El colectivo surgido de la escuela de actores y actrices de La Comedia de Hacer Arte presenta “Amor. Nada que entender”, los sábados de agosto en el Rayo (Salta 2991). “Es un espectáculo que invita a bailar, a cantar, a reír”.
Hernán Peña, miembro fundador de La Comedia de Hacer Arte, y uno de los directores de la obra, se refirió a esta segunda temporada de la pieza que el Colectivo Teatral Bondi creó de manera grupal explorando el amor en todas sus formas y dimensiones, desde imágenes pictóricas hasta secuencias de escenas, canciones, textos literarios y dramáticos.
“Bondi es un grupo de actores y actrices, un colectivo teatral que se fundó dentro de la escuela de La Comedia de Hacer Arte. Convocadas por la propuesta, van pasando por las distintas experiencias que propone el recorrido pedagógico de nuestra escuela y luego forman un grupo de estudio” -explica Hernán.
El grupo de estudio que se formó hace once años está compuesto por Dannae Abdalla de Sá, Angie Ambrogi, Karina Ayerza, Claudio Benítez, Facundo Fernández, Julia Logiodice, Vicky Olgado, Franco Perozzi, José Pierini, Nicolás Terzaghi, Mónica Toquero, Natalia Zatta y está coordinado por el equipo de dirección que conforman Cielo Pignatta y Hernán Peña.
La Comedia de Hacer Arte es un grupo de teatro, una Asociación Civil y también una escuela de formación en artes escénicas, específicamente en teatro.
“Trabajamos en distintas áreas, una parte es entrenamiento y luego la dinámica es que elegimos un tema que sale de la voluntad del grupo, de las inquietudes del grupo y estudiamos ese tema durante un tiempo, generalmente de un año más o menos, y luego de esa etapa de estudio empezamos un montaje con algo que nos resuene de eso que acabamos de estudiar y así llevamos once años trabajando, estudiando y encontrándonos a entrenar”.
En el estudio que desembocó en Amor. Nada que entender se investigó sobre las vanguardias del Siglo XX, “el estudio sobre vanguardias se trató un poco sobre el contexto histórico, ver cuáles fueron los movimientos que ocurrieron en las vanguardias, qué era lo que se buscaba, dónde ponían el foco, cuáles eran las preguntas que despertaban la investigación, cuáles eran los desafíos, a qué se rebelaban. Estudiar teóricamente las vanguardias y luego a través de consignas pasarlas por el cuerpo, y en nuestra práctica de creatividad, de creación, buscar pasar por el cuerpo algo de la búsqueda de las vanguardias”, argumenta Peña.
La obra se comenzó a armar a fines de 2019. Durante ese año habían estudiado las vanguardias y sobre el final empezaron a tirar algunos lineamientos. Luego vino la pandemia.
“Trabajamos virtualmente y por videocámara hasta que a fin de año pudimos volver a juntarnos. Tiene un alto grado de complejidad, por eso decimos que es un tesoro y que hay que cuidarlo mucho porque somos muchas personas, ensayamos y entrenamos una vez por semana que es un montón sostenido en el tiempo”, destaca, y agrega: “Fue un proceso hermoso, duró como cuatro años en definitiva, aproximadamente 150 encuentros de mucho disfrute, mucha búsqueda y mucha transformación, mucho crecimiento”.
El hecho de compartir once años de una grupalidad es desafiante, más aún en un contexto donde se suelen imponer los tiempos individuales a los colectivos. Con sus complejidades, el grupo fue cambiando “porque como organismo vivo también se va transformando y modificando según la coyuntura”.
“El presente, lo que va sucediendo a nivel país, el estado social, la temperatura social, todo eso va generando también modificaciones dentro del grupo pero en cuestiones más materiales, por ejemplo, el espacio donde surge Bondi es el espacio que tiene La Comedia de Hacer Arte, ese espacio fue demolido y no está más por el momento porque estamos construyendo ahí una sala de teatro. Entonces un lugar que era bastante identitario, que tenía bastante raíz en la fundación de Bondi no está más. Y por otro lado, con el pasar del tiempo hay gente que no está más, hay gente que se tomó vacaciones o licencias por un tiempo y luego volvió. Hemos pasado distintas configuraciones grupales. Somos catorce, han nacido niños, niñas, se han agrandado las familias, se han separado, se han juntado, ha sucedido de todo como en cualquier grupalidad pero algo que se mantiene vivo es este cuidado por este espacio, por este tesoro que tenemos que es la construcción grupal y el tejido en red y aprender a manejarnos, a compartir, a opinar, todo lo que la dinámica grupal se trae”, expone el director.
