Luis Almagro va por todo
El secretario general de la OEA está siendo investigado por la Justicia boliviana, que lo va a denunciar ante el Tribunal de la Haya, por su participación en el golpe de Estado contra Evo en 2019.
El secretario general de la OEA está siendo investigado por la Justicia boliviana, que lo va a denunciar ante el Tribunal de la Haya, por su participación en el golpe de Estado contra Evo en 2019.
Emancipación, integración, anticolonialismo y anticapitalismo se cuentan entre los principios rectores del organismo. Y el retorno continental a una economía que respete la Madre Tierra.
Repitiendo el libreto de la derecha regional, Bolsonaro dijo que desconocerá el resultado de las elecciones de 2022 (en las que Lula es favorito), y amenazó con un golpe, como lo viene haciendo desde antes de asumir.
Dos siglos después de que San Martín proclamara su independencia, Perú logró un quiebre histórico para terminar con décadas de devastación neoliberal. Un maestro rural en el poder enciende el odio criminal de los poderes fácticos.
Dirigentes, defensores de DDHH, movimientos sociales y artistas (muchos de ellos estadounidenses) pidieron al presidente Biden que ponga fin a las sanciones. “Es sólo el comienzo”, respondió.
La Justicia boliviana ofreció pruebas abrumadoras de la participación de Argentina, Ecuador, Brasil y Chile, con la coordinación de EEUU, en el golpe a Evo. “La CIA contrató inteligencia argentina para el golpe”, denunció Morales.
Pese a las maniobras fraudulentas para generar un clima de golpe, el docente, campesino y sindicalista de izquierda Pedro Castillo fue proclamado presidente de Perú. La derecha hará todo lo posible para no dejarlo gobernar.
Ya son cinco los militares detenidos por el golpe de Estado de 2019 contra Evo Morales, que fue desalojado del poder con la participación directa de la OEA, EEUU, y el blindaje cómplice de los medios hegemónicos.
Venezuela denunció ante la ONU que las sanciones impuestas por EEUU impiden la llegada de vacunas, lo que constituye un crimen de lesa humanidad. El país caribeño ya pagó para comprar 11 millones de dosis, pero no llegan.
La pandemia mostró una realidad tan vieja como el mundo: las palabras matan. En manos del poder corporativo concentrado, la violencia discursiva destruye la idea de comunidad y exalta un individualismo extremo, egoísta y criminal.