Edgardo Carmona del Sindicato de Prensa dice que la actual concentración de medios “es inédita en la historia” y analiza las consecuencias para el público y para las y los periodistas. “Hay voces que están absolutamente silenciadas en la provincia de Santa Fe”.

El avance del holding de medios liderado por el empresario rosarino Gustavo Scaglione, que en los últimos tiempos fue avanzando como un pulpo quedándose primero con medios históricos locales, luego regionales hasta desembarcar ahora en Buenos Aires, es la imagen misma de la monopolización económica y cultural del país. Edgardo Carmona, secretario general del Sindicato de Prensa Rosario, vio pasar en los últimos 30 años los más fabulosos cambios de lo que era el viejo oficio del periodismo gráfico, radial y televisivo, o lo que se podría definir como la industria de la comunicación masiva.

Desde las reformas en los talleres de impresión a los avances de los medios electrónicos como la radio y la TV, hasta la era de la digitalización e internet, con una democracia endeble, pero democracia al fin, el siglo XXI venía con promesas de un mundo mejor. Pero así como de abruptos fueron los cambios tecnológicos también lo fue la desilusión.

En la actualidad desde Rosario nació “la mayor concentración de medios de comunicación de toda la historia”, resalta Carmona. Todos los anhelos de la libertad de expresión, de una información democrática y plural y de la dignidad del trabajo periodístico chocan hoy con múltiples medios y canales pero todos bajo el mismo comando central, con trabajadoras y trabajadores bajo presión política y salarios de miseria. Y lo peor, se descompone una sociedad aturdida de mensajes falsos. sin información fidedigna y sin alternativas. 

Para Carmona, la concentración de medios no difiere de un vasto proceso económico y cultural que afecta de lleno la manipulación de los públicos y multiplica la precarización laboral en el periodismo.

El poder económico ahora “no sólo paga para que salga una opinión, sino también para clausurar otras opiniones”. “Estamos viendo que hay voces que están absolutamente silenciadas en la provincia de Santa Fe”, cuestionó y sentenció. “Es un grado de perversión y de relación tan pornográfica que asusta”, advierte.

¿Se ha dado en otra oportunidad semejante nivel de concentración como el que surgió desde Rosario ? 

Nunca hubo semejante nivel de concentración. Si uno revisa la historia, nosotros nos peleábamos con el grupo Clarín, nos peleábamos con el grupo SEI, que tenía acumulación de medios. El gran enemigo era Clarín que juntaba un conglomerado impresionante. Y bueno, ese mapa ha ido cambiando y ha ido profundizándose. Cuando se discutía la ley de medios audiovisuales y Clarín decía que la ley iba a atentar contra las fuentes de laburo, porque iba a generar bla, blá… Pero fue la abolición de esa ley, la destrucción de esa ley, lo que ha permitido una concentración feroz con miles de puestos de laburo perdidos en todo el país. La realidad es que jamás hubo un grupo que poseyera tanto: Televisión Litoral que es un grupo donde el titular es Gustavo Scaglione tiene Canal 3, LT2, Rosario 3, las redes de Rosario 3 y compró el canal de Tucumán que tenía Telefé. Compró el de Salta, compró el de Bahía Blanca y el de Bariloche, que era de Canal 13. 

Aparte de eso, compró el Multimedio La Capital que tiene LT8, de tres AM tiene dos. Tiene La Capital Web, tiene Brindis, tiene los diarios Uno de Santa Fe, el Uno de Paraná, una radio en Gualeguaychú, en Concordia, varias FM. En Córdoba licitó LV2 de Córdoba, compró una de las productoras más importantes de Córdoba que tiene 40 empleados, que hacía programas para Telefé en Córdoba, Canal 8 y para el otro canal, que es de Clarín. Y ahora, en otra sociedad, pero al comprar Telefé Nacional, también es su dueño en parte, porque es un grupo distinto, Scaglione tiene una parte, desconozco cuánto es el porcentaje. Entonces comprar Telefé significa también que es en parte dueño de Canal 5, dueño del canal de Córdoba, Canal 8, y dueño del 13 de Santa Fe.

