El dúo conformado por Sofía Giraudo y Maximiliano Regazzi sacó su primer álbum: El fuego de los celebrantes. Son de Máximo Paz, aman la música, los libros y también se aman entre sí.
Maxi es músico, compositor y productor. La música le viene de familia: “Mis tíos abuelos eran músicos, mi tío era músico, y durante mi infancia, mi hermano estudiaba la carrera de música en la UNR y era baterista en una banda de rock de Máximo Paz. Un recuerdo muy lindo que tengo de esa época es que, cuando volvía mi hermano de Rosario los fines de semana, me traía algún disco nuevo, generalmente de bandas nuevas de Rosario. Los Vándalos, Vudú”.
Empezó a estudiar guitarra de chico, a partir de los 8 años, y desde los 13 tocó en la zona con distintas bandas del pueblo. Luego se vino a Rosario a estudiar Comunicación Social y empezó a tocar con chicos de Máximo Paz “con los que ya veníamos tocando en una banda folklórica-rock que se llamaba La Tregua. Un día salimos a tocar y tuvimos un accidente con el auto, ese fue el motivo por el cual dejé la ciudad y me volví a mi casa del pueblo a recuperarme, y también dejé todo en cuanto a la carrera y a lo musical. Al tiempo surgió la posibilidad de irme a vivir al norte de Brasil y aproveché ese tiempo allá para estudiar su música, la gente con la que vivía eran muy buenos músicos, fueron tiempos de mucho aprendizaje”.
Sofía es cantante y compositora. Nació en Rosario pero se crió en Máximo Paz. “Soy totalmente paceña”, aclara. Está terminando la carrera de Fonoaudiología en la Universidad Nacional. Su padre es cantante y músico. De niña le gustaba pasar tiempo con sus amistades mientras cantaban y tocaban, “Me resultaba muy divertido. Con él grabábamos canciones de Luis Miguel en casa”, recuerda. Su hermano también está muy metido en ese mundo, es director de orquesta y pianista.
Sofía y Maxi se conocieron en un encuentro de coros en una escuela rural de Máximo Paz, un 22 de noviembre. Maxi formaba parte en ese momento del coro del pueblo y Sofi fue con su familia. “Después de cenar, se armó un fogón y la gente invitada se acomodó alrededor del fuego. Ahí es cuando Sofi se acerca y empezamos a charlar. ¡Y no paramos de charlar hasta hoy!”, detalla Maxi. Sofi agrega: “El simbolismo es muy hermoso, ya que la música nos unió ese día y hasta hoy. De hecho, esto fue inspiración para el nombre del disco y también Los Celebrantes, la canción seis del álbum, porque retrata el momento, el estar alrededor del fuego, conversando sin parar, hasta que se hizo de día, «y nace una canción de amor». Con Maxi además de ser compañeros en la música también lo somos en la vida”.
Su amor por la música se extiende también hacia los libros, así fue que conjuntamente fundaron Praxis, la única librería que hay en Máximo Paz. Comparten en muchos sentidos la vida.
Apenas se conocieron empezaron “a planificar encuentros relajados, por el simple hecho de juntarnos a tocar y cantar canciones. Cantamos algunas veces en vivo y grabamos algún que otro cover para YouTube, pero siempre lo vimos como un pasatiempo, hasta el momento en que nació Contacto”, en el contexto pandémico. La canción surgió “como una forma de expresar por medio del arte el sentimiento de esos días”, llegó a Guille Morales, productor musical que dirige el estudio de grabación La Kucha, en Alcorta, y él les dio manija para que le dieran “mayor seriedad al proyecto musical”.
El disco El fuego de los celebrantes surgió cuando el dúo decidió anotarse a una convocatoria del Instituto Nacional de la Música (INAMU) “sin tantas expectativas” pero salió. Hasta ahí sólo tenían la canción Contacto “y algunas melodías sueltas, y frases, nada cerrado”. A partir de allí, “a esas melodías que teníamos sueltas les buscamos una letra; a las armonías les agregamos melodía; juntamos dos músicas que nos gustaban e hicimos una canción; y por suerte, aparecieron algunas canciones nuevas. Fue un proceso creativo interesante, porque trabajamos de a dos, con Sofi tirando letras, melodías, probando, eligiendo, consensuando, confiando en la mirada del otro”, analiza Maxi.
Cuando las canciones estuvieron más armadas, con música y letra, se las mostraron a Guille Morales para tener su opinión. “Confiamos mucho en él, y en base a su mirada, volvimos a trabajar los temas. A partir de Contacto somos un equipo de tres. El proceso creativo fue constante porque hasta el momento en que subimos las canciones estuvimos puliendo detalles”, coinciden.
También hubo una búsqueda conceptual “para que tenga un hilo de principio a fin y que se pueda escuchar como una película; abordar los temas de las letras desde una perspectiva inclusiva y no binaria”, señalan, y argumentan: “Es difícil de explicar, el arte tiene eso que pareciera que somos el vehículo de una idea que anda dando vueltas por el mundo y nos pasa cerca, nos atraviesa, y volcamos en pocos minutos una canción entera. Algunos le llaman inspiración, es un momento increíble de la creación. Poder ser consciente de ese momento y percibir que unos minutos antes no había nada y ahora hay una canción con música, letra, con algo para decir. Donde antes no había nada, ahora hay algo”.
El disco en general podría caracterizarse como un pop claro y orquestado aunque tiene una estética que “mezcla todo lo que musicalmente nos llena”. “No tenemos un género definido, nos gusta la música. Desde Joe hisaishi y Los amigos del Chango (pensando en lo orquestal, lo orgánico, lo inmenso) a Juan quintero y Luna Monti (un folklore súper íntimo y dulce) y al mismo tiempo Illya Kuryaki, rock nacional, la música uruguaya y el pop indie de estos días. De todo eso estamos hechos y tratamos de plasmarlo en nuestra música, a veces con conciencia de eso y otra veces no. No es fácil escapar de lo que uno está hecho”, confiesan.
El álbum se desarrolla en seis canciones bajo una imagen que los muestra muy cerca, en un primer plano que da a entender que se trata de dos personas desnudas y juntas, aquellas dos personas que frente a un fuego se conocieron. “Se podría decir que teníamos el nombre del disco antes que el disco. Desde ese día, el fuego nos representa una celebración ya que acompañó el encuentro, y por eso es significativo. También quisimos hacer una canción en este disco que logre contar en detalle ese momento: el tema seis, Los Celebrantes. Las otras canciones vinieron después a completar la historia”. El disco completo puede escucharse en plataformas como Spotify y YouTube.
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