Yo no sé, no. Pedro se acordaba que cuando se acercaba el 21 de septiembre, el picnic era medio obligatorio porque lo organizaba la maestra, y si bien era piola, nos faltaba algo. Más cuando ya estábamos en tercero, que ya se nos daba por “arrimarnos”, al peligro o a lo prohibido. Veníamos de ser unos expertos en otras arrimaditas, …