En una de esas charlas así como profundas y relajadas, sobre las cuestiones de la vida misma y la muerte siempre a mano, el Juanma largó aquello de pensar en que ahora, en vez de fotitos chiquitas acompañadas por un QEPD, las fechas de parto y óbito todas con números y guiones y frases del tipo “Cacho querido, te vamos a extrañar mucho”, en las lápidas de las tumbas la que va es poner una pantalla con fotos y videos, onda perfil de Facebook del difunto, para que quien quiera conocer su vida y obra de pé a pá no tenga más que tomarse un rato y apretar algún play.

Y aunque la vida que me dura todavía ya me murió más de un par de amigos entrañables y extrañados hasta con las vísceras, fue con el Juane que aquello del Juanma y su historia de ciberlápidas como reflejo de muertes siempre vivas me volvió con fuerza, como un aluvión de sonidos y de imágenes que apenas se puede tramitar en palabras escritas.

En el laburo cotidiano, Juane era enfático y empatiquísimo cuando algo le gustaba, cuando estaba de acuerdo con el hacer del otro o la otra. Y cuando no, le salía fluido y sincero aquello de “cuando lances la flecha de la verdad, moja la punta en la miel”. 

Juane disfrutaba del laburo cotidiano y por eso laburar con él protegía a quien lo hiciera de esa mole de nervios y angustias que algunas cotidianidades deparan. Hasta cuando todo estaba a un tris de no llegar a horario a la imprenta, Juane empujaba y empujaba a aprovechar hasta el eco del tris para llegar a hacer imprimible lo imposible y subirlo a las rotativas, ansiosas por sumar el eslabón de papelización de estas escritas y otras layas que otra vez, desde su onírico y sempiterno Facedead, también desde su concreta y envolvente ausencia en el plano cotidiano encorsetado por raciocinios asesinos de la buena vida, el Juane vuelve a trajinar. 

Porque a ver, se puede entender que se dude de eso de que la vida es eterna, pero qué si no una eterna certeza es la esperanza de reencontrar de algún modo y en algún plano, en algún punto de lo cotidiano que se vuelve mágico, tanta buena VidaJuane.

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