Desde Hijos Rosario comparan las políticas de los primeros dos años de gobierno de Milei en materia de derechos humanos con el juego de mesa en el que se retroceden casilleros y hay que volver a desandar el camino.
La llegada de Mauricio Macri al poder en 2015 generó mucha preocupación entre quienes impulsan, militan y defienden las luchas por Memoria, Verdad y Justicia. A poco de ocupar el sillón presidencial, esas preocupaciones se transformaron en realidad con aquella propuesta de llevar adelante la ley conocida como 2×1 para beneficiar a los responsables del terrorismo de Estado, y tuvo una respuesta contundente inmediatamente después con un pueblo que se volcó a las plazas y calles de la patria entera para echar por tierra esa intentona. Por aquellos años, muchas voces que hasta entonces sólo se hacían oír en ámbitos de intimidad se sintieron habilitadas y se multiplicaron consignas negacionistas. Pero desde las altas esferas del poder se cuidaban de pronunciarlas porque entendieron que el costo político era un poco más alto que los réditos y que subirse a ese caballito podía incluso ser catalogado de lo que en la jerga se conoce como pianta votos. El desembarco de Javier Milei, por el contrario, se dio justamente por el uso y abuso de esos lemas ya no negacionistas sino de reivindicación y apología de los crímenes perpetrados entre 1976 y 1983. Con la vicepresidenta Victoria Villarruel como emblema de esos discursos que también pasaban de las palabras a los hechos con visitas a corazón abierto a los genocidas en sus lugares de detención y desmantelamiento despiadado de todos los espacios que tuvieran que ver con mantener viva la memoria, ya no quedaban dudas de que lo que se venía eran tiempos oscuros y de retroceso de casilleros de esos que tanto costará volver a avanzar.
“Claramente es una política totalmente contraria al respeto por los derechos humanos, llevada adelante por un gobierno que, por sobre todas las cosas, es reivindicativo de la dictadura y negacionista”, señala Tomás Labrador de Hijos Rosario, y agrega: “De entrada se dedicaron a desmantelar todos los programas de la Secretaría de Derechos Humanos que trabajaban sobre la memoria y ampliación de derechos, y con una política más tendiente a garantizar la impunidad y a que no se difundan y promuevan los derechos humanos entre la población”. Vale la pena recordar que esa Secretaría fue degradada a subsecretaría en una clara provocación de un gobierno al que le obsesiona atacar todo lo simbólico, y además redujeron su personal en casi un 30 por ciento como parte de un supuesto plan de ajuste del Estado que significó una gran disminución de recursos y menos visibilidad institucional para políticas de promoción y protección de derechos básicos.
La destrucción o al menos el desfinanciamiento de programas relacionados con la igualdad y la protección de grupos vulnerables como asistencia a víctimas de violencia de género o políticas de salud sexual y reproductiva, la libertad de expresión y el consiguiente acceso a la información y transparencia pública, los protocolos orientados a criminalizar la protesta para permitir e intentar naturalizar que a los jubilados se los reprima semanalmente, las agresiones verbales a integrantes de la comunidad LGTBIQ+ que derivaron en ataques sumamente violentos al igual que en algunos casos de militantes de derechos humanos, el cierre del Ministerio de la Mujer, Géneros y Diversidad que redujo significativamente las políticas públicas vinculadas a la prevención de la violencia de género y asistencia a las víctimas, integran la lista de lo que Milei y compañía eligieron como blancos predilectos para dirigir sus dardos con la complicidad de los grandes medios. Y por supuesto la injerencia en lo que Cristina Fernández de Kirchner alguna vez bautizó y categorizó como el Partido Judicial.
“Lamentablemente tenemos un poder judicial que realmente no está para garantizar Justicia, sino que más que nada parece que está puesto ahí para garantizarle impunidad a los poderosos”, señala el referente de la agrupación Hijos, y se explaya: “Es la misma Corte Suprema que intentó sacar adelante el 2×1 con dos jueces que intentaron entrar ilegalmente por fuera de la Constitución. Tenemos un militar en actividad al frente del Ministerio de Defensa, algo que no había ocurrido durante todo este tiempo de democracia tras su recuperación en 1983. Entonces todo viene de una estructura muy arraigada tanto política como del Poder Judicial y del Poder Empresarial muy infiltradas por poderes extranjeros. Hemos visto cómo la injerencia del gobierno de Estados Unidos en las últimas elecciones legislativas ya no fue solapada sino a cielo abierto. Con Trump jactándose de que gracias a su intervención consiguió un mejor resultado para el gobierno de Milei”.
En ese sentido, Labrador destaca que esas políticas también impactaron en la continuidad de los juicios de lesa humanidad. “Al principio, algunos juicios que se estaban llevando adelante tuvieron condenas y eso hizo pensar que iban a continuar tal como se venían llevando adelante. Pero después hubo fallos que fueron tremendos como el fallo del juzgado de Bahía Blanca, en el que directamente absolvieron a todos los acusados por un circuito represivo que se desarrolló en el centro de la provincia de Buenos Aires. Y el fallo por el Villazo en el que también resultaron absueltos todos los acusados pese a que había una cantidad abrumadora de evidencia que dan cuenta de que los directivos de Acindar pusieron a disposición de las fuerzas de seguridad las instalaciones para que se llevaran adelante los secuestros, las torturas y ese ensayo de lo que después sería la dictadura. O sea que realmente hay un claro cambio de rumbo y de época”. Y concluye: “Estamos ante un gobierno totalmente reaccionario y que vino a cortar derechos, como también fue el de Macri, y que nosotros ejemplificamos como el Juego de la oca, viene a hacernos retroceder casilleros, a tratar de que se cristalicen políticas que son reaccionarias y contrarias a los derechos del pueblo y de los trabajadores”.
Publicado en el semanario El Eslabón del 13/12/25
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