Vuelta al chaperío
Yo no sé, no. Pedro me contaba que la otra tarde oyó un fuerte ruido a chapas y era un gato que saltó desde el árbol hasta el techo del lavadero. Primero pensó que era la pelota de los pibes de al lado, o la rama de unos de los ár
Yo no sé, no. Pedro me contaba que la otra tarde oyó un fuerte ruido a chapas y era un gato que saltó desde el árbol hasta el techo del lavadero. Primero pensó que era la pelota de los pibes de al lado, o la rama de unos de los ár
Yo no sé, no. Pedro se acordaba de una piba que de chica ya era una mezcla de cohete y estrellita, siempre a punto de estallar. De adolescente era muy creyente y no sólo en su dios, sino también en la vida misma. Soñaba con que ap
Yo no sé, no. Pedro se acordaba que una semana antes de carnaval los pibes decidieron participar en la fiesta que se haría en la placita en los días del rey Momo. Dejaron un partido contra los del Puente Gallego para organizar una
Yo no sé, no. Pedro se acordaba cuando aquel fin de semana a fines de los 60 los pibes del barrio que vivían por Iriondo estaban peleados y se habían agarrado feo con los de la calle Crespo y los del pasaje Y, hoy Laprade.
Yo no sé, no. Pedro recuerda que en los primeros días de escuela, en primer grado, tomaban asistencia y era algo nuevo para él. Lo que le quedó grabado es que después de un silencio alguien que se animaba a decir ¡ausente!
Yo no sé, no. Pedro se acuerda de las horas previas a las primeras salidas fuera del barrio, a un lugar cerca de Unión y Progreso, por la calle San Juan, los viernes. Pero antes se iba a la playita de Central, hoy Caribe Canaya, y
Yo no sé, no. Pedro se acordaba de aquellos enero en los que empezó a escuchar eso de sudar la gota gorda. Habrá sido a mediados de los 60, y la idea que tenía de la gota gorda era por el calor de esos veranos, pero no, al tiempo
Yo no sé, no. Pedro se acordaba de aquel eclipse que todos los mayores anunciaban con tanta anticipación. En realidad, el único que hablaba de eso era su tío Pedro. Sí, Pedro tenía un tío que se llamaba Pedro, que vivía en San Mig
Yo no sé, no. Pedro se acordaba que en el campito, donde estábamos pateando, apareció la hermana de unos de los pibes llamándolo porque ya era tarde. No la conocíamos, y por el corte de pelo con un peinado a lo varón.
Yo no sé, no. Pedro se acordaba que apenas se construyó la capilla de La Santa Isabel de Hungría, le gustaba que lo mandaran de vez en cuando a misa, y si era los domingo a la mañana temprano mejor.