Relatos, poesías, recreación de canciones y también historias de vida se reúnen en Soñando libertad y Ronda de aprendizajes, dos revistas producidas en los talleres de la organización social Alfabetización Santa Fe. A estos espacios asisten personas adolescentes, jóvenes y adultas para aprender a leer y a escribir, también a recibir apoyo en sus estudios. La primera publicación fue realizada en la Unidad Penitenciaria N° 6 (Francia al 4800) y la segunda en la Escuela Secundaria Marcelino Champagnat (Rueda al 4400). 

“Leer, escribir y cambiar la ciudad. Educación popular en barrios y en contexto de encierro”. Con esa meta se presenta Alfabetización Santa Fe. Organiza su trabajo a través de talleres, que se realizan en espacios tan diversos como escuelas, bibliotecas, merenderos y pabellones de la cárcel. La tarea la realizan unas 60 personas, de manera voluntaria. 

La organización lleva con diferentes denominaciones unos 15 años de trabajo en el territorio. Guillermo Cabruja es el referente de esta experiencia.   

¿Qué dicen las publicaciones? Soñando libertad da cuenta de las diferentes actividades realizadas en 2025 en los talleres de alfabetización, biblioteca, música y artesanías de los pabellones 5, 4, 7 y 11. Las y los talleristas de estos espacios son Laura de la Vega, Mirian De Menza, Florencia Dietrich, Carlos Pagura, Fanny Tissembaun, Claudia Carnevali, Viviana Giaccone, Micaela Cisi y Luisina Guardati. 

En el editorial de la revista agradecen la buena disposición puesta en el año para participar, aprender y compartir la palabra. Le siguen las producciones escritas de los protagonistas, siempre a partir de diferentes consignas motivadoras. Por ejemplo, invitados a expresarse sobre qué es la patria, surgieron reflexiones como la de Diego Rolón: “La patria es ayudar, es familia, es amigo, compañero… está escondida en la tierra, en la comida rica de mi madre, en el fútbol, en la fe, en la paz”, o como opinó Yamil Bustos: “La patria se esconde en la amistad y en la familia”. 

A la hora de escribir sobre recuerdos de la infancia, en los relatos aparecen la familia, los amigos y la pobreza cotidiana. Luis Figueroa rememora cuando iba al centro con sus amigos y hermanas “a cirujear para encontrar cosas de valor, plata o juguetes, que era lo que más nos gustaba”. 

En todos los trabajos se valora el taller en el que se despachan a gusto con la escritura. Algo de eso dice Gustavo González: “Llega la alegría, llega el momento de ser libre, de soñar, de divertirse grupalmente, sobre todo personalmente”. 

En ese ejemplar también se comparten letras de canciones creadas en el taller de música y apelando al humor, además de una reseña sobre qué es y cómo funciona el cajón peruano.  

La revista del taller de la Unidad 6 se logró imprimir gracias al aporte del Sindicato de Empleados de Comercio de Rosario.

Acompañar la escuela obligatoria

A la publicación del taller que funciona en la Escuela Secundaria Marcelino Champagnat la llamaron Ronda de aprendizajes. El título no es casual. Florencia Dietrich, una de las talleristas, cuenta que surgió de las rondas de intercambios que armaban en cada encuentro y resultaron genuinas oportunidades para aprender.

Este taller acompaña las trayectorias de las y los estudiantes secundarios de La Champagnat, como mejor se la nombra a esta escuela. Una de las maneras que lo hacen es convocando a expresarse. En este lugar trabajan como talleristas, además de Florencia, Andrea Migliaro, Guillermo Cabruja, Lorenzo González, Claudio Soldo, Camila Toneatto, Julia Simms, Solange Comba, Patricia Razari, Mariela Malbrán y Fanny Tissembaun. 

“Esta pequeña revista (y a la vez enorme, como el corazón de este grupo) tiene la intención de registrar el camino recorrido durante el 2025”, se presenta la publicación, y anticipa que la tarea continuará el año próximo.

Estudiantes y talleristas, en la Escuela Champagnat. Foto: Alfabetización Santa Fe

En ese recorrido hay poesía, como la de Alexis Godoy: “Un mundo sin amor | sería como una mariposa | volando hacia el sol”. O algo de los sueños y deseos sobre los que discurre Vanina Núñez, quien confía: “Me entristece cuando las personas no ayudan. Me da miedo la oscuridad. Mi propósito es terminar la escuela y dibujar”. 

La revista de la Champagnat entre muchas más expresiones escritas suma un texto de “construcción colectiva”. Lo titulan Palabras y habla entre otros sentimientos de las palabras solidarias, las que se callan, las mágicas como “corazón” y aquellas perdidas como “por favor”. Hay palabras y palabras. Las que se dicen y las que cuesta decir”.

Cada encuentro, una oportunidad

Estudiantes de la Escuela Marcelino Champagnat y la revista que realizaron en el año. Foto: Alfabetización Santa Fe

Alfabetización Santa Fe comenzó su trabajo con talleres en la cárcel local hace aproximadamente 15 años. Más tarde se fueron sumando otros espacios. A buen ritmo crecía el número de personas voluntarias que se integraban a los talleres. 

Florencia Dietrich es una de esas voluntarias que actualmente alfabetiza en los pabellones de la Unidad 6 y en la Escuela Marcelino Champagnat. En cada encuentro explica se abre una oportunidad para sumar más personas deseosas de alfabetizarse o ser apoyadas en su escolaridad. Para esa tarea valen todas las estrategias propias de la educación popular: ir a la casa de cada familia y trabajar con las organizaciones y espacios de los barrios, son algunas. 

La frecuencia de los encuentros se determina según cada espacio. Por ejemplo, a la Escuela Champagnat asisten tres veces por semana, y junto a las y los estudiantes están los tutores y profesores. Florencia apunta que la mayor dificultad que registran pasa por la lectura y la escritura. 

En estos espacios no hay métodos únicos de enseñanza, más bien planes de trabajo que orientan cada encuentro. Nada es improvisado. Quienes están al frente de los talleres son docentes, estudiantes, trabajadores de distintos oficios, entre otros. “Aquí vale mucho la empatía, el entender al otro, el ponerse en el lugar del otro y poder sintonizar”, apunta Florencia. 

Dietrich es docente, directiva jubilada. “Siempre elegí la educación popular y enseñar en los contextos de mayor vulnerabilidad”, comparte entre otras razones que la mantiene unida a los talleres de Alfabetización Santa Fe.

Una de las preocupaciones de estos espacios también un desafío, admite es poder articular con las escuelas de la provincia para que las personas que se alfabetizan puedan ser incluidas en la educación formal, seguir sus estudios y acreditarlos. Igual inquietud corre para que quienes salen en libertad puedan conseguir trabajo.  

“Confiamos, tenemos esperanza, creemos que esto puede dar sus frutos”, dice Florencia de la experiencia que encaran en los distintos barrios de la ciudad y desde su mirada de educadora.

Publicado en el semanario El Eslabón del 20/12/25

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