Gulubú Rock cumple años y lo festeja en la Sala Lavardén. El grupo que reversiona la obra de María Elena Walsh ofrecerá un show el próximo 24 de agosto que también contará con la actuación de Musiquita con orejas.
La banda que rescata las canciones de María Elena Walsh en clave de rock, cumbia, ska, salsa y pop celebrará sus primeros dos años. Alexis Bressan, uno de los vocalistas, también oficia de actor, clown y director de teatro, tal como relatara a El Eslabón cuando presentó hace apenas un año La niña jamón bajo su dirección.
Alexis empezó con la música desde chico, aprendiendo a tocar la guitarra e intentando cantar pero sin animarse del todo. Hace un par de años, Piter Jozami después de un ensayo de una obra teatral lo pinchó: “Ché, ¿vos no cantás?”. El ahora cantante contestó que no, a lo que Jozami le insistió: “Bueno, podrías cantar, armate un repertorio y salimos a tocar”.
Ahí se reaviva ese deseo de empezar a formarse, de querer aprender canto y de meterse en el mundo de la música. “Comencé con algunos de los proyectos musicales en los que estuve. Cantaba en murga uruguaya en un momento. Después (empecé a cantar) en una banda de cumbia llamada Cumbia Chévere y ahora en el proyecto de Gulubú Rock”, repasa Alexis su reciente y frondoso currículum musical.
Gulubú Rock está formada por Julieta Di Giacomo y Alexis Bressan en voces, Piter Jozami en teclados y guitarra, Marco Bortolotti en bajo y Mauro Orizi en batería.
“Con Juli Di Giacomo que es la cantante de Gulubú nos conocemos hace muchísimo tiempo, hacíamos teatro juntos en Barrio Rucci”. Para ese entonces Alexis tendría unos trece y ella un par de años más. Mucho tiempo después se encontraron cuando Juli lo llamó para cubrir un reemplazo de un proyecto musical que tenía: “Necesitaba un actor, payaso, que pueda jugar con el público para un espectáculo infantil, entonces yo iba de vez en cuando y de ahí nace la idea de construir un proyecto nuevo que es justamente Gulubú Rock”.
Aquel proyecto nuevo que pensaron eran las canciones de María Elena Walsh versionadas, “pero que sean estilos propios, originales de la banda. Que la banda elija qué estilos poner en juego al momento de traer las canciones de María Elena Walsh.. Ahí surge la idea de acercar las canciones desde nuestra infancia a un público más joven, a un público infantil, a nuestros familiares, sobrinos, sobrinas, hijos, hijas. Que puedan escuchar las canciones y que también puedan sentir un poco los ritmos que nosotros queríamos mostrar como por ejemplo la cumbia, el rocanrol, el pop, la salsa, el ska, la milonga, el carnavalito”.
Desde su infancia Alexis conoce la obra de María Elena Walsh, tal como varias generaciones ya adultas. “La Canción de tomar el té, por ejemplo, me lleva a un recuerdo puntual que es estar en el patio de mi escuela, la 133, y que se escuche de fondo esa canción, que se ve que estaba la seño de música ensayando con algún grupo o algo pero a mí me lleva a ese recuerdo. Una imagen de solcito de la mañana en el patio, en el piso escuchando esa canción”.
Una inspiración de gran importancia para pensar la estética y el vestuario de la banda partió de visitar el museo de María Elena Walsh en Buenos Aires. Allí el grupo se enteró de que María Elena, cuando era chiquita, solía ponerse “el mameluco azul de trabajo de su papá, obrero, y ella jugaba a ser una maquinista de un tren. Jugaba a vestirse como su papá, con las zapatillas de lona, con el mameluco ese”, describe el polifacético Bressan.
El grupo empezó con esa idea y para este segundo año la banda decidió intervenir los mamelucos con la ayuda de Lorena Fenoglio. Alexis diseñó las modificaciones y Lorena las aplicó con colores llamativos.
El grupo recurre a sus redes de amistad para cubrir todos los frentes. Así, Fernando Porcel les diseñó el logotipo y Ludmila Palavecino les ayudó a definir el nombre.
“Entre los que teníamos en un principio estaban Pe Rock Salchicha, por ejemplo, otro era algo del brujito, La Banda de María Elena. La cosa es que definimos en Gulubú”. De aquella tierra donde un doctor en cuatrimotor curó a toda la población de los embrujos de un tirano que pateó y mordió la ciencia surgió este grupo que rescata el legado de María Elena Walsh.
Gulubú Rock recorrió escuelas, teatros y festivales en toda la región, llegando a lugares como Carlos Pellegrini, Villa Cañás, General Lagos, Pueblo Esther, Santa Fe, Buenos Aires y, por supuesto, Rosario, con paradas memorables como su paso por la Plataforma Lavardén, el Tríptico de la Infancia y el museo de María Elena Walsh en Morón.
“Somos un grupo que nos hemos adaptado a todos los escenarios habidos y por haber. Desde un salón pequeño en una escuela hasta un patio, una plaza, un corte de calle. Donde se pueda tocamos y nos adaptamos muy fácilmente a eso. Entonces nos parecía que para el festejo de nuestro cumpleaños tocar en la comodidad de un teatro tan lindo como es la Sala Lavardén era una apuesta muy hermosa”. Además en esta ocasión han invitado especialmente a Musiquita con orejas, con quienes comparten bajista.
Para Gulubú Rock, la obra de María Elena Walsh “tiene un valor muy importante por los mensajes que dejan sus canciones”, señala Alexis, y agrega: “Lo que hacemos es darle un ritmo diferente a las canciones que ya llevan muchísimo tiempo en nuestros oídos y en los oídos de todo el mundo. Queremos eso, que siga viva la chispa de María Elena Walsh. Nosotros la reversionamos, le cambiamos el ritmo, le ponemos una cumbia, le ponemos un electropop para que hagan un pogo con La vaca estudiosa, por ejemplo, pero sigue intacto lo que ella quiere decir en cada una de sus canciones”.
Gulubú Rock apunta a que “niños, niñas y niñes se diviertan muchísimo con los ritmos”, con los juegos que proponen al público y las propuestas que llevan al escenario para que incluso grandes, adultos y adultas “puedan recordar parte de su infancia viendo a su hijo, a su hija, a su nieto, a su sobrina, divertirse con estas canciones”.
La obra de María Elena Walsh se conforma de numerosas piezas musicales de una profundidad que no se excusa en lo infantil para desligarse de las cuestiones políticas y filosóficas más álgidas. Una de sus canciones que tomó para su repertorio Mercedes Sosa narra con metáforas desnudas la vuelta a la democracia, a la vida de la política en sociedad, en público: A la hora del naufragio/ y la de la oscuridad/ alguien te rescatará/ para ir cantando./ Cantando al sol como la cigarra/ después de un año bajo la tierra/ igual que sobreviviente/ que vuelve de la guerra.
Alexis participa de varios espacios colectivos que desde el encuentro aportan a “no sentirse solo o sola en algunas ocasiones. El saber que hay un otro, una otra que te está acompañando” cambia la carga para poder encarar la vida y el hecho artístico de vivir desde las infancias.
El sábado 24 de agosto, a las 18, podremos acompañarnos para redescubrir la obra de María Elena Walsh junto a Gulubú Rock en Sala Lavardén (Mendoza y Sarmiento). Las entradas pueden adquirirse en la web de la Sala (www.entradaslavarden.com) o en la propia boletería.
Publicado en el semanario El Eslabón del 16/08/25
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