El día de los lápices

Recordar para resistir

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Me gusta la idea de pensar la identidad no sólo como una definición personal sino como la compaginación de sucesos colectivos que le aportan su granito de arena tanto a las personas como las instituciones, el ejemplo que más cerca tengo sucede alrededor de la plaza de las Américas ubicada entre las calles Salta e Iriondo ahí nomás del cruce Alberdi donde cada cierto tiempo se escucha la silbatina del tren que enfurece a más de un conductor apurado cuando le corta el paso en seco. Nos acercamos con el equipo de el eslabón para encontrarnos con Federico, estudiante de la Gurru recién empezando sexto, lo que va a ser su último año de formación educativa obligatoria. De apellido Götzl, tiene 17 años, el pelo rubio casi blanco y lentes que le agrandan la mirada. Es el actual presidente del Centro de Estudiantes de la escuela Doctor Francisco de Gurruchaga que habita desde el jardín de infantes. No es casual entonces el sentido de pertenencia que padece el compañero que desde que tiene uso de razón ocupa su lugar como estudiante en la institución que posee unos joviales 46 años desde su fundación en 1982, año en el cual en nuestro país se continuaba perpetrando una dictadura cívico militar que buscaba destruir, desde la superficie hasta las entrañas, los lazos comunitarios del pueblo argentino. 

Educar es combatir

Lo primero que nos comenta Fede es la comunión que hay en la Gurruchaga respecto a la última dictadura y al genocidio perpetrado por los altos mandos de las fuerzas armadas. “En la Gurru vivimos muy unidos con la idea de que hay que conmemorar, de remarcar que fueron 30 mil. Por ahí hay algunos compañeros en desacuerdo que nos cuesta llegar más a ellos por el hecho de que no se acercan a los espacios de discusión, de igual manera tenemos que entender también los contextos. No todos provenimos de una familia que esté muy politizada. Después de la dictadura y la persecución, se instaló que la política es mala o peligrosa, incluso ahora es reducida a solamente votar cada cuatro años cuando en realidad la política es una forma de vida. También tenemos la suerte de que es una escuela posicionada políticamente y los profesores en su rol nos explican brindándonos todo el contexto, que el golpe de Estado no sucedió de la noche a la mañana sino que fue sistematizado y planeado”. 

Fede nos cuenta que el centro de estudiantes viene fortaleciéndose cada vez más gracias al activismo de sus integrantes con especial importancia en los más jóvenes. Según él, la mejor manera de construir espacios de lucha es darle voz a los chicos de primer y segundo año que recién empiezan el secundario ya que son ellos quienes la mayoría de las veces quedan relegados de estos espacios, muchas veces porque no se les da entidad, otras por el simple hecho de no conocerlos o no animarse a pedir la palabra. “En la marcha del año pasado se encolumnaron detrás de la bandera del CEG (Centro de Estudiantes Gurruchaga) sesenta pibes y realmente fue una locura, nos volvimos de la marcha muy felices por la convocatoria. Nosotros lo entendimos como un correcto funcionamiento de las actividades que fuimos proponiendo. Al ser una escuela con la tecnicatura de arte, diseño y comunicación, siempre buscamos hacer un teatro invisible como intervención para que se conozca lo que fue la dictadura. El año pasado con mis compañerxs pusimos altavoces que relacionaban los discursos de Milei con los de la Primera Junta Militar y después chicos que actuaban ser perseguidos y corrían alrededor de los espectadores, que estaban sentados en el medio del salón con los ojos vendados”. 

La idea del teatro invisible como principal actividad es que los chicos sientan en carne propia la incomodidad y sufrimiento que padecían las personas que fueron perseguidas sistemáticamente por el Estado terrorista que torturaba y secuestraba bebés desde la clandestinidad. “Para mí es ideal representarlo así, es una medida de shock. Creo que en estos casos no se puede contar la verdad con censura, en la escuela estuvo varios años censurada La noche de los lápices por su crudeza pero si es algo que sucedió hay que contarlo sin censura”. 

Hay una decisión política del centro de estudiantes de comparar a Videla con Milei principalmente por sus discursos que son sospechosamente similares. Federico se adentra en su vida personal que a su vez es atravesada por la lucha política ya que su madre es maestra jardinera y él ve que las medidas del gobierno perjudican sistemáticamente a los trabajadores, y en especial a los docentes. “Acompañamos siempre la lucha de nuestros docentes ya que vemos en el día a día cómo renuncian a horas de clase en nuestra escuela profesores que nos cambian la cabeza y que les tenemos mucho aprecio porque aman su profesión pero no llegan a fin de mes”. 

Terminando la entrevista, Fede nos cuenta que una vez terminada la secundaria tiene ganas de empezar a estudiar el profesorado de matemática ya que a él los algoritmos le cambiaron la cabeza y la forma de ver la vida. Practica para el futuro explicándole a sus compañeros de curso antes de un examen, haciendo foco en que hay que comprender lo que se estudia y no aprender de memoria.