O sea, es una concentración de medios realmente importantísima, que nunca se había dado.

Antes vos tenías que tratar con al menos un par de grandes conglomerados y en donde había dueños de medios como los Gollán, los Lagos y algunos otros. Ahora todo queda reducido a un mismo patrón. ¿Cómo es desde el punto de vista sindical negociar salarios y condiciones laborales?

Primero, la pluralidad es siempre lo mejor para la sociedad, para el flujo de la información, para la libertad de expresión. La información es un derecho de la gente, por lo tanto, cuando está todo muy concentrado ese derecho queda o recluido o limitado, eso es así. Negociar también, mientras menos disputa hay, mientras menos competencia hay, también se achatan las condiciones de laburo, se precarizan los salarios y hay menos puestos de laburo. 

Vos hablás de cuando La Capital era de los Lagos, Gollán tenía Canal 3, estaban las radios y no mucho más. Después aparece la TV por cable, después aparece la situación digital que ha sido una gran explosión. Todos creíamos que eso iba a permitir una mayor amplificación del flujo de información, mayores puestos de laburo y mejores condiciones, pero no se dio. Y por el otro lado, yo diría que a esto de la concentración se agrega una relación muy extraña entre los poderes políticos y los medios de comunicación, que tampoco jamás vi en mi vida. Jamás vi semejante nivel de injerencia o de intereses cruzados, comunes, de asociación, de compartir. Eso no lo vi nunca. Hoy desde el poder político te controlan hasta los adjetivos de una nota. 

Para los trabajadores de prensa es una situación compleja, la competencia entre medios para obtener mejor información y hasta la competencia por salarios que había entre empresas, ¿todo eso cambia?

Hay fenómenos, por ejemplo, en Estados Unidos hay empresarios que tienen varios medios y hasta a veces en la misma ciudad, pero hay una concepción de la pelea, no sé si será cultural o qué, hoy no lo podría decir qué pasa porque los medios tradicionales también están en crisis, pero en aquel momento si un tipo tenía dos diarios competían a muerte, eran empresas distintas, el empresario era el dueño, pero tenía un comité editorial, tenía un gerente, tenía un ejecutivo, las empresas se manejaban autónomamente. 

Acá no, acá se produce un achatamiento muy peligroso pero además porque han abandonado la búsqueda de la información y la calidad de la información, no le interesa a los medios tradicionales en absoluto. Basta verlo, leerlo, los compañeros lo sufren, somos víctimas de eso. Empieza a haber una desazón muy fuerte entre los compañeros, entre los que ganan muy poco, como nunca en la historia, nunca tuvimos un salario tan deprimido. Esto también tiene que ver con la concentración, pero no solamente acá, porque en televisión, por ejemplo, los compañeros del sindicato de televisión discuten en Buenos Aires en la cámara y sin embargo en esa feroz concentración van a discutir con dos tipos, porque por un lado va a estar Canal 13 y por el otro va a estar Telefé. ¿Pero quiénes la componen? Los mismos dueños de América son de Telefé. Por el otro lado, cosa que no puedo asegurar, pero que corre el rumor muy fuerte que también el dueño de Canal 9 formaría parte de esta nueva sociedad de Telefé, Canal 9 es de (Víctor) Santa María, dueño de Página 12. O sea, hay cuatro canales abiertos en Buenos Aires de los cuales tres tienen los mismos dueños o parecidos dueños, entonces discutir ahí también es muy difícil. Así se produce el efecto que todos vemos, mientras pocos controlan el relato, la subjetividad se maneja con intereses políticos, ideológicos, la gente realmente no accede a información de calidad y está absolutamente manipulada por los intereses económicos, los intereses comerciales. 

