Tras la firma del acuerdo, Israel siguió matando palestinos y condicionando la entrada de ayuda humanitaria. Se mantiene fiel a su tradición de desconocer en forma sistemática el derecho internacional, las resoluciones de la ONU y todo pacto o acuerdo, como hacen los estados parias.

El estado de Israel desconoce sistemáticamente las resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)y las disposiciones de la Corte Penal Internacional de la Haya. Se maneja por fuera del derecho internacional. Es lo que se conoce como “Estado paria”. 

“Israel está cada vez más aislado en el escenario internacional a medida que continúan la guerra y la crisis humanitaria en Gaza, y las críticas se extienden a los ámbitos económico, cultural y deportivo”, aseguró la nota del sitio de noticias de la cadena estadounidense CNN antes de que se firmaran los acuerdos para un alto el fuego. 

“La condena internacional se ha intensificado desde que Israel anunció una ofensiva terrestre en la Ciudad de Gaza y realizó un ataque sin precedentes contra líderes de Hamas en territorio qatarí. Esto ocurre además luego de que una investigación independiente de la ONU concluyera por primera vez la semana pasada que Israel ha cometido genocidio contra los palestinos en Gaza, un hallazgo que coincide con el de otros expertos en genocidio y organizaciones de derechos humanos, pero que el gobierno israelí rechaza”, agrega la nota titulada “De la diplomacia al fútbol, Israel se está convirtiendo en un paria en el escenario mundial”.

“Gaza, Cisjordania, Líbano, Siria, Yemen, Irán y, ahora, Qatar. La maquinaria de guerra en la que Israel se ha transformado bajo la conducción de Benjamin Netanyahu amenaza con convertir a este Estado en un auténtico paria dentro del sistema internacional de gobiernos y naciones”, afirma Daniel Kersffeld en la nota publicada en página 12 “Israel corre el riesgo de convertirse en Estado paria”.

Israel nunca respeta tratados ni acuerdos

Era impensable que Israel cumpla con el acuerdo que el lunes 13 de octubre anunció el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, junto a más de treinta líderes árabes y europeos, en el marco de la cumbre de Sharm el-Sheikh (Egipto), bajo la coordinación de Estados Unidos y Egipto. En esa oportunidad, que quieren vender como “histórica”, el magnate, más mesiánico y ególatra que nunca, proclamó “un día increíble para Medio Oriente, se necesitaron tres mil años para llegar hasta aquí”. 

El profeta fake habla en términos de milenios, pero sólo se necesitaron horas, en realidad, para que vuelvan a masacrar palestinos. Porque Israel ni siquiera cumplió con el alto el fuego, uno de los puntos pactados: y siguió matando palestinos.

Según el diario Tiempo Argentino, Israel informó, a pocas horas de firmarse el acuerdo, que “a pesar de los acuerdos de cese el fuego firmados con Hamás e Israel mediados por Estados Unidos, Qatar, Egipto y Turquía” sus fuerzas abrieron fuego contra palestinos que se acercaron a las tropas en el norte de la Franja de Gaza, mientras que funcionarios de salud informaron que al menos seis personas murieron.

El ejército de Israel indicó en un comunicado que varios “sospechosos” fueron vistos cruzando la “línea amarilla”, que delimita las zonas controladas por Israel según el acuerdo de alto el fuego, y acercándose a las tropas, en lo que calificó como una “violación del acuerdo”. “Se intentó distanciar a los sospechosos. Estos no obedecieron y continuaron acercándose a las tropas, quienes abrieron fuego para eliminar la amenaza”, declaró el ejército.

“El entusiasmo del lunes se ha topado este martes con la realidad, apenas unas horas después de que Israel y Hamás canjearan a los últimos 20 rehenes vivos por la excarcelación de casi 2.000 presos palestinos. La jornada ha mostrado las dificultades que afronta a partir de ahora el alto el fuego. Por un lado, el ejército de Israel ha matado ya a seis palestinos en bombardeos. Por otro, la milicia islamista –ya sin su última baza negociadora– muestra su autoridad en las calles, incluida una letal campaña de persecución contra un clan familiar. Y, como motivo de discordia, el ritmo de Hamás en la devolución de los 28 cadáveres de rehenes”, señaló el diario madrileño El País.

También se obstaculiza la ayuda humanitaria

El punto 8 del tratado señala: “La distribución y entrada de ayuda en Gaza se realizará sin interferencias de las dos partes, a través de las Naciones Unidas y sus agencias, la Media Luna Roja y otras instituciones internacionales no vinculadas a ninguna de las partes. La apertura del cruce de Rafah en ambos sentidos estará sujeta al mismo mecanismo implementado en el acuerdo del 19 de enero de 2025”. Israel no lo está cumpliendo.

