Dame una señal
Yo no sé, no. Manuel llegó corriendo, viniendo desde la escuela de Acindar, diciendo que a media mañana había visto el arcoiris dado vuelta, arqueado al revés. Al principio le pareció que había sido por el pelotazo que le habían p
Yo no sé, no. Manuel llegó corriendo, viniendo desde la escuela de Acindar, diciendo que a media mañana había visto el arcoiris dado vuelta, arqueado al revés. Al principio le pareció que había sido por el pelotazo que le habían p
Yo no sé, no. Alfredo (el Pichi) decía: “Aquí va a haber una esquina y se verá lo lindo que es el barrio”. Lo decía desde un descampado (hoy Ameghino y Vera Mujica). El lugar estaba bueno, alguien desmalezó unos metros y ahí, al t
Yo no sé, no. La tapera, la que quedaba a cien metros de la capilla y a unos cincuenta del tambo, fue nuestro primer objetivo. ir solos era todo un desafío, el primero que llegó y se quedó hasta la noche fué José que después nos c
Yo no sé, no. Aprovechando que nos quedaban un par de días de las vacaciones de invierno y como aunque fríos esos días pintaban lindos, nos fuimos desde temprano a las canchas del Cilindro y del Trébol a patear, a jugar al fútbol
Yo no sé, no. La pared de una casa cerca de la entrada al tambo de Tito estaba recién revocada. Era toda una tentación para jugar a las figus (al punti). Estuvimos a punto de hacer unos tiritos a figus imaginarias, pero Laura nos
Yo no sé, no. El Ratón en ese partido jugó para nosotros, a veces como 7, otra como 11. Lo extraño fue que cuando jugaba pegado a la raya que está más cerca de los ligustros, el Ratón se frenaba de golpe y antes de tirar un centro
Yo no sé, no. Manuel vino con la noticia de que el tren pasaría por Lagos y Biedma y que ya había visto a varias personas esperando. Tiguín fue a ver las vías del tranvía 15, que años antes llegaba hasta Lagos y Quintana y tuvo du
Yo no sé, no. Tamba apareció estrenando camisa. “Es un regalo que me debían”, nos dijo mientras se abrochaba uno de los botones del cuello.
Yo no sé, no. Graciela apareció agarrándose la pierna a la altura de la canilla. “Tengo un dolor que va y viene”, nos dijo, pero confesó que no se acordaba si la habían raspado en el partido mixto que habíamos jugado el lunes feri
Yo no sé, no. No había empezado el invierno, el otoño tenía como diez días más de calendario, pero ese martes la temperatura parecía de julio. El primero que apareció con mucha tos fue Manuel.