Esperando conexión
Cuando pensamos en el modo de relacionarnos con los jóvenes, o en el modo de llegar a ellos, de que nos comprendan, muchas veces perdemos de vista las diferencias generacionales que nos atraviesan.
Cuando pensamos en el modo de relacionarnos con los jóvenes, o en el modo de llegar a ellos, de que nos comprendan, muchas veces perdemos de vista las diferencias generacionales que nos atraviesan.
La Plaza de Mayo volvió a ser epicentro de una movilización multitudinaria, esta vez para repudiar el fallo injusto contra Cristina Fernández de Kirchner. Crónica de otra jornada histórica.
Aurelio entra al café con esa urgencia fingida del que no tiene nada que hacer pero no quiere desentonar con el vértigo general. Suelta su aliento en sus manos ahuecadas, otro gesto exagerado.
Es sabido que determinadas acciones desembocan en lugares predeterminados, por lo tanto es bueno, en coyunturas como la que vivimos, preguntarse acerca de los intereses en juego a la hora de condenar a una ex presidenta como CFK.
Multitudes en todo el país se manifestaron contra la proscripción política a CFK disfrazada de condena judicial. El antiperonismo insiste con su disciplinamiento a la clase trabajadora. El pueblo, como en 1955, ofrece resistencia.
Mi abuela nos había llevado a mis primos y a mí a la costanera. Siempre íbamos a la costanera, porque nos quedaba cerca y porque era barato. Gratuito. En aquel tiempo mis primos eran dos. Ahora son ninguno. Pero eran dos; Joel, el
I. No me mordías, acercabas un fruto para que oliera, mi cazador sin garras. Mientras te amé fui una avispa polinizadora, hilé la dulzura para que llegues con la lengua suave y escarbaste, murciélago de la fruta. Mientras te amé f
A lo largo de nuestra historia podemos encontrar momentos recurrentes en los que los dueños del poder económico fueron quedándose con una porción cada vez más grande de la torta.
“Intento de femicidio en Rosario”, anuncia el noticiero del mediodía. Los grupos de Whatsapp en llamas, decenas de mensajes por leer.
No falto nunca al 3 de junio. Ni por frío, ni por miedo, ni por cansancio. El cuerpo se acomoda solo para marchar. La primera vez que marchamos era 2015 y yo fui con mi hija adolescente.