica el problema que dice combatir. Ya ocurrió en Colombia, en México
El resultado de la lucha contra las drogas con mano dura yanqui hoy queda claro: Ecuador atraviesa una crisis de seguridad inédita, con la mayor tasa de homicidios de América latina, 39 por cada 100 mil habitantes en 2024, según cifras oficiales, en medio de un estado de excepción (con militarización de las calles) que ya lleva más de un año implementado.
En este contexto, Noboa defendió la necesidad de habilitar cooperación militar extranjera y redactar una nueva Constitución, argumentando que la Carta Magna vigente desde 2008, elaborada durante el gobierno de Rafael Correa, es demasiado “garantista” y limita la capacidad del Estado para enfrentar al crimen organizado y atraer inversiones. El referéndum significó, además, una dura derrota del anti-garantismo y una refutación más de la sangrienta falacia manodurista.
Una hermosa victoria del pueblo
“Fue ayer, lo es hoy, una hermosa victoria. Derrota táctico-estratégica para Noboa, de la cual querrá recuperarse desconociendo los temas que el pueblo le ordena NO avanzar un paso más, o no ejecutar ningún abuso más, que son las órdenes populares expresadas y contenidas en los 4 NO triunfadores en los temas estratégicos: Derechos, Constitución, Democracia y Soberanía”, escribió el analista estratégico y defensor de derechos, Alexis Ponce, en la nota titulada “Ecuador. La ejemplar victoria del pueblo ecuatoriano”, publicada en Resumen Latinoamericano.
“Pero Noboa, como Milei, va a intentar irse contra el pronunciamiento popular desde este mismo 17 de noviembre. Y puede sobreponerse incluso. «Si le damos respiro a Hitler, llegará a París». Hoy el aldeano führer bananero tuvo su Leningrado: se le puso un pueblo valeroso con hambre que creyó en sí mismo”, agrega Ponce, que considera que Noboa intentará en represalia sociopática, atacar con crueldad extrema a los más vulnerables y al pueblo, tras la paliza electoral del domingo.
“Es una derrota táctico-estratégica. Y hay que aprender las lecciones. Primero: que no ganó un solo movimiento, sino una tendencia entera, que incluye a la Revolución Ciudadana y a los aliados del progresismo cercano. Segundo: que incluye a las izquierdas sociales e izquierdas políticas y culturales, a los movimientos urbanos, animalistas, ecologistas, campesinos, y especialmente indígenas”, afirma el analista.
Publicado en el semanario El Eslabón del 22/11/25
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