El día de los lápices

Resistencia en las escuelas preuniversitarias

Comparti este post:

El quincuagésimo aniversario del golpe cívico militar y clerical llega en un momento en el cual la derecha se encuentra envalentonada. Los negacionistas se pasean por los medios de comunicación impunemente afirmando que hubo una guerra, que no fueron 30 mil, que hay que contar la historia completa, ese tipo de mentiras que a quienes hacemos el eslabón nos duelen un montón. En la búsqueda de explicaciones y esperanza decidimos preguntarle, entre otros, a quienes conducen los centros de estudiantes del Politécnico y el Superior de Comercio, qué saben, piensan y ven en este país corrido a la diestra.  

“A veces viene como un combo. Venimos de gobiernos que a la gente no les gustó, por lo tanto vota otra cosa, y te suma el no reivindicar la dictadura. Me parece que desde la izquierda nos dejamos de reinventar, nos complacimos con cosas y nos quedamos con discursos que ya conseguimos y se terminó ahí la lucha. Faltan espacios de participación”, sostiene Pedro Fernández Lysak, actual presidente del Centro de Estudiantes del Superior de Comercio.

Por su parte, Juan Cruz Basta y Juan Marcos Caturelli, Presidente y Secretario General del Centro de Estudiantes del Politécnico, consideran que “en general hay un desinterés por la información y por saber. Hay menos curiosidad. Otro factor es la propagación del odio, más que nada en las redes. Llaman la atención los discursos que perjudican al otro. No hay interés en que el otro ciudadano mejore. El individualismo es justamente lo que promueve la derecha. Por ejemplo, el discurso que más ganó fuerza en estos años es el de los planes sociales. ¿Por qué se ve como enemigo a un par que usa los planes sociales y no a los de más arriba, que son los que se benefician, o a las grandes corporaciones?”

Memoria en las paredes

“Los marzos son como un mes de conciencia”, afirma Pedro Fernández Lysak sobre lo que significa la dictadura para él y su familia, la cual es muy política. Por el lado paterno, militantes políticos del Partido Socialista, y por el materno, sus abuelos fueron militantes de Amsafé.

El ingreso al Superior a los 12 años lo impactó: la escuela con más desaparecidos de la ciudad –veintidós compañeros–, la vida preuniversitaria con mucha carga horaria, un montón de materias y una institución en la que cada salón tiene el nombre de un desaparecido. “Ahí uno empieza a armar un relato”.

Pedro piensa que fue la época más oscura de la Argentina, en la cual se intentó matar ideas, terminar de raíz un pensamiento. “Se estaban gestando movimientos revolucionarios, de izquierda, lo que ahora conocemos como populismo, y a la gente con poder no le gusta. El poder como una pluralidad a la que no le interesa que estos movimientos crezcan” explicó Fernández.

No adhiere a la teoría de los dos demonios: “Mi pensamiento es que hubo grupos armados en la Argentina, pero eso no significa que el Estado pueda matar personas, interrogar, torturar, como quiera, sin judicializar”.

Sentado en un bar de cara a la vidriera, se toma un tiempo y aclara que quienes integran el centro de estudiantes no piensan que el 54 por ciento que votó a este gobierno considera que no fueron 30 mil o que la dictadura fue una guerra. “Ese chico que piensa en contra de todas las movidas de derechos humanos y que lo expresa es muy minoritario”, afirma.

Pedro resalta que en la escuela se mantiene un discurso de reivindicar a los 22 compañeros, que el acto del 24 de marzo se hace todos los años y el centro de estudiantes participa, que las materias y el plan de estudio contienen el tema de la dictadura. “Lo damos todos los años y tenemos historia de 1ro a 5to».

“Los que participamos en política en forma activa somos pocos. Pero después, en la marcha del 24 de marzo, la calle se llena. Entonces, falta un espacio de representación que sea más abierto, que la gente pueda realmente mostrar su pensamiento, su forma de cambiar la ciudad, el barrio, el club, la escuela”, reclama el presidente.

Considera que la derecha ha sabido aprovechar los medios de comunicación modernos. Han sabido explotar TikTok, Twitter, Instagram, han sabido llegar a los jóvenes.

