El baúl
Eran cerca de las dos de la tarde. En nuestro departamento, siempre tan lleno de recuerdos compartidos, de risas y charlas, el silencio pesaba. Llevaba más de media hora sentado en la penumbra frente al baúl de madera. Para mayor
Eran cerca de las dos de la tarde. En nuestro departamento, siempre tan lleno de recuerdos compartidos, de risas y charlas, el silencio pesaba. Llevaba más de media hora sentado en la penumbra frente al baúl de madera. Para mayor
Te dije que no hicieras esas cosas Una princesa se debe a su rebaño Solo es otro amague impresionante Un día todo eso que tiras Habrá vuelto a su lugar. Las perdices suelen huir de los caminos Es como un capitolio en llamas Todos
Si bien las nuevas tecnologías pusieron sobre la mesa las discusiones que hoy se dan en torno al trabajo, es conveniente diferenciar cuáles son una realidad y cuáles son estrategias del poder para generar un nuevo escenario.
A lo largo de la historia, el pensamiento científico hizo del mundo, de la sociedad, del ser humano, del ciudadano, una buena cantidad de fetas para su estudio e investigación.
¿Por qué se vuelve a repetir la historia de una devaluación y una crisis anticipada que genera una deuda impagable, por la que obligarán al país a ceder sus empresas y sus recursos naturales?
“Siempre le había gustado eso de tener derecho de vida y muerte” Liliana Heker Tenía ocho años cuando les dijo que quería hacer ese curso. Su madre lo miró con cierta sonrisa de satisfacción, recordando que siete años atrás lo hab
Toqué el timbre por segunda vez con fastidio. Mientras esperaba movía rítmicamente el pie sobre la vereda, descargando con cada golpecito mi impaciencia. Ya casi era mediodía. Tenía que hacer un par de entregas más, antes de poder
Amanece en la galaxia, que no es poco. En el planeta tierra, un punto intrascendente en el universo, los seres humanos van a sus trabajos. Cada uno de ellos piensa, en silencio, mirando a los demás en los transportes colectivos, c
El sol subía empecinado sobre la línea del horizonte. Se metía entre las horquetas para acariciar la cara de Llanca, como una mano suave que ahora la pretendía, pero que en dos horas le apalearía el rostro hasta hacerla huir hacia
Entré por primera vez por las fauces de la “fábrica” una madrugada oscura del 71. Llegué con 17 años, con más ansiedad que temor. Conocía el trabajo físico desde los 15 y mi viejo me enseñó a usar las manos desde chico.