La dramaturgia se fue dando a través del trabajo grupal. El equipo de dirección fue generando distintas situaciones para que aparecieran materiales, “tanto físicos como de diseño espacial, imágenes poéticas, fragmentos de texto, una carta, un mensaje de audio”.
“Empezamos a generar consignas que propicien la elaboración de distintos materiales y luego, desde la dirección, armamos la dramaturgia general que es cómo se entretejen todos los materiales de los actores y las actrices de Bondi. Después de algunas indagaciones grupales llegamos a una frase que fue «el amor en todos los cuerpos», que fue como la frase disparadora para empezar a construir esta idea”.
Así, a partir de algunas imágenes que crearon apareció “una espacialidad”, a partir de otros ejercicios aparecieron unos arquetipos que fueron la base para crear los personajes, y los personajes escribían cartas. Así mediante procedimientos bastante complejos, que implicaron tiempo para acomodar todo, “entretejerlo para que haga sistema y funcione como una totalidad” llegaron a darle forma a la pieza teatral.
La propuesta escénica de la obra se desarrolló de manera acumulativa, “hay cosas que empiezan a tener un color o una textura o un clima y a partir de ahí empezamos a generar la estética”.
Primero tenían la idea de que fuera una especie de bar o de cabaret nocturno, de allí les apareció una tonalidad roja y con esos apuntes hablaron con Rodrigo Frías, quien los asesora en la escenografía. Rodrigo diseñó sobre los espacios que ya tenían marcados para la acción teatral, la disposición espacial y de objetos. Luego Cristian Ayala, que los asesora en vestuario, tiró la idea de que fuera todo en tonalidades de rojo y, tomando las características de cada personaje, fue armando el vestuario. “Muchas cosas se construyeron y otras fueron compradas hechas”.
En cuanto a la poética de la obra, Bondi ya ha elaborado cierto lenguaje en común. “Si bien nuestro desafío fue no repetirnos y tratar de desafiarnos e ir a lugares diferentes hay cuestiones que son ya huella del grupo, de una estética grupal”, narra Hernán, y detalla: “Crear teatro, hacer teatro es siempre un desafío. Crear en grupo es otro desafío. La búsqueda de no repetirnos, de ir por caminos diferentes a los que habíamos ido en otros espectáculos, en nuestros anteriores dos espectáculos que fueron Antígona Vélez y Grotesca. Suit criolla, son todos desafíos que nos planteamos con mucho gusto para hacer este tránsito más provocador, para que nos lleve, nos mueva de lugar, nos sacuda, nos dé algo más allá de la obra de teatro en sí mismo. Una gran experiencia de compartir con otras y otros y trabajar en grupo que es un gran aprendizaje”.
Una dificultad extra fue el particular tema que eligieron. “Hablar del amor y hacer un espectáculo que nos represente a todas y a todos, que realmente nos sintamos incluidos, incluidas, nos sintamos contados en algún punto dentro de esa estructura es un gran desafío que implicó ponernos de acuerdo, discutir, traer temas molestos, temas más simpáticos, temas donde poner el humor”, apuesta el director.
El grupo plantea Amor… como un gozo para quienes llevan adelante la obra, armar una fiesta e invitar al público a ser parte de ella: “Compartir esta fiesta es un espectáculo que te habla directamente, le habla al público, es un espectáculo que invita a bailar, a cantar, invita a reírse. Nos encanta que te pueda conmocionar, que te pueda emocionar, que te pueda identificar. Esas son las cosas que nos gustan, nos gusta que el público se vaya un poquito diferente a como entró”.
Amor. Nada que entender podrá verse todos los sábados de agosto en el Teatro del Rayo (Salta 2991). Las entradas anticipadas se pueden conseguir a precio promocional comunicándose por Whatsapp al 3415842730 o asistiendo a la boletería del teatro.
Publicado en el semanario El Eslabón del 02/08/25
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