El sitio de noticias del canal estadounidense Democracy Now! (¡Democracia ahora!) informó que “crece la presión sobre Israel para que permita el ingreso de más camiones de reparto de ayuda humanitaria a Gaza”. El martes, Israel le dijo a las Naciones Unidas que sólo permitiría la entrada de la mitad de los 600 camiones de reparto de ayuda humanitaria diarios previstos en el acuerdo de alto el fuego propuesto por Estados Unidos. Israel acusó a Hamás de actuar con demasiada lentitud en la liberación de los cadáveres de los rehenes israelíes que murieron en Gaza, la cual forma parte de dicho acuerdo de alto el fuego. 

Israel y Hamás se acusan mutuamente de violar la tregua, y eso pone en peligro que continúe la entrega de rehenes y la llegada de ayuda humanitaria.

¿Otro genocidio impune?

Una de las tantas preguntas urgentes por estos días tiene que ver con si este genocidio (que ocupará las páginas más oscuras de la historia del siglo XIX) quedará impune. 70 mil muertos, 170 mil heridos y decenas de miles de desaparecidos. Además, este genocidio tiene una particularidad: mataron más niños que adultos. Según el Comité de los Derechos del Niño de la ONU, desde el inicio de la guerra en octubre de 2023 murieron más menores que adultos.

El principal impulsor del genocidio, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se puede quedar sin el blindaje que le brindaba el conflicto. Es más: en toda su carrera, cada vez que se vio acorralado por la Justicia, usó al pueblo de Gaza como carne de cañón para zafar.

Por eso Trump pidió que su aliado israelí sea indultado en su juicio por corrupción, que vienen siendo cajoneados hace años por la Justicia de Israel. Pero Netanyahu también es investigado por crímenes contra la humanidad y genocidio en Palestina.

Se lo acusa de recibir sobornos, fraude y abuso de confianza en procesos judiciales que inició en su momento el ex fiscal general Avichai Mandelblit. Pero son imputaciones menores comparadas con las que sostiene contra él la Corte Penal Internacional (CPI), por crímenes contra la humanidad y genocidio en Palestina.

No en vano el presidente de Estados Unidos, de modo directo y descontracturado, le preguntó en público al presidente israelí Isaac Herzog durante su discurso en la Knesset, el parlamento ubicado en Jerusalén: “¿Por qué no le concede un indulto a Netanyahu?”. Y agregó: “¿A quién le importan unos cigarros y champán?”, refiriéndose a los regalos que le hizo el empresario Arnon Milchan, un productor de cine y TV, a cambio de favores relacionados con intereses comerciales y el otorgamiento de visados.

Los plazos judiciales para el gobernante del partido Likud, aislado y repudiado a escala global, se fueron corriendo a medida que profundizaba su ofensiva militar y se comprobaba el genocidio deliberado contra el pueblo gazatí.

Foto: Getty Images

Transformado en el primer ministro de la historia en Israel sometido a juicio por corrupción durante el ejercicio de su cargo, Netanyahu se mantuvo en el poder gracias a la guerra. Aglutinó tras de sí a aliados de la extrema derecha y partidos religiosos que le dieron su apoyo. Pero esa situación política un tanto desahogada en el plano interno, siguió el camino contrario en el exterior a medida que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) continuaban con sus matanzas en Gaza. 

Según la organización Save the Children a principios de septiembre pasado “al menos 20 mil niños y niñas –aproximadamente el 2 por ciento de la población infantil de Gaza– habían sido asesinados desde octubre de 2023”.

Por esos crímenes de guerra, el 21 de noviembre de 2024, la CPI emitió órdenes de detención contra Netanyahu y Yoav Galant, su ex ministro de Defensa. Les imputó muertes por hambruna utilizada como recurso de exterminio y asesinatos, persecución y otros actos inhumanos durante la guerra en Gaza. A la demanda de la Corte con sede en La Haya, Naciones Unidas pidió que se agregara el delito de genocidio por violar la Convención para su prevención firmada en 1948.

El máximo responsable político de la matanza cometida en Gaza ganó tiempo en Israel para eludir una posible condena, aunque no se sabe qué pasara cuando salga de su país y eventualmente visite alguna de las 124 naciones que reconocen la jurisdicción de la CPI, entre ellas Francia, Alemania y el Reino Unido que integran el G7.

El acusado de genocidio viajó a Estados Unidos para la 80° Asamblea de la ONU donde fue repudiado por la mayoría del cuerpo diplomático acreditado y lo había hecho en abril pasado durante una visita oficial a Hungría, que se negó a detenerlo pese a que en ese momento adhería a la CPI. La explicación es que su primer ministro, Vikton Orbán, es un político de extrema derecha que se siente a gusto con otro integrante de la Internacional de Ultraderecha.

¿Y el Estado palestino?

