La libertad de censurar
El presidente Donald Trump intimida, humilla e insulta a periodistas desde sus redes sociales y su ejército de trolls. Obligó a levantar programas y presentó demandas millonarias contra multimedios que no lo apoyan.
El presidente Donald Trump intimida, humilla e insulta a periodistas desde sus redes sociales y su ejército de trolls. Obligó a levantar programas y presentó demandas millonarias contra multimedios que no lo apoyan.
Con la excusa de combatir “narcotraficantes” (fantasmas que solo ve el imperio), fuerzas estadounidenses atacaron tres lanchas provenientes de Venezuela, con un saldo de once muertos.
Los gazatíes recibirían “tokens” a cambio de sus tierras. Un documento publicado por The Washington Post denuncia que Trump avanza con su plan de convertir el genocidio en un gran negocio inmobiliario tras apropiarse de Gaza.
La industria de las armas moldea a la sociedad israelí. No sólo su economía, también su cultura y el funcionamiento de sindicatos, universidades y centros de estudio. Los lobos de Wall Street, actores fundamentales del negocio.
El Supremo Tribunal de Brasil ordenó prisión domiciliaria para Bolsonaro, en el juicio por intento de golpe. Además, el ex presidente de Colombia Uribe fue sentenciado por soborno y fraude, y aún le quedan acusaciones que afrontar
La masacre es muy rentable para corporaciones tecnológicas, bancos y las 1.600 fábricas de armas de una multinacional estadounidense. Las topadoras son de Hyundai y Volvo. Fondos buitre, dueños de la industria armamentística.
Más de 17 millones de ciudadanos se quedarán sin cobertura en salud. Se reduce la ayuda alimentaria. Aumentan costos de la vivienda y servicios. Bajan los impuestos para los que más tienen. Sube el presupuesto armamentístico.
Era un secreto a voces filtrado por los servicios de inteligencia israelíes. 30 mil dólares por mes para el enemigo. Acorralado por las acusaciones por corrupción, el primer ministro Benjamín Netanyahu lo confesó ante la prensa.
Con la excusa de denunciar armas inexistentes, Israel y EEUU atacaron Irán (luego pactaron una frágil tregua) para configurar Medio Oriente a sus intereses. El país persa no acepta la injerencia de “Occidente” y por eso es el Mal.
Organismos de derechos humanos denunciaron que la supuesta lucha del presidente Nayib Bukele contra las pandillas es una excusa para perseguir, reprimir y encarcelar a la oposición desconociendo garantías constitucionales básicas.