Si a eso le agregás la destrucción de los medios públicos, el cierre de Télam, una asfixia lenta a Canal 7 y Radio Nacional, en donde desde septiembre del año pasado no hay paritaria. Ahora hicimos una presentación en la Cámara Nacional del Trabajo y la conminaron a la empresa para que el día 10 se reúna y discuta, pero tuvimos que ir a la Cámara Nacional del Trabajo, cosa inédita porque nosotros llevamos más de 24 paritarias discutidas y nunca tuvimos un problema con ninguna empresa que no se sentara. Podíamos discutir más o menos, pero que no se sentaran desde septiembre con esta inflación… los sueldos quedaron pauperizados y la política que leí sobre Radio Nacional, que es un medio potente con 48 radios AM en todo el país, en algunos lugares brindando servicios fundamentales para la comunidad, y se sigue hablando de achicar, de retirar, de vender, de desaparecer. Lo mismo pasa con Canal 7. 

Y después están las redes que aparecen como alternativas, alguna vez aparecieron las FM, como una alternativa horizontal para la pluralidad de voces, pero si no tenés subsidios, si el Estado no acompaña, si los medios cooperativos, los medios independientes, los pequeños medios, aunque sean de tinte comercial, no tienen del Estado subsidios, acompañamiento, publicidad oficial, es muy difícil bancar la actividad. Los asfixian desde lo económico. 

Y de la libertad de expresión ni hablar

El panorama es preocupante y a eso se suman las denuncias por agresión a los periodistas, un presidente que te dice “hay que odiar a los periodistas”, “no se odia lo suficiente a la prensa”, y cada vez que tenés un acto te cagan a palos, tenés que ir, parece como a una zona de guerra con chalecos, con antiparras, con cámaras para gases, solo para ir a cubrir una manifestación. Y eso lo pueden hacer solo algunos pocos que tienen una apoyatura detrás de una estructura empresarial más o menos fuerte, todo el panorama es realmente muy complejo, muy difícil, Pero hay que seguir peleando, nosotros damos una pelea permanente, nos presentamos en la Constituyente en Santa Fe para tratar de aportar ahí un artículo, la modificación del artículo 11, que incluyera no solamente una cuestión declamativa, sino que incluyera medidas concretas para mejorar la situación de nuestro empleo y de la necesaria pluralidad de voces. Pero para mí fue bastante decepcionante, realmente volver sobre algunos puntos como el derecho a la información, la libertad de expresión, esos conceptos internacionalmente aprobados y que nadie negaría. Bueno, hoy están negando cosas terribles como las vacunas, cosas que ya creíamos consolidadas como derechos ciudadanos de tercera generación. Aún eso (el artículo en la nueva Constitución de Santa Fe) salió lavado y ninguno quiso tocar el tema de la distribución de la pauta oficial, ninguno quiso abordar el tema de la distribución de la pauta oficial, que es plata de las santafesinos y los santafesinos, que deberían tener derecho y saber cómo se reparte y por qué.

La dirigencia política es esquiva a estos temas a pesar de que luego termina como rehén de estos mismos monopolios comunicativos.

La dirigencia política, digamos también, ha dejado generar esta concentración que después termina siendo también para los propios dirigentes políticos, un problema. O para algunos. Porque evidentemente cuando esos dirigentes políticos responden al poder económico –las tres patas son el poder económico, el poder mediático y el poder judicial–, cuando hay sintonía con ese poder, como hay en este momento, todos somos rehenes y la política también. ¿Qué pasa? la política aplica un criterio circular, cuando estoy arriba puedo acordar con esos poderes y traicionar lo que prometo en las elecciones, cuando estoy abajo lo sufro. ¿Por qué no rompen esa sinergia ahí? No sé qué temores tendrán. Salvo Cristina (Fernández de Kirchner), cuando disputó este tema de la ley de medios, antes y después de ella nadie intentó disputarlo. Yo me acuerdo cuando Néstor Kirchner se sentó en la mesa de Mirtha Legrand y (el jefe del diario La Nación, Claudio) Escribano había hecho un editorial de tapa planteando que tenía gobierno para seis meses porque no le aceptaba todos los requisitos que Escribano se animaba a plantearle al presidente, claramente ¿Por qué la política acepta? ¿Por qué un tipo en política labura toda su vida para llegar y cuando llega traiciona lo que piensa? No lo sé, pero pasa. 