Los discursos agresivos de parte del gobierno hacen “valiente al burro y debemos terminar con eso, volver a ser la juventud leída, formada y ahí viene el cambio”. Pedro agrega que desde el centro de estudiantes convocan a reuniones, asambleas y debates, además de recomendar lecturas, películas, música, cosas que fomentan el pensamiento crítico.

“Espero, primero, que la marcha sea masiva, que llegue a la importancia de los 50 años del golpe de Estado y, sobre todo, generar conciencia. Nosotros buscamos siempre hacer la convocatoria más grande posible y que esa gente no sólo se quede con que caminamos 20 cuadras, sino que llegue a la casa y se pregunté: ¿Por qué? ¿Qué pasó? ¿Quiénes son estos 22 compañeros desaparecidos? ¿Por qué hablamos de 30 mil? ¿Qué significa ese número? Hay que generar esa conciencia, pero primero hay que generar ese bichito de curiosidad”, cierra Pedro.

Política económica, política represiva

Dos de las autoridades del Centro de Estudiantes del Politécnico, Juan Cruz Basta y Juan Marcos Caturelli, conversaron con El Eslabón sobre el aniversario del golpe.

“El día se usa para conmemorar y luchar por la memoria, la verdad y la justicia, por los hechos que pasaron en esa dictadura. Todos los años se hacen actividades y se mantiene la memoria viva para que no vuelva a suceder lo mismo que pasó hace 50 años”, sostuvo Juan Cruz, quien cursa el último año y es el presidente.

Basta aclaró al comienzo de la conversación que el terrorismo de Estado comenzó antes: “El tema de la Triple A”.

Ambos se complementan, las frases de cada uno se encadenan formando la idea o complementando lo que el otro cuenta. “Los militares toman el poder a la fuerza y derrocan a la Presidenta en ese momento, y empiezan un régimen contra el peronismo, contra todo lo que sea la izquierda”, afirmó el presidente del Poli. Y segundos más tarde agrega para cerrar: “Las ideas que no coincidían con su pensamiento”.

“En los hechos era mantener a la población lo menos rebelada posible y sin participación para poder tener el poder ellos”, sostiene Juan Marcos.

Los entrevistados coinciden en que la finalidad era financiar empresas privadas con la plata del Estado, y que lo hacían teniendo el poder total del Estado.

Basta destaca que “al principio tuvieron consenso”, mientras que el Secretario General recalca que “era una dictadura cívico-militar” y que “fueron los propios argentinos quienes tomaron el poder para ejercerlo contra las mayorías”.  

Entre preguntas, respuestas y un desayuno con facturas, Basta recordó las actividades del centro de estudiantes: “Nos reunimos con la FESER, que es la Federación de Estudiantes Secundarios, donde nosotros tenemos bastante participación junto con el Superior, porque somos la escuela con más cantidad de alumnos. Allí resolvimos juntarnos a pintar una frase para la marcha, además vamos a estar presente en un festival de Funes, en un festival en Puerto Joven y vamos a convocar para la marcha del 24”.

Además “estamos pensando hacer una intervención artística en la escuela, estamos esperando la aprobación de la escuela y restaurar un mural sobre los desaparecidos, o hacer uno nuevo en la sección del taller”.

Consideran ambos que el desinterés por la política es uno de los motivos por los cuales avanza la derecha. Ellos lo supieron ver y aprovechar: ganaron el centro de estudiantes por una amplia diferencia con una lista que denominaron Voto en Blanco.

“A las marchas nos está pasando que no se convoca como otras veces, hay poca gente. A ninguno le interesa luchar o poner su tiempo para mejorar la calidad de vida”, indica Basta. “Ni de tu escuela –completa Caturelli–, nadie quería ser delegado ni delegada del curso, es algo para tu curso, para tus amigos”.

Ven que hay cada vez menos estudiantes que militan en la secundaria, perciben que hace unos años, cuando eran más chicos, los que estaban en los últimos años tenían mucha más presencia en la militancia.

“Creo que en algún momento las personas van a verse tan afectadas por la situación, y no van a poder desinteresarse como lo hacen ahora.Tarde o temprano, por las buenas o por las malas, la gente se va a empezar a involucrar”, concluyó Basta.