En una nueva entrevista a candidatos a la legislatura local, es el turno de Pablo Gavira, quien intenta dar el paso desde el periodismo deportivo y la religión evangélica a la política a través de una banca en el palacio Vasallo.
Pablo El Gato Gavira es un reconocido periodista deportivo del Grupo Televisión Litoral que decidió dar un paso a la política y competir por una banca a concejal el próximo 29 de junio. Lo hizo con buena performance en las Paso, consiguió unos 13 mil votos y quedó en una posición expectante como tercero en la lista que encabeza la candidata oficial del intendente Pablo Javkin, Carolina Labayru.
Destaca de entrada el rol de la iglesia evangélica en su postulación. Su padrino político es el pastor Walter Ghione quien lo invitó a unirse al Partido Uno dentro de Unidos. Gavira valora el trabajo social evangélico que, dice, lo ayudó “a conocer la realidad” y destaca sobre todo la tarea que el culto religioso realiza en las cárceles.
—Venís del periodismo y del mismo canal que otro candidato como Juan Pedro Aleart y por lo que veo ya te cruzaste por sus declaraciones sobre el Hospital Garrahan [se plegó a los dichos del presidente Javier Milei y disparó que el “kirchnerismo saqueó y llenó de ñoquis” al hospital].
—Lo que pasa es que hace 17 años que laburo con él. Y no habla Juan Pedro Aleart, habla el discurso que le están manejando desde Buenos Aires. Yo lo conozco a Juan. Y él puede coincidir con varias cosas de Milei. Pero a mí me gustaría que hable una sola de Rosario. ¿Qué habló de Rosario? Él laburó en un noticiero donde se reflejaba la realidad de Rosario. Todavía no le escuché decir nada de Rosario. Entonces, me jode que le bajen lo que tiene que decir. Yo lo conozco. No tengo nada en contra, al contrario.Te estoy hablando de decir, che, negro, tenés la gran oportunidad para presionar con –la diputada nacional de La Libertad Avanza– Romina Díez. ¿O es más fácil hoy criticar? Dios quiera que yo no sea uno más de ellos, hay cosas que yo entiendo que en la política, bueno, tenés que alinearte. Yo estoy bien en Unidos pero fui en la interna contra de Labayrú. Ahora, ¿soy enemigo? No. Pero todos saben que yo no coincido al ciento por ciento con ella. Ahora, ella es una mina que labura muchísimo, que gestiona muchísimo. Yo le tiré dos proyectos y automáticamente me junté la semana pasada para extender los túneles de Circunvalación y conectar zona oeste con Funes, y ya lo están estudiando, a ver cuánto sale. “Che, Carolina, esto me pasa”; “Bueno, Pablo, mirá, lo vamos a laburar”, y yo no soy concejal. Pero yo soy de gestión, tengo ganas de laburar, tengo muchas ganas de trabajar, tengo ganas de meterme en el barro, como lo hice toda mi vida. Soy un laburante, tengo ganas de estar ahí, de intentar, voy a intentar dejar una huella en la ciudad. Tengo la suerte de que mis hijos me recontra apoyan y eso está bueno. Dejando un laburo, no sabiendo si entro o no, yo creo que voy a entrar. Vamos a laburar.
—¿Un desafío?
—Sí. Siempre lo es. Yo voy a construir. Y voy a ser opositor si algo no me gusta. Pero no voy a ser un destructor. La verdad es que no tengo ganas de hacer eso. Si no estoy de acuerdo con vos, no cuentes conmigo. Yo quiero llegar a mi casa y dormir tranquilo. Ahora, en algunas cosas tendré que ceder. Bueno, sí, probablemente, es la vida misma. Como me pasa con un hijo, como me pasó en el canal con los gerentes, con los productores. Porque, después nos sentimos todos que somos la Liga de la Justicia y no todos están con la frente en alto, no todos pueden hablar de verdad mirando los ojos a la cara. Yo creo que puedo no coincidir con (Juan) Monteverde porque su ideología no es la mía. Pero yo con Juan me puedo sentar a tomar un café. A Juan lo felicité cuando tuvo su hijo. Y a Karen (su esposa). Y yo no coincido con su política. Pero él también ha peleado por cuestiones sociales. Y mirá cómo ya nos identificamos en eso. “Che, Juan, necesito que me des una mano en el playón” –su proyecto Playones Cuidados incluye cerrar los playones con rejas para evitar vandalismos– ¿Cómo me va a decir que no? Si los dos peleamos por lo mismo. Y a lo mejor pelearé con él en otra cosa.
—Es la política…
—Si nos encontramos en el punto en común sí puedo hablar con un peronista o con un radical o con uno del PRO. Si vos me preguntás, soy del Partido Uno. Pero si vos me preguntás profundamente de qué partido, yo soy evangélico. Y tengo mis valores y mis ideales que van por esta línea, no soy de ningún partido. Bueno, me vas a decir, pero vos estás en el Partido Uno. Y sí, porque está más alineado con mis ideales, representa más mis valores o por donde yo quiero ir ahora. Pero me puedo sentar con peronistas, con radicales, me puedo sentar con socialistas y no coincidir en un montón de aspectos.
—Vos destacás mucho la misión evangélica.
—Sí. Cuando vos vas con la iglesia, conocés la realidad. Sí te puedo hablar un poco de religiosidad, de lo que hace la comunidad evangélica en las cárceles, la gente no lo sabe. ¿Sabés cuántos reinciden? El 20 por ciento de los que salen, el 80 por ciento no. ¿Sabés que hay proyectos, que hay empresas privadas que están tomando tipos que han salido de los pabellones evangélicos y están laburando las empresas por la conducta que tienen? No lo sabés, no lo sabe nadie ¿Sabés que hay un proyecto ahora que no es sólo laburar en los pabellones evangélicos sino laburar con la familia que se queda afuera? Esto es el evangelismo.
Publicado en el semanario El Eslabón del 14/06/25
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