Las vacunas de octubre
Yo no sé, no. Pedro se acuerda que desde muy pibe pensaba cuando tenga 12… Cuando tenga 12 terminaría la primaria, cuando tenga 12 podría ir a buscar a esa piba para ir al matiné al Rose Marie a ver una peli argentina, casi
Yo no sé, no. Pedro se acuerda que desde muy pibe pensaba cuando tenga 12… Cuando tenga 12 terminaría la primaria, cuando tenga 12 podría ir a buscar a esa piba para ir al matiné al Rose Marie a ver una peli argentina, casi
Yo no sé, no. Pedro me contaba que en octubre empezaban a aparecer unos días con temperaturas que parecían despedirse del frío y otros no. O lo peor, para el que iba a la escuela de mañana, con frío a primeras horas, tipo 8 digamo
Yo no sé, no. Pedro recordaba que lo primero que le enseñaron en primer grado era a formar fila tomando distancia. Y cuando ya estaba en tercer grado, era toda una tentación lo de no guardar distancia, más cuando las seños estaban
Yo no sé, no. Pedro me cuenta que cuando era muy pibe jugaba a identificar las sirenas. Como no las tenía junadas, cuando sonaba alguna decía “a que es la poli”, o “esa es una ambulancia”, o “esta, seguro, es la de los bomberos”.
Yo no sé, no. A Pedro, antes de empezar la primaria, el “¡prestá atención!” se lo decía su madre antes de cada mandado. Luego, en primer grado, se lo decía la seño.
Yo no sé, no. Cuenta Pedro que comenzando septiembre, al salir de la escuela Ortiz de Ocampo (de avenida Perón y Constitución), estaba esperando el bondi y se acercó uno con flores, con un tocazo de flores, que a él le pareció que
Yo no sé, no. Pedro me cuenta que tendría 5 o 6 años cuando escuchó un ¡uhh! que salía de varias ventanas que daban a aquel patio en el que estaba aquella radio, y que desde esa radio se escuchó “¡Pasó rozando el palo!”. Él pensab
Yo no sé, no. Cuando empecé a hacer mandados, me acuerdo que mi vieja a último momento me decía: “Esperá que veo la reserva de yerba”, y se fijaba en una lata que había en el medio de la alacena. Y yo llegaba a la granja y pedía “
Yo no sé, no. Cuando éramos muy pibes, al no permitirnos la calle a la hora de la siesta, ganábamos el patio. Compartido con varias familias, era el SUM (Salón de Usos Múltiples) a cielo abierto de la época. Con casi 7 años, las v
Yo no sé, no. Desde muy chico, cuando íbamos a lo de algún conocido o pariente que tenía casa propia, escuchábamos: “Viste esa pieza, a las paredes las levanté con estos brazos”. Donde vivíamos, alquilábamos, y era un barrio que e