Una de las tantas preguntas pendientes sigue siendo qué ocurrirá con Gaza y quién la gobernará, apoyado por una fuerza multinacional que tampoco resulta claro qué países la integrarán y, fundamentalmente, cómo se relacionarán con Israel. En segundo lugar, cómo se reconstruirá el tejido de una sociedad golpeada. Por último, cómo se sostendrá a futuro un territorio sin un relevo generacional para encargarse de las más básicas labores de intervención estatal, y con la Autoridad Palestina sumida en un profundo descrédito.

El punto 9 del acuerdo dispone: “Gaza será gobernada bajo una administración transitoria temporal compuesta por un comité palestino tecnocrático y apolítico, responsable de proveer los servicios públicos y municipales cotidianos. Este comité estará integrado por palestinos calificados y expertos internacionales, con supervisión de un nuevo organismo internacional transitorio, la Junta de la Paz, presidida por Donald J. Trump, junto con otros jefes de Estado a anunciar, incluido el ex primer ministro Tony Blair. Este organismo fijará el marco y gestionará los fondos para la reconstrucción de Gaza hasta que la Autoridad Palestina complete su programa de reformas, según lo previsto en varias propuestas –incluyendo el plan de paz de Trump de 2020 y la propuesta saudí-francesa–, y pueda retomar el control de Gaza de manera segura y efectiva. Se adoptarán los mejores estándares internacionales para crear un gobierno moderno y eficiente que sirva al pueblo de Gaza y atraiga inversiones”.

Otro gran interrogante es si Hamás, que es un partido político y un movimiento social con un brazo armado, acepta, simplemente, desaparecer. 

El ítem 13 del acuerdo señala: “Hamás y otras facciones acuerdan no tener ningún rol en el gobierno de Gaza, ni directa ni indirectamente. Toda la infraestructura militar, terrorista y ofensiva –incluidos túneles y fábricas de armas– será destruida y no se reconstruirá. Habrá un proceso de desmilitarización de Gaza supervisado por observadores independientes, que incluirá la inutilización permanente de las armas mediante un proceso acordado de desarme, apoyado por un programa internacional de recompra y reintegración, todo ello verificado por observadores independientes. La nueva Gaza estará plenamente comprometida a construir una economía próspera y a la coexistencia pacífica con sus vecinos”. 

De hecho, con la expresión “otras facciones” se refiere a la Yihad Islámica Palestina (Brigadas de al Quds), el Frente Popular para la Liberación de Palestina (Brigadas de Abu Alí Mustafá), las Brigadas de al Nasir Salah al Deen, la Brigada de los Mártires de al Aqsa, y la Brigadas Muyahidines, entre otros grupos armados que están lejos de aceptar una rendición incondicional. De eso se trata el supuesto pacto, que se hizo siempre a espaldas del pueblo gazatí, y que no tiene en cuenta su futuro (más allá del cinismo de las palabras del acuerdo).

“Les hemos dicho que queremos el desarme, y ellos se desarmarán. Y si no se desarman, los desarmaremos nosotros. Y lo haremos de manera rápida y, quizás, violenta. Pero se desarmarán”, bramó el profeta fake.

Es que el acuerdo, en última instancia, busca la desaparición del pueblo gazatí como tal, y plantea un multimillonario plan de negocios entre EEUU y los países árabes petroleros, que son actores clave en esta transición de genocidio a plan de negocios. “Los socios regionales” de EEUU son los “musulmanes buenos para EEUU”, que son tan buenos que siguen siendo buenos, aunque banquen al terrorismo contra EEUU.

El punto 14 dice: “Socios regionales brindarán garantías para asegurar que Hamas y las demás facciones cumplan con sus obligaciones y que la nueva Gaza no represente una amenaza ni para sus vecinos ni para su pueblo”.

Y el 15 agrega “Estados Unidos trabajará con socios árabes e internacionales para desarrollar una Fuerza Internacional de Estabilización (ISF, por sus siglas en inglés) que se desplegará de inmediato en Gaza. La ISF entrenará y apoyará a las fuerzas policiales palestinas verificadas en Gaza, en consulta con Jordania y Egipto, países con amplia experiencia en este campo. Esta fuerza será la solución de seguridad interna a largo plazo. La ISF trabajará con Israel y Egipto para ayudar a asegurar las áreas fronterizas, junto con las fuerzas policiales palestinas entrenadas. Será crucial evitar el ingreso de armas a Gaza y facilitar el flujo seguro y rápido de bienes para su reconstrucción. Se acordará un mecanismo de coordinación entre las partes”.

El tiempo dirá cómo sigue esto, que empezó con una cínica puesta en escena que, en el punto 2 del acuerdo, llega a la perversión y dice: “Gaza será reconstruida en beneficio del pueblo de Gaza, que ya ha sufrido demasiado”.

Publicado en el semanario El Eslabón del 11/10/25

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