Esta concentración, como pasa en otros sectores, recurre al ajuste y a la merma de fuerza de trabajo. Todo un desafío también para las organizaciones sindicales.

La concentración es mala en cualquier actividad, sea concentración local o concentración internacional. Lo que está pasando en la industria, en el comercio, que cierran las empresas y se transforman en importadores, básicamente ¿Para qué carajo quiero producir si lo traigo de afuera? Eso también es una forma de concentrar la actividad y destruir la industria. Eso le pasa también a nuestro modelo comunicacional. Es que además, la gente todavía, salvo ese fenómeno cuando discutimos la ley de medios, no asume el tema de la comunicación como un derecho a defender. Tiene tantas otras prioridades para discutir como la desocupación o la inseguridad, y no percibe el prejuicio sobre el flujo de la información, o será que no lo sabemos transmitir claramente. 

Hoy si yo soy gobierno puedo pagarte a vos para que digas lo que yo quiero, porque yo te sostengo. Por lo tanto, lo que estamos viendo hoy es que hay voces que están absolutamente silenciadas en la provincia de Santa Fe. Hay tipos que no pueden ni van a aparecer en los medios tradicionales de comunicación. Porque ahora ya no se paga solamente para que salga una opinión, sino también se paga para clausurar otras opiniones que no me gustan. Es un grado de perversión y de relación tan pornográfica que asusta. Porque ya no es solamente te pago para que me saque la solicitada, sino que además te pago para que me saques de la página a aquel otro. Eso es una cuestión que a veces pasó, pero nunca a este nivel. Y por otro lado, bueno, la reducción de compañeros, la sustitución de puestos salariales por monotributistas, la necesidad de salir a buscar alternativas de cooperativas o de autogestión, porque se hace muy difícil vivir de esto. Todo eso atenta contra el gremio, atenta contra la calidad de trabajo, y no es exclusivo a prensa, pasa en muchas otras actividades.

Y la búsqueda de la verdad se hace muy difícil.

Fundamentalmente creo que el problema más grave es que a nadie hoy le interesa la veracidad. No digo la verdad, porque la verdad es bastante esquiva, es la verdad contada desde distintos ángulos. A nadie le interesa la verdad. Hoy hay puros relatos, pura simulación, pero no hay medios hoy que estén realmente apegados a la ética del ejercicio de la profesión, buscando exactamente la verdad. Y digo, no es que no haya compañeros, hay muchos que lo intentan, hay muchos compañeros pero que a medida que van intentando van encontrando trabas, que esto no se puede publicar, que esto no se puede decir, esto no, y eso genera un grado de limitación, de autocensura. Entonces quedan las alternativas de muchos compañeros laburando en sitios web, en los streaming, que veremos dónde termina toda esa movida, que es un nuevo intento. Hay algunos que tienen potencia, uno siempre pone los ejemplos de los grandes en streaming, acá hay algunos intentos también, pero necesitan plata para funcionar y poder generar producciones. Y cambia un poco el objeto, porque el objeto ya no es solamente difundir información, sino que son más complejos, son productoras de contenido, de golpe terminan en un festival, de golpe en una obra de teatro, un show, una nota periodística de fondo, una entrevista, bueno, de hecho los medios tradicionales tenían todo eso, tenían páginas de espectáculos, páginas de medicina, política dura, espectáculos. Es decir no ha cambiado, no ha cambiado en esencia el objeto a tratar que es la información. Lo que ha cambiado son las plataformas para contarlo y la facilidad para mentir. Y esta discusión permanente en las redes de los trolls, del ataque, de la anulación, hay como una capacidad hoy para generar con plata y con laboratorios de troll, generar opinión, ataque, vulnerar el derecho de los demás.

Esto merece un análisis de fondo interdisciplinario para ver cómo las redes que aparecían como una forma fantástica de horizontalización, de democratización, retornan en un camino un poquito más sano. Hoy son los algoritmos los que mandan, los grandes grupos los que condicionan.

Publicado en el semanario El Eslabón del 6/12/25

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