Camina en medio de la oscuridad, sin rumbo. Se ha ido internando por un barrio de calles de tierra y casas de chapas, donde se ve una lámpara eléctrica muy a las perdidas. El silencio es absoluto: ni siquiera se escucha ladrar a los perros, que los hay por decenas en cada cuadra.

Llega por último hasta un descampado, que de día puede ser una plaza. Allí, un grupo de muchachos está sentado en ronda, sobre el piso, fumando y bebiendo. Cuando llega hasta ellos, uno le dice: ¡Ey, amigo!… ¿Querés chupetear?…

Se acerca al grupo y se sienta a su lado. ¡Buenas!…, es todo lo que dice. Uno de los muchachos le alcanza un envase de cartón, ofreciéndole un trago. Lo prueba y siente el sabor ácido y fuerte de un vino barato. ¡Gracias!…, exclama, satisfecho, después de beber un buen trago.

Otro de los muchachos le ofrece un cigarro extraño para que le dé una seca. Sin hablar, fuma inhalando largamente el humo que le llega a los pulmones provocándole sensaciones extrañas.

No sólo él permanece callado; los otros tampoco intercambian palabras. Parecen abstraídos o absortos en asuntos que nada tienen que ver con los demás, y acaso tampoco con el resto de los seres humanos. Algunos están recostados sobre el piso de tierra, y fuman y toman como si fuesen practicantes de zen entregados a una meditación rigurosa. Pero en verdad no practican ninguna meditación, porque han perdido hace tiempo la capacidad de pensar. Solamente sienten, sobre todo por la boca, como si a eso se hubiese reducido su condición vital en un mundo al que ignoran, más que desde el desprecio, desde la pura indiferencia. 

Van pasando las horas mientras siguen bebiendo y tomando. Él permanece en ese sitio, como uno más de ese grupo de desahuciados sabiendo que, por fuera de eso, no tiene qué hacer ni un lugar donde estar.

Hasta que amanece, y el día lo encuentra dormido rodeado por esos seres abyectos que parecen marcar su lugar en el mundo. Entonces se despierta, abrasado por la resaca, y se pone a llorar. Aprovecha que sus compañeros siguen durmiendo la mona, para irse.

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